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domingo, mayo 13, 2018

El desarrollo de la vida laboral

Durante nuestra vida laboral encontramos amigos y enemigos, adquirimos un sentido de competencia, cumplimos una serie de objetivos, aprendemos de nuestros errores y logramos hacer realidad nuestras aspiraciones. Nuestra profesión es una parte importante de nuestra identidad y de nuestro contexto social. Tener un trabajo aporta una forma de vida y por supuesto, una remuneración para mantenerse, pero la carrera profesional es mucho más que eso.

 
 
La vida laboral va a ser muy distinta en función de la etapa vital en la que nos encontremos, ya que dependiendo de ello nuestra visión del trabajo será de una u otra manera. En este artículo vamos a explorar las conclusiones derivadas de los estudios e investigaciones sobre el desarrollo de la vida laboral.

Así, podemos decir que existen 3 grandes fases o momentos importantes relacionados con nuestra vida laboral: la búsqueda de trabajo, su consecución y posesión y la posterior jubilación. Profundicemos.
 
En busca de un trabajo

Una de las metas principales del joven adulto es encontrar un trabajo que le permita ser productivo y tener los recursos suficiente para lograr la autonomía. Este último objetivo se considera uno de los motivos por el cual los jóvenes escogen aquellos puestos que están mejor remunerados. En cambio, los adultos mayores, quienes ya tienen asegurada la autonomía, van a tener como meta principal la satisfacción laboral.

Hay que tener en cuenta que existen multitud de factores que influyen en el modo y la eficacia de la búsqueda de trabajo. Uno de los más importantes es la familia de origen del joven buscador de empleo. Por ejemplo, esta puede influir de forma directa utilizando su red social de apoyo para conseguir que contraten a su hijo o bien, instándole a mantener un rol o estatus laboral determinado.

Ahora bien, la familia también puede influir de manera indirecta en la búsqueda de trabajo, como por ejemplo facilitando la posibilidad de acceder a la formación adecuada o promoviendo ciertas actitudes o conductas.

Por otro lado, un aspecto central en la búsqueda de trabajo es el estatus social. Las investigaciones nos muestran que las familias suelen transmitir su estatus social a sus hijos e influirles en su vida laboral. De esta manera, las familias obreras, que en el trabajo deben mostrar obediencia a la autoridad, suelen ver la obediencia de sus hijos como un actitud positiva. Esto puede conllevar el peligro de estancarse en la vida social o económica si se lleva al extremo.
 
La vida con un trabajo

Una vez conseguido el trabajo, los objetivos o metas de los individuos consisten en mantenerlo o en obtener un puesto de mayor calidad. Es importante tener en cuenta que la vida laboral actual es mucho más dinámica que en épocas pasadas, por esta razón los jóvenes de hoy en día están más motivados a cambiar de empleo.

Existen dos aspectos centrales a la hora de valorar el trabajo que van a determinar su mantenimiento: la remuneración y la calidad laboral. El sueldo representa la motivación extrínseca del trabajo. A pesar de que al principio tiene gran importancia, se colocará en segundo lugar según avance la vida laboral.

Por otro lado, la calidad del trabajo sería el factor motivacional intrínseco, el cual va a determinar el grado de satisfacción. Al fin y al cabo, el objetivo último del empleo es lograr cumplir con unas aspiraciones de productividad y calidad de vida, y esto suele estar más relacionado con la calidad laboral que con la remuneración.
 
La jubilación: el fin de la vida laboral

Todas las etapas llegan a su fin, y la jubilación representa el final de la vida laboral. Pero hay que tener en cuenta que la jubilación no tiene por qué suponer un corte brusco con la realidad laboral, sino más bien una transición. Se trata de una etapa que cada persona vivirá de una determinada manera atendiendo a su desarrollo laboral y sus aspiraciones.

Así, podemos decir que existen 3 formas distintas de asumir una jubilación:
  • Luna de miel: es el caso de aquellos individuos que empiezan a realizar las actividades que deseaban hacer, pero su vida laboral no les permitía. Tienen tiempo para viajar, volver a estudiar, descubrir hobbies, etc. Suelen ser personas que asumen la jubilación de manera voluntaria y feliz, y cuentan con recursos económicos suficientes para disfrutar de esta “luna de miel”.
  • Descanso y relajación: En este caso, el adulto asume la jubilación para descansar de las obligaciones que ha debido sobrellevar durante su vida activa.
  • Continuidad: Son aquellos adultos que siguen realizando actividades relacionadas con su vida laboral tras la jubilación. Aquí nos encontramos aquellos individuos que estaban satisfechos con su trabajo y desean continuar con él, eso sí desechando las antiguas obligaciones laborales.

Como vemos, la jubilación supone el final de la vida laboral, pero no el final de la vida. A pesar de que para muchas personas supone una crisis por la pérdida de productividad y actividad, es una etapa vital con nuevos retos, conductas y objetivos.

Alejandro Sanfeliciano