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martes, diciembre 26, 2017

11 señales que indican que eres demasiado autocrítico

La mayoría de nosotros aspiramos de manera consciente a alcanzar nuestra mejor versión por el camino de lo correcto. En este sentido, una buena herramienta para medir nuestros esfuerzos y logros es el autoanálisis. No cabe duda de que es admirable preocuparse por hacer las cosas lo mejor que se pueda e intentar ser la mejor persona que se pueda ser. Esto es lo que da sentido a examinar los resultados negativos y tratar de hacerlo mejor en la siguiente oportunidad. 
 

Sin embargo, aunque el autoanálisis es una excelente manera de observar nuestro propio comportamiento y de aprender a superar nuestras debilidades y malos hábitos, a menudo podemos llegar a infravalorarnos por ser demasiado autocríticos. En este sentido, tener un alto nivel de autocrítica en el tiempo es perjudicial para el éxito y la buena salud mental. Ser autocrítico de manera excesiva lastima la autoestima y confianza. De hecho, está directamente ligado con la baja autoestima y el perfeccionismo.
Ser autocrítico afecta de forma negativa a nuestra autoestima.

¿Eres demasiado autocrítico?

El problema aparece cuando nos ponemos en modo “piloto automático” cuando entramos en el terreno de la autocrítica. Por eso es necesario despertar y darnos cuenta del daño que nos estamos haciendo sin querer. Para saber si eres demasiado autocrítico, chequea la siguiente lista. Si encuentras demasiadas situaciones cotidianas y típicas en ti, es el momento de darle la vuelta a la situación y empezar a cuidarse un poco más, mentalmente hablando.
  • Nada es suficientemente bueno para ti y tú no eres suficientemente bueno: ¿Sientes que nunca no haces suficientemente bien? ¿Crees que las cosas no son como deberían ser? ¿Te parece que todo a tu alrededor se queda corto, incluido tú mismo?
  • Te culpas a ti mismo de cada situación negativa: ¿Te sientes personalmente responsable cuando sucede algo malo? ¿Asumes rápidamente la culpa, ignorando otros factores que, aunque externos e incontrolables, pueden estar relacionados con lo que ha sucedido?
  • Estás decepcionado contigo mismo, aunque tus fallos sean cosas concretas y específicas: ¿Te sientes un fracaso cada vez que haces algo mal? ¿Asumes que eres un fracasado integral en cada ocasión que cometes un error o algo te sale mal, algo concreto y específico, que no afecta más a una parte de tu persona? ¿Eres incapaz de centrarte en el comportamiento que causó el problema y, en vez de eso, generalizas?
  • Evitas tomar riesgos: ¿No te arriesgas a hacer algo diferente porque sientes que vas a fracasar? ¿Crees que volverán a salirte las cosas mal, igual que te ha pasado en otras ocasiones? ¿Estás convencido de que lo mejor, de que lo más seguro, es no hacer nada?
  • Evitas expresar tu opinión: ¿Tienes miedo de decir algo estúpido, absurdo, fuera de lugar? ¿Piensas que lo que tienes que decir no interesa? ¿Crees que lo que piensas no será bienvenido o resultará aburrido?
  • Nunca estás satisfecho con tus logros: ¿Encuentras fallos una y otra vez en lo que haces? ¿Crees que si no puedes hacer algo de manera excelente es mejor no hacerlo? ¿Eres propenso a insistir en los defectos inevitables, incluso cuando tus resultados son positivos?
  • En todos los escenarios probables ves fantasmas: ¿Siempre prevés los peores escenarios posibles? ¿Es el “y si…” la manera en la planteas todas las opciones, poniendo pegas y viendo siempre lo peor? ¿Es el fracaso personal el filtro por el que pasas todas tus futuras acciones? ¿Temes la humillación y el fracaso, y valoras esto más que el triunfo y el éxito?
  • Tienes problemas de imagen personal: ¿Tienes complejos que no consigues soltar? ¿Crees que eso que tú consideras negativo puede afectar a los demás, en cómo te valoran, en la estima que te tienen? ¿Crees que tu imagen personal te impide o puede impedirte avanzar profesional y socialmente?
  • Analizas persistentemente tus errores, ahondando en la culpa: ¿Inviertes mucho tiempo y energía en analizar lo que salió mal y en cómo eres responsable de ello, pero sin sacar conclusiones que te permitan mirar al pasado con optimismo? ¿Rumias en la culpa y lo que te faltó, en lo que no hiciste, en vez de analizar alternativas posibles enfocadas a una próxima vez?
  • Te pones a la defensiva frente a los comentarios: ¿Tiendes a sentirte molesto cuando la gente te da una crítica justificada o constructiva? ¿Reaccionas de forma exagerada a los comentarios de los demás? ¿Te tomas los comentarios como algo personal? 

Deja de lado el autosabotaje que supone ser autocrítico

La autocrítica intensa y frecuente es una forma de autosabotaje. Es decir, al autocriticarnos, hacemos justo lo contrario a lo que es más saludable para nosotros. ¿Por qué lo hacemos entonces? Porque forma parte de un territorio psicológico familiar más amplio, donde el rechazo, el miedo o la opresión se vuelven una prenda habitual, una carga que estamos acostumbrados a llevar.

Así, la negatividad se convierte en un defecto emocional del que es difícil de escapar. Y como nos es familiar, algo nuestro, nos aferramos a ello, buscando esta negatividad incluso en modo “piloto automático”, porque sin ella nos sentimos como desnudos. En este sentido, superar la autocrítica y con ello el autosabotaje requiere tener una mayor conciencia de nosotros mismos. También requiere reformular nuestro diálogo interior, sobre lo que pasa, en nosotros y a nuestro alrededor.

Eva Maria Rodríguez