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miércoles, julio 12, 2017

La poderosa clave del bienestar y la felicidad

El agradecimiento o gratitud es una emoción positiva que reconoce un beneficio o gracia que se ha recibido. No importa si creemos o no que merecíamos tal gesto. Lo relevante es que reconocemos que nos ha sido dado y de alguna manera queremos retribuirlo. La gratitud no solo se refiere a la expresión de dar gracias y esta varía en intensidad dependiendo de la persona.



Estar agradecido está más relacionado a un hecho particular, un favor recibido en específico. Ser agradecido es una actitud ante la vida. Por lo tanto, nos llena de paz y serenidad, nos da bienestar y nos hace más felices.

Para conectarnos con esta emoción positiva, podríamos comenzar por respondernos ¿De qué y con quiénes estamos agradecidos? ¿Hoy cuántas veces hemos agradecido? ¿A quién solemos agradecer y cómo? ¿Al final del día, recordamos cuántos actos generosos recibimos? ¿Ya expresaste tu agradecimiento por ese acto especial y voluntario que “alguien” hizo por ti? ¿O no lo expresaste porque lo diste por sentado?

La diferencia entre dar las gracias y sentir agradecimiento

Podríamos pensar que dar las gracias y tener o sentir gratitud son modos distintos de aceptar un favor de alguien. Sin embargo, hay una fina línea que los separa.

● Dar gracias

Agradecer se refiere a la expresión verbal de gratitud temporal, es un hecho inmediato atado a la educación y a la deseabilidad social. Varía desde el simple “muchas gracias”, hasta el “mil gracias” o “millones de gracias”, dependiendo de cuán expresivo sea quien recibe el favor o la importancia que este le atribuya.

Esta expresión, dependiendo de las diferencias culturales, es un acto de educación o buen hábito. Se trata de un intercambio momentáneo en el que muchos no agradecemos sino que simplemente decimos estas palabras mágicas.

● Estar agradecido

Cuando estamos agradecidos, queremos ir un poco más allá del intercambio social y mantener el vínculo con esa persona. Además, de alguna manera necesitamos retribuir el favor recibido. Intentamos mantener esa energía positiva que se da entre las personas cuando se manifiesta un gesto impulsado por la generosidad.

Usualmente cuando estamos agradecidos, nuestro gesto de agradecimiento tiene un destinatario. Queremos mantener ese contacto generoso con el otro, le damos nuestra amistad, queremos hacerle saber que estaremos cerca cuando nos necesite.

Los beneficios de dar gracias y sentir agradecimiento

Por un lado, el agradecimiento tiene un poder transformador y sanador. Está vinculado con la madurez y la salud mental, también con la humildad de quien se atreve a recibir. Estar agradecidos nos hace más sensibles con el necesitado y nos predispone a dar. En definitiva, nos hace más humanos.

Aunque puede tratarse de un sentimiento momentáneo o de una emoción más duradera. Es el famoso “estar en deuda con alguien” pero esta “deuda” es una obligación moral, desde el afecto y disposición de ayudar. Esa disposición de retribuir, alimenta nuestra generosidad, nos humaniza, descubre nuestro lado luminoso y genera bienestar.

Por otro lado, ser agradecidos es todavía una emoción más profunda, amplia y permanente. Se trata de una actitud, una disposición, una forma de conectarnos con el mundo, con las personas, con todo aquello que nos rodea, con la vida misma.

Cuando somos agradecidos desde nuestro ser lo expresamos en el hacer en todo momento. Quien tiene gratitud no necesita un gesto particular, un beneficio único, un favor en especial, porque valora y aprecia la vida misma. Agradecemos no solo lo que hacen por nosotros, también lo que hacen por nuestros seres queridos y allegados. Retribuimos.

Recibir favores no es una obligación

A veces en nuestro sistema de creencias está instaurada la idea de que todo lo que recibimos es nuestro derecho y nos lo merecemos, bien sea porque lo pagamos o porque creemos que nos viene dado por el simple hecho de existir y de estar relacionados con esa persona. Por tanto, nada o poco tenemos que agradecer. Es asumir que los demás hacen cosas por nosotros porque es su obligación.

No nos detenernos a pensar que hubo un esfuerzo, un tiempo dedicado, un acto voluntario de dar y de hacer por nosotros. Sin agradecimiento dejamos de valorar esos actos que nos hacen la vida más fácil y hermosa.

La gratitud es recordar lo bueno que hemos recibido de otros, es conectarnos con su generosidad. Es la emoción que nos da paz interior y guía nuestros actos voluntarios para ser bondadosos con el otro. Ser agradecidos es la emoción opuesta al resentimiento y la rabia. Cuando agradecemos nos vinculamos desde lo positivo, lo que nos da serenidad y conecta con nuestro lado más humano.

Phronesis