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sábado, julio 01, 2017

La escala de la autoestima de Rosenberg, una herramienta muy útil

La autoestima está muy relacionada con la valoración subjetiva que hacemos sobre nosotros mismos. Así, una autoestima saludable siempre nos generará un gran bienestar, mientras que en sus niveles más bajos puede instalarnos en un estado de ánimo depresivo.



Por eso, es tan importante cuidarla y evaluarla, pues no se mantiene fija, sino que siempre varía. Una de las herramientas que podemos encontrar en psicología y que nos ayudarán a conseguir este objetivo es la escala de la autoestima de Rosenberg.

Esta escala es breve, rápida, fiable y goza de gran validez, tanto que es uno de los instrumentos a los que más se recurre para evaluar el autoconcepto que alguien tiene por parte de los psicólogos. También se utiliza con frecuencia cuando se quiere medir esta variable en el contexto de alguna investigación.

“Si no sabes cómo valorarte, cualquiera sabrá cómo utilizarte”.
-Anónimo-.

La escala de la autoestima de Rosenberg y su puesta en práctica

La escala de la autoestima de Rosenberg debe su nombre a su creador, Morris Rosenberg, un profesor y doctor en sociología que dedicó varios años de su vida al estudio de la autoestima y el autoconcepto. Presentó la propuesta inicial de la escala en su libro: Society and the adolescent’s self-image (La sociedad y la autoestima del adolescente).

La escala de Morris Rosenberg consta de 10 afirmaciones que giran en torno a lo mucho o poco que se valora la persona, así como la satisfacción que tiene consigo misma. Las 5 primeras afirmaciones están formuladas de forma positiva, las 5 restantes de manera negativa.

Cada una de las afirmaciones positivas se puntúa desde el 0 (estoy totalmente en desacuerdo) al 3 (estoy totalmente de acuerdo), mientras que las afirmaciones negativas se puntúan a la inversa, el 3 implica estar totalmente en desacuerdo y el 0 totalmente de acuerdo.

Veamos cuáles son estas afirmaciones:
  • Siento que soy una persona digna de aprecio, al menos tanto como los demás.
  • Siento que tengo cualidades positivas.
  • En general, me inclino a pensar que soy un fracasado/a.
  • Soy capaz de hacer las cosas tan bien como la mayoría de los demás.
  • Siento que no tengo mucho de lo que enorgullecerme.
  • Adopto una actitud positiva hacia mí mismo/a.
  • En conjunto, me siento satisfecho/a conmigo mismo/a.
  • Me gustaría tener más respeto por mí mismo/a.
  • A veces, me siento inútil.
  • A veces, pienso que no sirvo para nada.

“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.
-Anónimo-

Las afirmaciones tanto positivas (1,2,4,6,7) como las negativas (3,5,8,9,10) se encuentran mezcladas y el resultado de su puntuación permite que nos hagamos una idea de cómo es el estado de la autoestima de la persona que responde. De esta manera, una puntuación inferior a 15 indicaría una autoestima muy baja, sugiriéndolo como un aspecto sobre el que trabajar.

Entre los 15 y los 25 puntos estaríamos ante una autoestima saludable y que entra dentro de los parámetros de lo que se considera “equilibrado”. Una puntuación mayor de 25 nos hablaría de una persona fuerte y sólida. En este sentido, una puntuación tan elevada también pude hablarnos de problemas en el análisis de la realidad o de personas demasiado complacientes con ellas mismas. La puntuación ideal oscilaría entre los 15 y los 25 puntos.

Los hallazgos más relevantes de la escala de la autoestima de Rosenberg

La escala de la autoestima de Rosenberg, aunque en un principio estaba destinada solo para adolescentes, después se adaptó a los adultos. Esto permitió evaluar poblaciones enteras e incluso las diferentes culturas, lo que dio lugar a hallazgos muy interesantes.

Uno de estos hallazgos reveló que las personas que viven en sociedades individualistas, por ejemplo Estados Unidos, se sienten muy competentes pero menos satisfechas consigo mismas. No ocurre lo mismo en lugares como Japón, donde se manifiesta un colectivismo en el que la satisfacción con uno mismo es más elevada, aunque la sensación de competencia decae bastante.

Además, la escala permitió descubrir que las personas extrovertidas y más estables emocionalmente gozan de una mayor autoestima, mientras que las introvertidas e inestables a nivel emocional tendrían tendencia a contar con una autoestima pobre.

A pesar de todos estos descubrimientos, la escala de la autoestima de Rosenberg reveló que por lo general todas las personas, sean estas hombres o mujeres, jóvenes o adultos, tienden a evaluarse de una manera positiva. Aunque nos surge la duda de si esto es así porque a muchas personas les avergüenza admitir sus defectos, aquello que les hace sentir mal, o porque no son capaces de reconocerlo.

“Aprende a respetarte y quererte porque vas a estar a tu lado toda la vida”.
-Anónimo-

La escala de Rosenberg sobrevive hasta nuestros días para dar solución a una dificultad común en psicología, la de medir ciertas variables que influyen sobre nuestra conducta, sobre nuestros pensamientos y sobre nuestras emociones. Su formulación y su supervivencia nos recuerda lo importante que es vigilar nuestra autoestima, cuidarla e intentar siempre que se encuentre en un nivel que nos aporte, y no que nos reste. Una autoestima sana es uno de los pilares del bienestar y al mismo tiempo la clave para sentirnos felices y a gusto en las diversas áreas de nuestra vida.

¿Te animas a realizar esta escala y descubrir cuánto te valoras?

Raquel Lemos Rodríguez