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jueves, julio 13, 2017

Corazas emocionales

Una visión desde la Ecología Emocional

Si sacas lo que hay dentro de ti, lo que saques te salvará. Si no sacas lo que hay dentro de ti, lo que no saques, te destruirá. Con esta afirmación de uno de los evangelios gnósticos – Evangelio de Tomás – planteamos que somos personas libres, que podemos elegir y que, en función de nuestras elecciones, nuestra vida tenderá a la creatividad y a la expansión o bien al colapso y a la destrucción. Erich Fromm afirmó: Toda energía que no se dirige a crear, tenderá a destruir. Y este es el dilema inicial que recoge la Ecología Emocional: podemos elegir crear o elegir destruir, ser parte de la solución o formar parte del problema de la humanidad.



Somos sistemas interdependientes

La ley de la interdependencia afectiva de la Ecología Emocional afirma: “Todas las formas de vida dependen entre si”. Somos sistemas abiertos. Los seres humanos intercambiamos ideas, emociones y energía. No podemos vivir una buena vida si nos aislamos de los demás porque nuestro sistema puede colapsarse, replegarse y quedar totalmente bloqueado y sin energía.

La estrategia emocionalmente ecológica es el intercambio reequilibrante y la irradiación de energía positiva. Nos construimos a nosotros mismos en la medida en que nos relacionamos con los otros ya que nos nutrimos de la energía que irradian constantemente todos los seres vivos en un intercambio generoso y constante. A esto le llamamos solidaridad energética.

Relacionarse es exponerse… nos exponemos al amor y al odio, a la ternura y a la violencia, a ser acogidos o bien a ser rechazados, a la alegría y también al dolor. Nos arriesgamos a ser mal entendidos, pero también a ser comprendidos, a desequilibrarnos, pero también a hallar el sosiego. ¿Cómo seria posible percibir la confianza si no hemos lidiado con el miedo?

Sobre fabricar corazas, reprimir o autocontrolar

¿Por qué un sistema se cierra? ¿Por qué puede llegar a bloquearse? y ¿qué ocurre cuando esto sucede?

La estrategia de “retener” es poco adaptativa. Hay personas que intentan acaparar todo lo que les llega: posesiones, objetos, ideas y emociones, pero que no dan nada o muy poco. Su sistema se desequilibra porque se carga demasiado y no libera adecuadamente la energía.

Pongamos por ejemplo el aire que respiramos. Sabemos que lo necesitamos y que es bueno para nosotros inspirarlo – nos da el oxígeno que necesitamos para vivir. No obstante a nadie se le ocurriría solo inspirar y olvidarse de espirar, por bueno que sea el aire. El sistema respiratorio dejaría de funcionar. Es preciso soltar el aire después de haber extraído el oxígeno necesario. La doctora Pinkola-Estés afirma: Si vivimos como respiramos: tomando y soltando, no nos podremos equivocar. Pero sí que cometeremos un grave error si sólo tomamos y nos olvidamos de la solidaridad energética.

Reprimir algo es no darle la salida adecuada. No es lo mismo reprimir que fabricar corazas aunque ambas estrategias tienen relación. La persona que reprime, siente pero no se permite dar salida a su emoción. Capta y es sensible al medio, nota lo que le llega y es vulnerable. Siente dolor, siente miedo, siente ira, siente confusión, siente soledad o rechazo, pero no sabe como canalizar adecuadamente su sentir y lo retiene en su interior. Lo guarda por miedo o por analfabetismo emocional, quizás lo guarda porque no le han enseñado como gestionar adecuadamente sus emociones y tiene miedo a perderse y a perder a los que le rodean si se muestra demasiado. Fabricar corazas emocionales es un paso más que la represión. Aquí la persona ya no permite que lo de afuera entre en su interior ni que lo de dentro salga afuera. Seria un paso más de cierre, una paso más hacia el colapso del sistema ya que al dejar de recibir y emitir, esta persona puede entrar en lo que llamamos la desertización emocional, un territorio interior donde nada crece porque no se planta nada en él y donde lo que quiere crecer no puede porque no recibe ni el agua, ni la luz ni los nutrientes adecuados.

Las emociones han de fluir

Las emociones no deben retenerse, esto es peligroso. Son datos valiosos que la evolución ha puesto a nuestra disposición y deben ser atendidas y acogidas. El poeta Evtuixenko afirmaba en uno de sus poemas: La ternura puede ser letal si se esconde. A veces pensamos que sólo puede perjudicarnos la retención de emociones desequilibrantes (ira, rencor, resentimiento, rabia) pero defendemos que retener emociones como el amor, la alegría, la gratitud… perjudica nuestra vida y dificulta el crecimiento de nuestras relaciones. Expresarlas mejora el clima emocional global y promueve el bienestar y la salud de personas y colectivos.

Mercè Conangla y Jaume Soler