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viernes, julio 14, 2017

Cómo cambiar de actitud y mejorar tu vida

Dependiendo de nuestra actitud, de nuestra disposición para enfrentar y manejar aconteceres adversos aprenderemos o sufriremos, una y otra vez. Los que aprenden se comportan como protagonistas, los otros solo son víctimas.



A las personas nos pasan cosas agradables y desagradables. Enfrentamos situaciones que podemos calificar de buenas o malas, eso es inevitable. La vida es así, un camino, un recorrido donde encontramos a nuestro paso acontecimientos que a veces nos gustan y otros que nos afectan.

La actitud hace la diferencia para disfrutar y mejorar nuestra vida, sobre todo cuando las cosas no resultan como esperábamos. ¿Ignorar, negar o culpar a otros? ¿Reconocer, aceptar y aprender? ¿Víctima o protagonista? Descubre la mejor manera de asumir la adversidad.

Depende de cómo asumes la vida

La vida puede ser un campo minado, pero también puede ser un jardín con múltiples flores. Por lo general puede ser ambas cosas. Depende de tu actitud y tu forma de asumir lo que te pasa.

La Real Academia Española nos dice que la actitud “es la disposición de ánimo manifestada de algún modo”.

Para la psicología, la actitud además de un estado mental también hace referencia al comportamiento acostumbrado de la persona, el cual se manifiesta en diferentes circunstancias. En general las actitudes determinan la vida anímica de cada quien.

Las actitudes aplicadas al estudio del carácter, se entienden como una predisposición, casi estable, para sentir y actuar de una forma determinada. Se infieren de nuestras reacciones usuales.

¿Víctima o protagonista?

Nos dice el modelo víctima protagonista que las personas tienen una tendencia a actuar de una o de otra manera. Como toda conducta aprendida, fue y está condicionada por el ambiente, pero depende de cada uno de nosotros cambiar de actitud si esta no nos favorece.

Aquellas personas con actitud de víctima están insatisfechas y a veces no lo saben. Andan por la vida con una infelicidad flotante, inasible pero persistente, en el cuestionado, aunque siempre asumido con algo o completa resignación, laberinto de la cotidianidad.

La víctima…

Quienes se asumen víctimas creen que cumplen con “algo” que a muchos les da por llamar deber, obligación o circunstancias de la vida. En su fuero interno se sienten infelices, se sienten impotentes y quisieran vivir una vida distinta, sin tanto agobio, pero están atados, sin saberlo, al pesimismo. La víctima no actúa para generar cambios. La víctima se queja porque le pasan cosas.

Asume su infelicidad como una herida que nunca llega a sanarse del todo, atada a la rutina; la queja se le ha hecho una práctica habitual porque, cualquier suceso que le saque un poco de su zona de confort, lo interpreta y asume como una adversidad.

La víctima casi necesita tener razón de que a él o a ella le pasan cosas terribles, de hecho con frecuencia encuentra un motivo para ser infeliz. Percibe cualquier problema en cuanto a sus efectos, pero no se ocupa de buscar soluciones. Usualmente siente que alguien comete injusticias contra él/ella.

Por otro lado, la víctima se maneja desde el deber ser y no se siente competente para generar cambios. Suele ser conformista. Evalúa el acontecer a través de la lupa del pesimismo. A veces se pregunta ¿por qué a mí?

Te invitamos a revisar tu actitud para asumir a consciencia, más actitudes de protagonista, a pesar de la adversidad o de que las cosas a veces no marchen como esperabas.

El primer paso hacia el cambio es el darse cuenta. ¿Te identificas con alguno de los ejemplos descritos? Cuidado, puede que estés en el camino de la víctima.

¿Te gustaría cambiar de ruta? ¿Quieres saber cómo actúan los protagonistas? ¿Cómo se enfocan en su círculo de influencia y de esta forma reducen el círculo de la preocupación? Sigue leyendo.

El protagonista…

Hoy puedes ser el protagonista, hoy es un día donde puedes actuar en la película y vivir más desde el querer, mirando la vida con optimismo y alegría. No es que al protagonista no le pasen “cosas malas”, sí le pasan; la diferencia es cómo se comporta ante esas “cosas malas”.

Alguien con una actitud de protagonista acepta el problema, sea o no su responsabilidad. Lo convierte en un desafío y supera los obstáculos. Se concentra en las cosas que sí puede hacer y sí puede cambiar. Y actúa en consecuencia.

El protagonista casi no se queja y si lo hace se apropia de su responsabilidad. Se pregunta: ¿Qué fue lo que hizo o dejó de hacer en relación al problema y qué puede hacer ahora?

Un protagonista, se involucra en lo que no funciona, en lo que no resultó como quería y busca la manera de solucionarlo. No espera que otro haga, el protagonista hace. Se atreve a retarse. Actúa de acuerdo a lo que le da sentido y significado a su vida. Enfrenta los desafíos, con coraje.

Ser protagonista se trata de tener un mayor número de experiencias óptimas, poniendo en práctica las fortalezas personales. ¡Vamos! Hoy puedes buscar activamente que tu vida valga la pena, sin desperdiciar el tiempo ni el potencial. Una vida desde el querer ser.

Abandonando la actitud de víctima, planteando más preguntas orientadas a encontrar significado en lo que te pasa y haciendo que las cosas sucedan porque lo deseas y te esfuerzas, sin dejarte llevar por la inercia de las circunstancias.

¿Y tú? ¿Cómo quieres seguir viviendo la vida? ¿Cómo víctima o como protagonista?

Phronesis