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jueves, junio 15, 2017

¿El vaso medio lleno o medio vacío? Tú eliges

“¡Tendrías que ver el vaso medio lleno!”, o “¡Siempre ves el vaso medio vacío!”. Sí, en este artículo vamos a sumergirnos en el fondo de la expresión popular. De esta forma, si nos colamos entre los bastidores de la frase, ganaremos una motivación y una manera de cambiar nuestro punto de vista. ¿Estaría bien no?



En este sentido, la Psicología Positiva quiere estudiar y explicar cómo el funcionamiento óptimo humano trata de favorecer el bienestar y la salud en diferentes contextos adversos. Es más al hablar de la Psicología Positiva se incluyen variables como la salud, el bienestar y la prevención de la enfermedad mental y física. Esta rama surgió a finales del siglo XX de la mano de Martin Seligman, antiguo director de la Asociación Americana de Psicólogos, junto otros profesionales.

“Cambias tus pensamientos, y cambias tu mundo”
-Norman Vicent Peale-

¡Cambia tu punto de vista! Apuesta por el vaso medio lleno

Eres tú el que más poder tiene sobre ti, eres tú el que tiene el control sobre tus comportamientos, y también y sobre todo, sobre tus pensamientos. Constituyendo esta una realidad que podemos llegar a reconocer, en ocasiones lo más sencillo es dejarse llevar por el primer pensamiento que nos viene a la cabeza y va justo en el sentido contrario.

Este tipo de pensamientos, negativos por el efecto que producen, pueden deberse al cansancio de la jornada laboral, a los problemas en casa y/o preocupaciones personales… Sin embargo, el pensamiento negativo no dejaría de ser un acontecimiento mental anecdótico si lo ignoráramos, en vez de dejar que ni guíe hasta el precipicio. Un sitios similar al cementerio de los elefantes, en el que se reproducen los que son como él.

“No pienso en todas las desgracias, sino en toda la belleza que aún permanece”
-Anne Frank-

¿Y si en vez de fijarnos en lo negativo, nos fijamos en lo positivo? ¿Y si en vez de ver el vaso medio vacío, empezamos a ver el vaso medio lleno? Situarse en el otro lado es mucho más sencillo de lo que las personas creen. Una vez que generes el primer pensamiento positivo y lo aceptes como guía, este te conducirá sin remedio a otra zona, completamente diferente a la del cementerio de los elefantes de la que hablábamos antes, en la que te encontrarás con más pensamientos de la misma naturaleza.

Estos pensamientos se alimentarán unos a otros, asegurando por propia inercia su supervivencia.
“Una persona feliz no tiene un conjunto de circunstancias, sino un conjunto de actitudes”
-Hugh Downs-

El semáforo en rojo

Por ejemplo, cierra los ojos e imagínate esta situación… siempre que vas conduciendo hacia casa el mismo semáforo está en rojo. ¡Siempre te toca en rojo, ni que alguien lo hubiese decidido así para fastidiarte! (Lo que implica que ya vas a llegar más tarde a tu casa, vas cansado de la jornada de trabajo, aún encima vas solo en el coche…).

Un día vuelves acompañado a casa por un amigo. Cuando te vas acercando al semáforo empiezas a verbalizar, “¡Otra vez el semáforo en rojo, no sé cómo lo hago pero siempre lo cojo igual!”. En este momento, tu amigo esboza una sonrisa y te dice : “¡A mí me encanta que este semáforo esté en rojo!

Tú sólo te fijas en lo que tienes en frente, el semáforo en rojo. Sin embargo, si girases un poco tu cabeza verías un mar y un atardecer precioso.” En ese momento tú mismo te das cuenta que ante un mismo camino, cada persona se puede estar fijando en elementos totalmente distintos y sobre todo, dándoles una percepción distinta. Un mismo semáforo, para una persona puede ser una fuente de estrés, agotamiento, quejas…para el otro, es una oportunidad de pararse en el camino y disfrutar unos segundos para ver el mar o el paisaje, incluso de la compañía o del programa de radio que suena de fondo.

Ahí está la persona que ve el vaso medio lleno. Simplemente viendo un poco más allá de lo que tenemos en frente, simplemente disfrutando de dónde estamos y cómo estamos, en vez de anticipar cómo el presente puede condicionar de manera negativa el futuro.

Bárbara Arenas