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jueves, mayo 04, 2017

¿Sabes qué es y cómo nos ayuda la catarsis emocional?

Puede que en alguna ocasión hayas empezado a llorar porque las emociones te sobrepasaban y no podías evitarlo, es más, no podías parar tu llanto. También puede que el enfado o la ira te haya llevado a una explosión emocional intensa que ha sobrepasado tu control. Estas experiencias forman parte del fenómeno conocido como catarsis emocional.



La catarsis emocional en un proceso en el que nuestras emociones se muestran de la manera más pura, por ello, suele formar parte de situaciones en las que el malestar es muy intenso. Precisamente al ser una expresión intensa de la emoción, a muchas personas les suele resultar perturbadora e, incluso, pueden llegar a pensar que la catarsis es peligrosa.

A pesar de lo aparatoso que pueda resultar, un proceso de catarsis emocional nunca es peligroso, sino que cumple con una función liberadora. Nos ayuda a conocer y expresar lo que sentimos, llevándonos más allá de la intelectualización de las situaciones adversas que estamos viviendo. Es decir, dejamos la represión a un lado, y realmente comenzamos a expresar todo el torrente emocional que guardábamos en nuestro interior.
La expresión de las emociones nunca es peligrosa, lo peligroso es contenerlas o negarlas, porque en ese caso nos aprisionan en lugar de liberarnos y vivir el mundo con toda su intensidad.

La catarsis emocional en el proceso terapéutico

Una de las principales preocupaciones que solemos llevar con nosotros cuando acudimos por primera vez a una terapia psicológica es que la catarsis emocional se adueñe de nosotros y no podamos dar lógica a nuestro discurso. Pero, en la mayor parte de los casos, lo que se busca dentro de un proceso terapéutico es el reconocimiento y validación de las emociones, con el fin de identificar las experiencias que nos causan malestar.

De hecho, la catarsis fue un proceso buscado y utilizado por Sigmund Freud en el inicio del psicoanálisis. En su caso, como la histeria era una enfermedad de origen traumático, Freud usaba la hipnosis para obtener una “purificación” o catarsis emocional que liberara al trauma, facilitando la expresión de las emociones y experiencias reprimidas que causaban los síntomas.
Cuando las emociones te bloquean o paralizan, cuando te has mantenido fuerte e incorruptible en las situaciones más desagradables de la vida y, de repente, ya no puedes más y te hundes. Buscas ayuda para procesar esas vivencias y esas emociones mediante la catarsis y su posterior análisis.

Pero no solo dentro del psicoanálisis la catarsis se convierte en un elemento terapéutico importante, en el Psicodrama de autores como Moreno, la catarsis es el objetivo de la terapia grupal. En este caso lo que se busca es la elaboración del conflicto que nos ha llevado a terapia.
La catarsis es una experiencia más dentro del proceso terapéutico normal y nos ayuda a procesar el malestar con el que acudimos a terapia.

La expresión emocional es una parte esencial de nuestro ser

Toda expresión emocional, aunque se manifieste de manera abrupta como puede ocurrir con la catarsis, debe de ser validada y nunca censurada. Ten en cuenta que las emociones son una parte de nosotros, una parte más que nos da la esencia que nos hace ser quienes somos.
Un proceso catárquico o de abreacción emocional no nos hace débiles, nos hace humanos. Nos enseña que la experiencia emocional más pura es el primer paso para la integración y comprensión del dolor que existe en nuestras vidas.

Además, las experiencias emocionales nos ayudan a relacionarnos con el mundo, son una parte más de la experiencia que tenemos con nuestro entorno y con los demás. Son una parte fundamental para poder procesar desde las experiencias más dolorosas o angustiosas, a las más alegres que podamos imaginar.

De hecho, la catarsis emocional surge cuando nos hemos mostrado fuertes durante mucho tiempo y nos rompemos. Por ello se convierte en un proceso necesario e irrefrenable, un proceso que nos muestra la realidad, que nos enseña que somos frágiles y que a veces necesitamos romper a llorar para reconstruir la experiencia en forma de nuevos aprendizajes.

Lorena Vara González