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lunes, abril 03, 2017

¿Me atrevo a abrir mi corazón o continuo solo?

Para los que estamos en la edad madura y hemos contado con uno que otro fracaso en las relaciones de pareja esa pregunta se vuelve algo natural, tanto en momentos buenos con en otros donde añoramos compañía.



Existen personas que tienen la idea, muy válida por cierto, de seguir solos. Su vida se ha acomodado, disfrutan de sus hijos, su trabajo, tienen tiempo para ellos; están rodeados de familia, amigos y el hecho de tener a una pareja pasa primero por el filtro de arriesgar su paz con la llegada de una persona que demande tiempo, espacio e incluya la posibilidad de conflictos. Por otro lado están las personas que añoran una pareja por el hecho de que siguen pensando que una persona quitará la soledad que les incomoda y duele, no se visualizan viviendo solos, les da miedo el llegar a la edad en que los hijos se van y no tengan a nadie al lado.

Ambas posturas son debatibles y cada persona tiene el derecho de elegir aquella con la que se sienta bien pues, al fin y al cabo, es su vida. Pero, ¿no habrá puntos intermedios? ¿Por qué motivos elegimos alguna de las mencionadas? ¿Cuál es la idea del amor que nos provoca blindarnos o brincar de relación en relación por no encontrar a la pareja perfecta?

  • Esa adorable sensación de enamorarse
Seamos honestos, nos gusta esa sensación de nervios al ver los ojos de alguien atractivo, al irnos acercando al lugar de la cita; la ansiedad al esperar sus mensajes; la alegría al sentirnos aceptados, al entregar muestras de cariño, al salir de uno mismo, de la rutina, y sentir una explosión de hormonas y sustancias químicas que nos hacen sentir vivos. Nos llenamos de expectativas, de ilusión, deseamos que esa sensación siga y siga por siempre porque hemos encontrado al ser perfecto, al amor de nuestras vidas, a la pareja ideal. 

Mas con el tiempo va pasando la intensidad, vamos descubriendo los defectos de la otra persona, comienzan los altibajos en la relación y eso nos llena de miedo, con cada mal momento se pierde la ilusión y las expectativas no cumplidas nos provocan sufrimiento. 

  • Huyo del dolor, huyo del amor

Las malas experiencias pasadas aun nos pesan, heridas provocadas por la decepción, porque la persona no resultó ser la que decía, por alguna traición o abandono. Esas noches llorando se quedaron en nuestra mente y nos cierran a la posibilidad de abrir de nuevo nuestro corazón. No querer problemas ni dar el beneficio de la duda a alguien porque todos los hombres o mujeres son iguales. 

  • Nuestra incorrecta idea de la pareja ideal y la media naranja

Idea generada por la cultura, por las historias románticas en donde dos personas se conocen, se enamoran y viven felices para siempre (y que nunca pasan lo que ocurre después de casarse y tener hijos). Vivimos en un mundo donde se nos educa a sentirnos incompletos, vacíos, donde necesitas vestirte con tal marca, tener tal auto o celular, usar tal perfume, lucir tal figura para atraer a hombres o mujeres perfectos. Donde necesitas esconderte detrás de capas de maquillaje, unos músculos obtenidos en el gimnasio, una cirugía estética o peor, una máscara para mostrarte como no eres solo para que alguien te brinde su compañía.



¿Cómo reconciliarte con la idea de tener a alguien en tu vida?

  1. Olvídate de la pareja ideal. La pareja ideal no existe, porque no hay seres perfectos. Date cuenta que te atraen personas diferentes o parecidas a ti porque tienen una parte que se refleja en tu ser. Actitudes que refuerzan lo que eres y haces, o actitudes que desearías integrar a tu vida. 
  2. El tener pareja es una oportunidad de espejearte y conocerte más. Claro, puedes crecer a tu ritmo estando solo, pero no hay mejor examen que el tener una persona enfrente en donde descubras más tus luces y sombras. 
  3. Conócete, analiza tus relaciones pasadas, tu actitud con cada una de ellas, reconoce patrones para evitar repetirlos y trabaja para cambiar tus creencias sobre el amor. Si descubres que han pasado situaciones similares o que tus parejas tienen un parecido es que hay algo en ti que tienes que trabajar para dejar de atraer a ese tipo de personas. Normalmente las parejas son usadas para cubrir carencias de nuestro niño interior, así que sana relaciones pasadas con padres, amigos y parejas para que te liberes de esa carga.
  4. Deja de preguntarte si sirve de algo buscar o esperar al amor de tu vida. Encuentra un punto medio, ni busques con desesperación ni te quedes encerrado en tu habitación. Sal, diviértete, disfruta tu vida, frecuenta lugares donde se reúnan personas con intereses, ideas, filosofías similares a la tuya. Haz y acepta invitaciones a salir. No pongas altas expectativas en la otra persona, no creas que porque hay atracción o alguien te dice que le gustas ya quiere pasar el resto de su vida contigo. Fluye, ve paso a paso, anímate a conocer gente, pon los pies en la tierra y no desees una relación perfecta sino una relación real donde aprendan el uno del otro, se apoyen y crezcan manteniendo la individualidad de su ser.
  5. Evita el pensar que conocerás totalmente a tu pareja y la relación se estancará. Si, uno busca por un lado estabilidad pero le teme a la rutina; si uno trabaja a conciencia con uno mismo se da cuenta de que no es el mismo de antes, que el cambio es constante, que uno evoluciona, ve la vida de otro modo, aprende nuevas cosas, sueltas otras. ¿Por qué entonces la relación tendría que ser diferente? Si cada uno se compromete consigo mismo y se desarrolla como ser humano la relación se irá adaptando desde el respeto y entendimiento.

Por último, si decides seguir tu vida sin pareja que no sea por miedo ni evitar conflictos, que sea una decisión consciente y que vayas reafirmando cada cierto tiempo, no te cierres ni digas nunca más. Si decides que te gustaría una pareja prepárate desde ahora en ser una mejor persona y vibrar alto para atraer a una persona similar. Prepara en ti el terreno propicio para una relación madura, libre, sin apegos ni dependencias. 

"Descubro la felicidad que está en mí y la comparto contigo. No te necesito para ser feliz pero agradezco el tenerte a mi lado porque contigo reconozco que soy un ser en evolución y disfruto el tener a alguien en quien apoyarme y a quien apoyar".

Wilmer Ramírez Valdez