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martes, abril 04, 2017

Cómo Tomar las Riendas de Tu Vida y Dirigirla Hacia donde Tú Quieras

Una de las partes más duras de la vida humana es la incertidumbre y la sensación de no tener el control, ¿verdad?



Empezamos un proyecto y no sabemos si saldrá bien o no; aparecen obstáculos en nuestro camino y no sabemos de dónde han salido; nos ponemos enfermos y no entendemos por qué…

Nos sentimos víctimas de las circunstancias, y esto nos hace sentir miedo.

A veces lo llevamos mejor y a veces peor, pero en el fondo casi siempre tenemos miedo.

Y este miedo surge del hecho de no saber de qué depende exactamente lo que nos pasa.

¿De qué depende que las cosas nos vayan de una manera u otra?

¿De qué depende que nuestro cuerpo se ponga enfermo o no?

¿De qué depende cómo nos sentimos a nivel emocional?

Estas preguntas son muy importantes, y hoy las vamos a responder. Son la clave para tomar las riendas de nuestra vida.

¿De Qué Depende lo que Pasa en Tu Vida?

La mayoría de personas solemos creer que todo lo que nos sucede, tanto a nivel emocional como a nivel externo, depende de nuestro entorno.

Por un lado, creemos que la manera como nos sentimos depende de lo que nos pasa: de si estamos bien de salud, de si estamos haciendo algo que nos gusta, de si estamos con gente que nos trata bien, etc.

Y por otro, en general creemos que lo que nos pasa depende un poco de nosotros mismos, de lo que hacemos y de las decisiones que tomamos, pero sobre todo de las circunstancias externas: de cómo nos tratan los demás, de las oportunidades que nos da la vida, de cómo funciona el mundo a nivel global, etc.

Así que, en general, tenemos la sensación de que nuestra vida depende en gran medida de nuestro entorno. Creemos que, en función de las circunstancias externas, nos sentimos de una determinada manera y nos pasan unas determinadas cosas.

Pero esto no es así.

Nuestra vida no depende de factores externos. Nuestra vida depende principalmente de nuestros pensamientos.

Este es uno de los grandes conocimientos que la humanidad ha tenido olvidado durante mucho tiempo. Ahora poco a poco lo estamos recuperando, pero aún nos cuesta bastante aceptarlo.

Todo lo que nos pasa en nuestra vida depende principalmente de lo que pensamos.

Y es relativamente sencillo comprobarlo.

La Relación entre Tus Pensamientos y Tus Sentimientos

Por un lado, la relación entre lo que pensamos y lo que sentimos es muy fácil de ver, porque es directa e inmediata.

Lo que sentimos a nivel emocional en cada instante de nuestra vida depende directamente de lo que estamos pensando en ese mismo momento.

Lo que tú estás sintiendo ahora depende de lo que estás pensado ahora mismo. No depende de lo que pensaste ayer, ni de lo que pensaste hace una hora ni de lo que pensaste hace un minuto. Depende de lo que estás pensado ahora mismo.

Y lo que sentirás dentro de una hora dependerá de lo que pienses dentro de una hora.

Si quieres comprobarlo, puedes hacer el siguiente ejercicio muy sencillo:
Fíjate en lo que vas sintiendo en tu día a día.
Si en algún momento notas que te sientes especialmente bien o especialmente mal, fíjate en qué estás pensado en ese mismo momento.

Si lo haces, verás que siempre que te sientes bien estás pensando en cosas agradables para ti. Y siempre que te sientes mal estás pensado en cosas desagradables.

No falla nunca.

La Relación entre Tus Pensamientos y lo que Te Pasa

Por otro lado, la relación entre lo que pensamos y lo que nos pasa también es muy intensa, pero no es tan directa ni inmediata como en el caso de los sentimientos.

La esencia de lo que pensamos se acaba manifestando en nuestra vida, pero no lo hace de la misma manera exacta a como lo hemos pensado, ni tampoco en el mismo momento. Por esto a veces parece que no están relacionados.

Una manera relativamente sencilla de ver que sí están relacionados es mirar la esencia de lo que piensas más habitualmente en las diferentes áreas de tu vida: el dinero, el trabajo, la salud, el amor, la humanidad en general, etc. ¿Qué tipo de pensamientos tienes habitualmente sobre cada área?

Y luego fíjate en cómo te va en cada una de estas áreas: ¿Cómo te va el dinero? ¿Cómo te va el trabajo? ¿Cómo te va la salud? ¿Cómo te va la relación con los demás?

Si te fijas en la esencia de lo que piensas en cada área de la vida, y luego te fijas en cómo te va cada una de ellas, verás que encajan perfectamente.

Quizás no encajan los detalles exactos, pero sí encaja la esencia.

Nuestros pensamientos determinan de forma inmediata como nos sentimos en cada momento, y también determinan lo que nos acaba pasando a medio y largo plazo.

Cómo Tomar las Riendas de Tu Vida

Así pues, si queremos cambiar alguna circunstancia de nuestra vida, tenemos que cambiar nuestros pensamientos. Si queremos cambiar la dinámica de lo que nos pasa, tenemos que cambiar la dinámica de lo que pensamos.

También es importante hacer acciones, pero lo más importante de todo es cambiar nuestros pensamientos. Si seguimos pensando lo mismo, nos seguiremos sintiendo igual y nos seguirán pasando las mismas cosas. Hagamos lo que hagamos.

Llegados hasta aquí, la última pregunta importante es: ¿y nuestros pensamientos, de qué dependen?

La gran mayoría de nosotros no elegimos conscientemente lo que pensamos. A lo largo de nuestro día a día, van apareciendo pensamientos en nuestra mente, sin que nosotros lo decidamos de forma deliberada, y muchas veces sin que ni siquiera sepamos por qué.

A menudo incluso nos damos cuenta de que tenemos pensamientos que no nos favorecen, pero no sabemos cómo evitarlo.

¿Por qué sucede esto? ¿De dónde salen nuestros pensamientos? ¿De dónde saca nuestra mente los pensamientos que tenemos?

Nuestros pensamientos salen de nuestras creencias.

En función de lo que creemos, pensamos unas cosas u otras.

Si creemos que la vida es muy dura, tendremos pensamientos relacionados con la dificultad de vivir. Si creemos que el cuerpo enferma con facilidad, tendremos pensamientos de preocupación y miedo sobre la salud. Si creemos que la gente es egoísta, tendremos pensamientos de rechazo y desconfianza hacia los demás.

Por supuesto, esto también es cierto con los pensamientos y las creencias positivas. Si creemos que la gente es buena, tendremos pensamientos de amor y comprensión. Si creemos que nuestro cuerpo es fuerte y sabio, tendremos pensamientos de tranquilidad respecto a nuestra salud. Si creemos que la vida está llena de oportunidades, tendremos pensamientos de optimismo e ilusión.

Nuestras creencias determinan lo que pensamos, y lo que pensamos determina cómo nos sentimos y lo que nos acaba pasando.

Así que nuestras creencias determinan nuestra vida.

Todo lo que nos pasa depende de nuestras creencias.

Así pues, si queremos cambiar algo de nuestra vida, tenemos que cambiar nuestras creencias.

Cuando cambia nuestra forma de pensar, se abre un mundo completamente nuevo delante de nosotros.

Un gran abrazo,

Jan Anguita