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domingo, marzo 05, 2017

Tu mente necesita de un comandante, no de un soldado

En ocasiones, nuestra mente puede ser como una auténtica cárcel. Los propios pensamientos se transforman en implacables enemigos hasta dejar que el estrés y la ansiedad devoren proyectos, esperanzas y fortalezas. Tomar las riendas de nuestros procesos mentales forma parte del arte de la supervivencia, de la calidad de vida y la libertad.



Algo a lo que estamos muy acostumbrados es a escuchar aquello de que la mente no es un vaso que llenar, sino una lámpara que encender, o aún más, que es como un paracaídas que solo funciona cuando somos capaces de abrirla. Estamos habituados a leer y a escuchar este tipo de terminología donde al final uno llega a creer que la mente tiene un interruptor que deberíamos oprimir para empezar a “funcionar” de forma óptima.

“El péndulo de la mente oscila entre el sentido y el sin sentido, no entre el bien y el mal”
-Carl Gustav Jung- 

Es necesario que entendamos algunas ideas. La mente no es una entidad única, no hay un interruptores ni hay tampoco personas que nacen con una “mente más fuerte” y por tanto más apta para adaptarse a cualquier dificultad. Lo que hay son procesos mentales. Es como un complejo bosque de dimensiones cognitivas y afectivas que sufren altibajos, épocas de crisis, etapas de crecimiento e instantes de desafío.

Podríamos imaginar la mente como una embarcación que avanza por un mar que oscila entre la calma y la tormenta. Si somos simples polizones escondidos en la bodega, esa nave irá a la deriva. Sin embargo, el buen comandante no se limita solo a coger el timón. Quien tiene el control del barco es conocedor de múltiples técnicas de navegación para hacer frente a ese mar picado, a ese temporal.

A continuación, te invitamos a profundizar en este tema siempre tan útil.

Comprender los procesos de la propia mente antes de ejercer el control

Todos hemos tenido en nuestras manos múltiples libros de autoayuda o de gestión del cambio donde nos invitan a tomar el control de nuestra mente o a ser más positivos. Ahora bien, es necesario comprender que no es correcto intentar dominar algo sin saber antes cómo funciona. Es como animar a una persona con depresión a que sea más optimista. Estos enfoques no siempre son útiles porque la mente es compleja, es delicada y, aún más, es obstinada.

El libro “Manual para la regulación emocional” del Instituto de Neurociencia Cognitiva de Massachussets ofrece un enfoque cognitivo y neurocientífico muy útil a la vez que sencillo para entender estos procesos. En primer lugar, nos hacen una metáfora muy simbólica sobre esos momentos en los que la mente actúa como nuestro peor enemigo: es como un zarzal envenenado que emerge de nuestro subsuelo emocional invadiéndolo todo. Apagando la luz.

Son instantes en los que empezamos a aplicar estrategias de resolución de problemas poco efectivas, aparece el agotamiento mental, los pensamientos obsesivos-negativos y la falta de autorregulación emocional. Como vemos, son múltiples procesos dando forma a un “todo” donde poco a poco, quedar cautivos. Esa zarza envenenada ocupa cada rincón y nos empujan hacia abajo. De nada sirve que nos digan que seamos positivos porque en esos instantes vitales porque en esos instantes estamos precisamente enfrentados con la positividad.

Cómo convertirnos en comandantes de nuestra propia mente

A todos nos han educado e incluso convencido de que somos entidades libres hecha para crecer, para alcanzar nuestros sueños y ser los auténticos protagonistas de nuestra felicidad. Sin embargo, poco a poco nos vamos dando cuenta de que el mundo nos pone muchas zancadillas, y aún más, que también nosotros disponemos de ciertas limitaciones personales que nos impiden crecer, llevar una vida más plena.

“El secreto de la felicidad es tener gustos sencillos y una mente compleja. Aunque el problema es que abundan las personas de mente sencilla y gustos complejos”
-Fernando Savater- 

Descifremos un enigma. El mejor y más complejo de todos: ese que se esconde en nuestra mente y que nos impide avanzar. Muchos expertos en psicología emocional y cognitiva nos advierten que todos tenemos un “patrón” de infelicidad. Es decir, aplicamos algún tipo de proceso psicológico que actuaría como la raíz del problema. A veces es la indecisión, a veces son las actitudes limitantes, la educación recibida, la falta de asertividad…

Es necesario descifrar ese misterio interno. Para ello, podemos seguir las siguientes estrategias.

La regla de las tres “C”

Ya sabemos que nadie puede tomar el control de su “nave” mental si antes no sabe cómo funciona y qué factores son los que impiden su correcto avance. Con el fin de lograrlo, nos será muy útil esta estrategia sencilla de las tres “C”.
  • Conoce. Toma conciencia primero de que vas a necesitar tiempo y mucha dedicación personal. Así que busca instantes para ti mismo para conocer qué ocurre en tu mente. Para ello, nada mejor que coger una hoja y poner en una columna “qué siento” y al lado un “qué lo ha provocado o qué origina esa emoción“.
  • Confronta. Ahora conoces qué ha provocado tu malestar, tu inquietud. Sabes ya qué hace que tu presente carezca de una auténtica calidad de vida. Es momento de confrontar. Al listado que has hecho en el ejercicio anterior, añadiremos dos columnas más: la primera será “cómo deseo sentirme”, y la segunda “qué estrategias debo poner en práctica para sentirme así”.
  • Cuidado. La tercera estrategia es de mantenimiento, es la clave más elemental y sencilla en la que debemos invertir en el día a día. Se basa solo en cuidarnos, en favorecer nuestro equilibrio y bienestar a toda costa..
Para desarrollar esta última clave recuerda que no es saludable hacer o iniciar cosas que vayan en contra de nuestros valores o principios. Recuerda siempre que todo comandante tiene una brújula interna que le indica qué ruta es mejor, qué mar no es conveniente cruzar o qué vientos son más favorables para despegar las velas. Practica la escucha interna, comprende todo aquello que acontece en tu mente y aprende de cada proceso, de cada dificultad superada.

Toda inversión en ti mismo se traduce siempre en una mayor capacidad para ser feliz.

Valeria Sabater