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lunes, febrero 27, 2017

Los conflictos son percepciones, no realidades

Si os preguntara qué es un conflicto todos sabríais darme una definición aproximada, ¿verdad? Surgirían ideas conceptos de laguna forma paralelos como pelea, desacuerdo, discusión… Tenemos claro que es un “con-frontamiento” entre dos o más personas que se encuentran en posiciones enfrentadas, ¿no?



En un conflicto, los intereses y las necesidades de la otra parte son incomprensibles… Pero, espera un momento, ¿son realmente incompatibles o nosotros los percibimos como tal? ¡He aquí el quid de la cuestión! Resulta que en los conflictos juegan un papel importante las emociones y los sentimientos… ¡Sigue leyendo y descubre lo que se esconde detrás de los enfrentamientos!

“Se requieren nuevas formas de pensar para resolver los problemas creados por las viejas formas de pensar”
-Albert Einstein-

¿Por qué los conflictos son percepciones y no realidades?

Pero esto, ¿qué quiere decir? Pues que los seres humanos no somos puramente objetivos. No procesamos ni analizamos la información tal cual es, sin más. Para ello, utilizamos nuestra experiencia pasada y nuestras creencias, algo que va a condicionar que pensemos e interpretemos las situaciones de una determinada manera.

Así, el conflicto puede que exista o no, al igual que puede ser percibido o no. Me explico. Por un lado, puede que realmente los deseos y las necesidades de ambas partes sean incompatibles y sí que exista un conflicto como tal. En este caso va a haber competitividad, ya que para que una parte gane la otra debe perder.

Por otro lado, puede que el conflicto sea real pero una de las partes no lo perciba. Si no percibimos incompatibilidad, no vamos a estar enfrentados. Así mismo, es posible que no exista realmente un enfrentamiento como tal, sino que este se base en percepciones falsas. Es decir, aquí hemos interpretado la conducta del otro de forma negativa, creyendo que es perjudicial para nosotros. Si te parece complejo no te preocupes, porque ahora vamos a intentar aclararlo.

¿Qué es la Teoría del Iceberg?

Para comprender mejor todo esto, vamos a ver qué dice la Teoría del Iceberg. Esta teoría plantea que los conflictos son precisamente como un iceberg. Hay una pequeña parte que vemos, la de las posiciones de las partes enfrentadas. Pero también hay otra parte que no se ve en el confrontamiento.

Esta está compuesta por los intereses, las necesidades, los valores y las emociones involucradas. Los intereses serían los beneficios que deseamos obtener mediante el conflicto. Las necesidades suelen estar relacionadas con los intereses, aunque pueden no coincidir con ellos. A las partes les cuesta, generalmente, tanto percibirlos como reconocerlos.

Lo que justifica y argumenta los comportamientos son los valores. Estos están compuestos por elementos tanto culturales como ideológicos. Muchas veces, ni siquiera somos conscientes de que los valores juegan este papel en los enfrentamientos, ni reflexionamos sobre ello.

Por último, debajo de los conflictos hay emociones. Es sumamente relevante que sepamos cómo se siente el otro para poder llegar a una solución conjunta. Si no nos ponemos en el lugar del otro y le comprendemos, no vamos a poder llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Para poder hacer esto, tenemos que conocer los procesos psicológicos que se dan.

“La cooperación no es ausencia de conflictos, sino el medio para resolver el conflicto”
-Deborah Tannen-

¿Qué procesos psicológicos hay detrás del conflicto?

Los procesos psicológicos que encontramos tras los conflictos son: la percepción selectiva de información, la profecía autocumplida, el error atribucional fundamental, el entrampamiento y la búsqueda de información confirmatoria. Esta última consiste en buscar información que confirme lo que esperamos que se dé. Por ejemplo, contarle el conflicto a alguien que sabemos que se va a poner de nuestra parte o que nos va a dar la razón.

“El conocimiento de las creencias y maneras de la gente de pensamiento debe ser usado para construir puentes, no crear conflictos”
-Kjell Magne Bondevik-

La percepción selectiva de información hace referencia a que solemos atender y procesar solo una parte de los estímulos que recibimos. Así, solemos captar e interpretar la información en base a nuestras propias creencias y actitudes. En un conflicto, por ejemplo, prestaremos seguramente más atención a cuando el otro pone caras “raras” y lo interpretaremos como que nos está despreciando.

La profecía autocumplida es propiciar, mediante nuestro comportamiento y de forma inconsciente, que suceda lo que creemos que va a suceder. Por ejemplo, tras discutir con una persona, esperar que nos mire mal cada vez que nos crucemos y que esto se cumpla, probablemente por nuestra propia actitud hacia él o ella.

El error atribucional fundamental consiste en explicar el mal comportamiento de los demás por cómo son, y el nuestro por factores externos. Es decir, los otros lo hacen mal porque son así, en cmabio nosotros lo hacemos por la situación. Finamente, el entrampamiento sería el seguir defendiendo nuestra opinión, aún ya siendo conscientes de que estamos equivocados.

Esta forma que tenemos todos los seres humanos, en mayor o menor medida, de pensar va a hacer que el conflicto se mantenga. Por ello es importante que seamos conscientes de ello y tratemos de manejarlo lo mejor posible. Para llegar a un punto en común, es necesario que ambas partes perciban que se necesitan entre sí, así como comprometerse a conseguir una solución satisfactoria para todos.

Laura Reguera Carretero