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viernes, enero 20, 2017

Quien no ha enfrentado la adversidad no conoce su propia fuerza

En la sociedad occidental la adversidad está minusvalorada. Tenemos una noción demasiado limitada, resaltando solo las situaciones o las personas que nos resultan desfavorables o contrarias. Lo que no se suele tener en cuenta es que detrás de una situación de adversidad hay una reacción de lucha. Así, en esa lucha es donde se produce un auto-aprendizaje profundo y rico.



En aguas tranquilas es plácido nadar, pero poco aprenderemos de la marea. Nuestra vida es parecida a esa marea, mientras está en calma no tendremos que utilizar nuestra fuerza. Una persona que no conoce la adversidad no se conoce a sí misma, no se reconoce en sus límites. La adversidad es como un prisma, una vez que has mirado desde ella, no volverás a ver las cosas de la misma manera.

Las personas podemos vivir durante años sin conocer nuestras verdaderas habilidades y características por distintas razones. Quizás porque hemos evitado las adversidades, quizás porque aún no las hemos encontrado. Piensa que cada adversidad nos regala un trocito de autoconocimiento y en la mayoría de las ocasiones una grata sorpresa: no sabíamos lo fuertes que eramos hasta que ser fuertes fue nuestra única opción.

“Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca son estériles”
-Ernest Renan-

Resilencia, el valor en las desgracias

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectándose hacia el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta ese momento. 

La psicología positiva reconoce que se trata de una respuesta común como forma de ajuste frente a la adversidad. Existen distintas circunstancias que favorecerán o no el desarrollo de la resiliencia en cada persona, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social. En concreto, la resiliencia está vinculada a la autoestima, por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad.

Un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida. Es importante que a los niños se les guíe durante su primera etapa de vida de forma eficiente, a fin de que desarrollen una forma constructiva de enfrentarse a las dificultades.

“El mundo rompe a todos, y después, algunos son fuertes en los lugares rotos”
-Ernest Hemingway-

El éxito no es el final, ni fallar es fracasar

Solemos pensar que nuestra fuerza de voluntad nace de la nada, como un manantial inagotable. Pero un curioso estudio nos revela que cuando hemos pasado todo el día ejerciendo autocontrol, durante la noche somos más indulgentes. Eso significa que la fuerza de voluntad es una cualidad que debemos aprender a dosificar.

A veces es difícil encontrar esa fuerza para continuar. El estado de animo, circunstancias externas a nosotros y nuestros pensamientos nos pueden jugar malas pasadas. Para encontrar nuestra fuerza interior tendremos que concentrarnos en lo que verdaderamente nos importa, obviando las causas perdidas, por las cuales no podemos hacer nada. Esta es la actitud que nos permitirá focalizar nuestra energía y luchar por nuestros objetivos.
En una cultura tan competitiva como la nuestra, muchas personas actúan movidas por una motivación extrínseca. Quieren ostentar de sus logros como si fueran medallas colgadas en el pecho para alcanzar la aprobación o la admiración de los demás. Estos comportamientos son muy peligrosos ya que el punto de apoyo de la fuerza para continuar se termina situando en los demás y no en uno mismo.

Por el contrario, cuando la fuerza para continuar es interior se mueve para lograr sueños; por una motivación intrínseca que, dicho sea de paso, es el motor impulsor más poderoso del comportamiento y el más agradecido cuando recibe energía.

“Solo el hombre que está nadando contra la corriente conoce su fuerza”
-Woodrow Wilson-


Fátima Servián Franco