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lunes, septiembre 12, 2016

Cómo vencer la ansiedad para vivir al máximo

¿Te sientes como si fueras sonámbulo por la vida? ¿Te gustaría tener más libertad, más aventuras, más tiempo, más amor? ¿Eres de los que trata de encontrar la manera de vivir al máximo, pero sientes que todo te pesa? 



Es triste, pero mucha gente pasa por la vida sin haber experimentado realmente lo que esta tiene para ofrecer. Y, aunque las circunstancias de cada uno son las que son, esto no quiere decir que no hay posibilidad de trabajar para vivir al máximo.

Una experiencia traumática, la llegada de una nueva responsabilidad o simplemente la observación de que el tiempo pasa pueden introducirnos en un círculo de ansiedad. En el fondo se encuentra el miedo al fracaso u otros temores que nos paralizan y no nos permiten disfrutar. La ansiedad por no alcanzar lo que queremos obtener o por no conseguir lo que esperamos nos puede paralizar, complicando mucho más las cosas. 

Superar el miedo y la ansiedad

La ansiedad es la manera que tenemos de decirnos que estamos ante una demanda que puede ser comprometida, pensando en los recursos con los que intuimos que contamos. Esta ansiedad puede manifestarse de muchas formas, como, por ejemplo, a través del perfeccionismo, la ambición, los celos, la necesidad de complacer a mucha gente o la adicción al trabajo, entre otras muchas.

“Todo lo que quieres está en el otro lado del miedo”
-Jack Canfield-

Para vivir la máximo es necesario superar esa ansiedad y, sobre todo, todos esos miedos que nos limitan y nos encierran en ese pequeño recinto que nos ahoga. ¿Cómo? Ahí van alguna estrategias.

Haz frente a tu pensamiento negativo y al comportamiento ansioso

Por obvio que parezca, merece la pena recordar que para superar la ansiedad primero hay que reconocerla a través del comportamiento ansioso y los patrones de pensamiento negativos. Es necesario ser valiente para desafiar estos pensamientos y comportamientos, pero no se puede luchar contra un enemigo que no se conoce.

Reconociendo e identificando los pensamientos negativos y los comportamientos ya se ha ganado parte de la batalla. Una vez desenmascarados, es mucho más fácil luchar contra ellos. Se necesita tiempo para ello, pero funciona.

Algunos de estos patrones de pensamiento negativo y comportamiento ansioso incluyen:
  • Exceso de generalización: no todo lo que se parece es lo mismo.
  • “Lectura de la mente”: si quieres algo, di, no esperes a que los demás lean tus pensamientos.
  • Afirmación y autocrítica negativa: equivocarse o hacer algo mal no te convierte en un idiota o un inútil, así que no te lo repitas a ti mismo como un mantra.
  • Pensamiento radical: no todo el blando o negro. Existen millones de colores que pueden cambiarlo todo. Hay muchas posibilidades si se mira con un filtro de colores.
Para hacer frente a tus pensamientos negativos, puedes utilizar alguna de las siguientes estrategias:
  • Reconoce y etiqueta el patrón de pensamiento negativo e inútil.
  • Desafía a tus pensamientos pensando en positivo.
  • Reconocer las palabras extremas y cambia tus pensamientos usando la opuesta en positivo.
  • Anota los pensamientos negativos que más se repiten y revisa de qué manera puedes replantearlos.

Practica la aceptación

Acepta que tienes ansiedad. En lugar de intentar suprimirla, trata de entenderla. Tu cuerpo funciona bien. La ansiedad solo es una advertencia a la que debes prestar atención. Huir no sirve de nada. Aceptar la situación te ayudará a ponerle remedio.

Aceptar una situación de ansiedad no es fácil. De hecho, es fácil que, al pensar en ello, te sientas peor. No es fácil enfrentarse a los fantasmas. Pero no hay otra manera de vencerlos que encararlos de frente. Para ello es necesario ser fuerte y audaz.

Aceptar significa entender que, en este momento, lo que experimentas es ansiedad, y todavía te sentirás más ansioso mientras superas el proceso de recuperación. Habrá un período en el que los pensamientos negativos seguirán apareciendo. Eso es natural. Sólo tienes que aprender a aceptarlo como lo que es, un pensamiento de ansiedad, y seguir adelante.

Cuida de ti mismo

Duerme suficiente, aliméntate correctamente, haz ejercicio, practica alguna afición, relájate. Dedícate tiempo de calidad a ti mismo. No estar para los demás todo el día o dejar de trabajar un rato al día no te convierte en peor persona, al contrario. Cuidando de ti también cuidas de los demás, porque estarás en mejores condiciones para cumplir con tus obligaciones y responsabilidades.

Vivir al máximo no tiene por qué significar vivir a tope de adrenalina todo el día, sino disfrutar de cada momento de forma consciente. Pero eso no lo conseguirás si tu cuerpo y tu mente no están preparados.
Rodéate de personas y cosas positivas, sé amable contigo mismo y con los demás y dale prioridad a lo que importa de verdad.

Revisa tu estilo de vida

Presta atención a las relaciones y situaciones tóxicas que hay en tu vida. Las personas tóxicas solo envenenan tu mente, estropean el ambiente y perpetúan lo que parece un estado de ansiedad y miedo del que no se puede salir. Pero se sale de la misma manera que se supera una enfermedad: eliminando la causa, no solo atendiendo los síntomas.

Revisa también si el tóxico eres tú. Si tu actitud crea mal ambiente recibirás a cambio lo mismo que ofreces. Si tú cambias, es muy probable que también notes que suceden cambios a tu alrededor.

Otras cuestiones que tienes que revisar son, por ejemplo, en qué medida vives para complacer a los demás, si tienes claros tus objetivos, si estás haciendo lo que realmente deseas o lo que se supone que tienes que hacer o si estás viviendo según tus propios valores.

Eva Maria Rodríguez