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jueves, agosto 25, 2016

Los 7 hábitos mentales de las personas infelices

La felicidad se puede presentar de tantas formas diferentes que puede ser difícil de definir. Sin embargo, la infelicidad es fácil de identificar ¿cuántas personas infelices conoces? La felicidad tiene mucho menos que ver con las circunstancias de vida de lo que parece, porque la felicidad está bajo el control de cada uno mucho más de lo que pensamos. La felicidad es el producto de nuestros hábitos y nuestra visión de la vida.



Cuando la gente es infeliz es mucho más difícil estar cerca de ellos y mucho menos trabajar con ellos.La infelicidad lleva a la gente a mantenerse a distancia, creando un círculo vicioso que les impide lograr todo aquello de lo que son capaces.

La infelicidad puede cogerte sorpresa. Gran parte de tu felicidad está determinada por tus hábitos, tanto de pensamiento y acción. Por lo tanto, cabe preguntarnos, ¿qué hay que vigilar para asegurarse de que tus hábitos no te arrastren hacia el abismo?

Hábitos que llevan a la infelicidad

Algunos hábitos conducen a la infelicidad más que otros. Por eso hay que se ser especialmente cuidadoso algunos. Son los siguientes:
Culpar a todo el mundo excepto a uno mismo

En lugar de asumir la responsabilidad de la acción con el fin de crear una vida mejor para sí mismos,las personas infelices critican continuamente a otros, poniendo toda la responsabilidad sobre sus hombros y culpándoles de todo lo que les va mal en su vida.

Quejarse en lugar de tomar medidas

A la gente infeliz le gusta mucho quejarse. Además, las personas infelices se centran continuamente en lo grandes que son sus problemas son en lugar de tratar de encontrar la manera de superarlos.

Verse como víctimas de su destino

En la vida podemos elegir ser creadores o víctimas. La gente infeliz opta por el victimismo. Las personas infelices creen que no tienen lo que se necesita para crear una diferencia positiva en sus vidas, por lo que dejan de trabajar por sus objetivos y se llenan de remordimientos y angustia.

Perderse el presente pensando en el futuro o en el pasado

El momento presente es el único momento que realmente es. El pasado se ha ido y el futuro está por venir. Es aquí y ahora cuando realmente podemos vivir. La gente infeliz siempre se preocupa por el futuro y de no dejar de lado su vinculación emocional con sus experiencias pasadas.

Quedar atrapado en el juego de la competencia

Los seres humanos son seres profundamente sociales, lo que supone que la alegría puede nacer de la cooperación y de compartir. Sin embargo, los que no están contentos no entienden esto que están inmersos en la competición, siempre tratando de superar a los demás con el fin de sentirse mejor consigo mismos. Pero lo único que consiguen es ser miserables y estar estresados.

Dificultad para confiar en la gente

Todos necesitamos la amistad y el amor en nuestra vida para ser felices. Pero para poder tener relaciones íntimas o amistosas necesitamos tener un corazón abierto y confiar en la gente. La gente infeliz se sienten insegura, por lo que no confía en los demás por temor de ser heridos o decepcionados.

Buscar constantemente el permiso de los demás

La libertad es derecho de nacimiento de todos, pero debido a la forma en que hemos sido educados muchos de nosotros hemos sido condicionados a creer que tenemos que pedir el permiso de otros antes de hacer algo que deseamos.

Este es el caso con las personas infelices, que nunca piensan por sí mismas ni actúan por su cuenta,sino que siguen una trayectoria creada por otros, esforzándose para cumplir con las expectativas de los demás. Esto sólo les hace experimentar un inmenso sufrimiento.

Ser pesimista

El pesimismo es el mayor combustible de la infelicidad. El problema con una actitud pesimista se convierte en una profecía autocumplida: si espera que las cosas mala pasen, es más probable que las cosas malas ocurran.

No esforzarse en mejorar

Debido a que las personas infelices son pesimistas y sienten una falta de control sobre sus vidas, tienden a sentarse a esperar a que la vida pase con ellos. En lugar de establecer objetivos, aprender y mejorar sólo sieguen avanzando penosamente y luego se preguntan por qué las cosas no cambian nunca.

Eva Maria Rodríguez