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lunes, agosto 01, 2016

La sombra, enemiga o amiga. Consejos para integrarla a nosotros.

"No todo lo que se afronta puede cambiarse, pero nada puede cambiarse hasta que se afronta." James Baldwin.

La sombra, de acuerdo a Jung, es un componente de nuestra personalidad que incluye todos los aspectos ocultos de nosotros mismos tanto positivos como negativos. Aunque a través de los años se ha recalcado más el aspecto negativo como en la clásica historia de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, donde un doctor distinguido por medio de un experimento muestra su lado oculto e instintivo, la sombra también incluye cualidades por explorar que están latentes y esperando por salir.



¿Qué es lo que ocultamos en la sombra? Las actitudes que nuestra familia, la sociedad y nosotros mismos consideramos que no eran las adecuadas para vivir, para ser aceptados, para evitar ser vulnerables; y las emociones y creencias surgidas en ciertos momentos de nuestra vida. Las guardamos en un cajón de nuestra mente pensando que así nos deshacemos de ellas pero siempre siguen latentes esperando ser descubiertas.

Esa parte oculta o inconsciente es el 85 o 90% de nuestra mente por lo que por más que nos dediquemos a pulir la parte consciente de nuestra vida, sino integramos la parte inconsciente no podremos obtener el potencial que tenemos y viviremos sin lograr nuestros objetivos. Y dije integrar, aunque la mayoría de nosotros nos la pasamos renegando de la sombra, peleándonos con ella o simplemente ignorándola.

La sombra se muestra tímidamente en ciertas situaciones de estrés e incomodidad, Fernando Yon propone una serie de preguntas para identificar a la sombra:

  • Cuáles son tus rasgos que prefieres mantener en secreto?
  • ¿Qué temas de discusión tiendes a evitar en tus conversaciones?
  • ¿En qué situaciones te pones nervioso, sensible y a la defensiva?
  • ¿En qué situaciones te sientes inferior o te falta confianza en ti mismo?
  • ¿En qué situaciones sientes vergüenza?
  • ¿Qué clase de críticas te irritan?

Otra manera en la que se manifiesta es a través de las proyecciones, las cualidades que te agradan y los defectos que odias en las otras personas también están en tu sombra, así que mediante la admiración y el rechazo te puedes dar cuenta que existe oculto en ti; la parte difícil es aceptar que lo tenemos, y no manifestar con dudas que esa inteligencia, fortaleza, sencillez existen en nosotros esperando a mostrarse o irritarnos porque es impensable que esa prepotencia, desfachatez, irresponsabilidad viven en nosotros ocultas por así convenirnos en nuestras relaciones.

Un tercer modo en la que se muestra aunque disfrazada de simbolismo es en los sueños. Requiere de registrar lo acontecido y luego interpretar de forma metódica los diferentes escenarios, actores e historias para poder comprender que nos está tratando de mostrar nuestro inconsciente, por lo que solo pocas personas deciden seguir este camino.

Existe otra forma en la que te puedes dar cuenta de tu sombra, esta es tu voz interior. Esa voz que se manifiesta en ciertas situaciones en las que nos topamos ante la realidad y se nos muestra un resultado o nos vemos obligados a tomar una decisión. Esa voz puede ser muy cruel, nos recrimina y nos llena de culpa cuando no nos resultan las cosas, cometemos algún error, desaprovechamos una oportunidad, nos sentimos ofendidos, etc. Típicas frases de esta voz son: “Otra vez fracasaste, ¿acaso nunca te pueden salir las cosas?”, “Eres un tonto, acéptalo”, “¿y tú crees que alguien te va a querer así?”, “¿cómo se atreve esa persona hacerme eso a mí, no sabe con quién está tratando?”. Esa voz nos pone a la defensiva, nos presiona para cumplir con las expectativas de los demás pero también nos impulsa a dar más, a incrementar nuestro esfuerzo, nos hace fuertes para resistir los golpes de la vida.

Hay otro tipo de voz interior que es más suave, que nos invita a actuar y cambiar de actitud o que nos suplica tener mucho cuidado para no ser lastimados. Típicas frases de esta voz son: “anda, tu sabes que puedes ser cariñoso”, “por favor, anímate, háblale a esa persona, no pierdes nada”, “ojalá que esto salga bien, no soportaría otra relación fallida”, “no, no lo hagas, te pueden dañar”.

Si observamos a nuestra sombra a través de las formas descritas anteriormente nos daremos cuenta que guardamos muchas cosas de forma intencional o no. Podremos identificar miedos, enojos, culpas y conectarlas con heridas provocadas en ciertos momentos de nuestra vida. Nos dará información importante para conocer nuestra personalidad y poder reconciliarse con esa parte oculta rechazada. Por ejemplo, muchas personas batallamos por cuestiones económicas en nuestras vidas, por más que hacemos rituales, visualizaciones, limpieza de aura y chacras continuamos sin obtener un mejor sueldo o ganancias en el negocio que nos permita vivir cómodamente. Probablemente haya algo oculto, alguna creencia arraigada que nos haga permanecer en una zona de seguridad (o comodidad) y sabotearnos mentalmente. Esto puede ser porque pensamos que ser rico es malo, nos disgusten las personas engreídas, prepotentes y nos neguemos a hacer así; porque tuvimos un padre ausente debido al trabajo y preferimos desaprovechar oportunidades para romper ese patrón y seguir presentes con nuestros hijos. Porque tuvimos una mala experiencia que afectó nuestra autoestima y nos sentimos incapaces de triunfar, con pocas o nulas cualidades para llegar a ser alguien y salir de la mediocridad. 

Para las personas que estamos en asuntos espirituales o tenemos un trabajo en el que debemos cuidar una imagen lidiamos con integrar la sombra dado que nosotros mismos o los demás creen que ciertas actitudes o acciones no son compatibles ni deseables. Un maestro de yoga, reiki, meditación o alguna otra terapia o técnica debería ser todo luz, no hay espacio para enojos, miedos, culpas, envidias; tampoco para aceptar que beban alcohol, coman carne o disfruten el sexo. Eso solo hace evidenciar la equivocada idea de que al acercarse a la luz perdemos nuestra humanidad. Todos somos seres con luces y sombras, somos seres en evolución, imperfectos por naturaleza. Así que acepta esa dualidad, acepta que existe un enojo en tu interior reprimido o un miedo que te niegas a aceptar, o tal vez acepta que sientes envidia por aquel compañero que obtuvo un nuevo empleo o la amiga que se fue de viaje a otro país, o que tal vez hay deseos contenidos por experimentar nuevas sensaciones y que te limitas por el qué dirán.

Podemos concluir que el trabajo con la sombra es una tarea enorme y que nunca lo podremos terminar, pero eso más que desanimarnos nos tiene que llevar a reforzar la disciplina, paciencia y esfuerzo por el autoconocimiento. Para integrar a la sombra tenemos que observar a nuestro niño interior, ese ser que está en nosotros y que nos invita a aceptarnos y perdonarnos. Que lucha cada día para conseguir que cada uno acepte que no es perfecto, que es un ser humano que lleva a cuestas una historia, que es un ser cargado de dolor, defectos, equivocaciones pero también con un potencial para poder ser mejor, para poder conseguir sus metas, para poder asumir que tiene todo en este momento para ser feliz.

Así que es momento de que te reconcilies contigo mismo, que te observes sin juzgarte y que comiences a tenerte un amor infinito.

Pero ¿qué sucede cuando descubro que el más insignificante de todos ellos, el más miserable de los mendigos, el más procaz de los pecadores, el verdadero enemigo, se hallan en mi interior y que soy yo mismo quien necesita de la limosna de mi propia amistad, que yo soy el enemigo que debe ser amado?” Carl Jung

Bendiciones

Wilmer Ramírez Valdez