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martes, agosto 23, 2016

Creencias que nos impiden conseguir la vida que deseamos

Hay muchos libros de autoayuda orientados a darnos pautas para aprender a vivir en plenitud y alegría. Muchos de nosotros hemos buscado en estos las respuestas a los bloqueos que sentimos cuando queremos conseguir determinadas metas. Estos libros hablan del condicionamiento de las creencias inconscientes aprendidas en la infancia.



Una creencia es una idea sobre nosotros mismos o sobre el mundo en el que vivimos a la que hemos dado el poder de la verdad absoluta y como tal actúa de filtro a través del cual percibimos el mundo. Son las gafas que utilizamos para ver. Respondemos a las experiencias de la vida desde esa percepción, por lo que obtendremos resultados acordes a esa forma de ver y esto nos hará confirmar que el mundo es tal y como nosotros creemos que es.

“La creencia es en parte involuntaria. Un hombre no puede ser considerado mejor o peor por su creencia”
-Percy Bysshe Shelley-

¿Cómo formamos nuestras creencias?

Las personas tenemos creencias y filosofías de vida que, aunque inventadas por nosotras mismas, las mantenemos dogmáticamente. Para llegar a conseguir nuestros objetivos en la vida tenemos que aprender a formar y a mantener creencias racionales y lidiar con las irracionales.

Los patrones de pensamiento irracional se caracterizan por ser falsos, disfuncionales y automáticos.Se expresan en términos de obligación, necesidad o exigencia (tengo que, debo de, estoy obligado). Su no consecución provoca emociones negativas inapropiadas (depresión, culpa, ira, ansiedad, miedo) que interfieren en la consecución de objetivos y genera alteraciones de la conducta como aislamiento, conducta de evitación o de escape, abuso de sustancias tóxicas, etc.

Por el contrario, las creencias racionales son preferenciales o relativas y se expresan en términos de deseos y gusto (me gustaría, preferiría). Cuando las personas no consiguen lo que desean, los sentimientos negativos de displacer que generan no impiden el logro de nuevos objetivos o propósitos.

Los acontecimientos no causan los problemas, sino que estos son causados por las creencias que subyacen a las interpretaciones. Las creencias racionales y adaptadas nos acercaran a una vida adaptada y flexible a nuestros deseos.
El hundimiento de una creencia crea una nueva dimensión del sujeto

¿Qué creencias nos impiden vivir la vida que deseamos?

Los pensamientos irracionales nos alejan de la vida que deseamos tener. La psicología cognitiva, concretamente la Terapia Racional Emotiva Conductual de Ellis, parte de la teoría central de que las cosas que ocurren no son las que producen las perturbaciones, sino que éstas se generan por la interpretación que las personas tienen sobre ellas.

Entre las creencias absolutas que más interiorizamos y que nos alejan de la vida que deseamos tener encontramos:
  • No puedo. Muchas personas ya están haciendo lo que les gusta y viviendo la vida que desean. La diferencia es que ellos han confiado en sí mismos, han dejado atrás las excusas, han salido de su zona de confort y ya han pasado a la acción. Si ellos pueden, tú también puedes.
  • Ahora no es el momento. Cualquier momento es el idóneo para empezar. Pensamos, erróneamente, que cuando se acabe “la crisis” todo mejorará y será cuando empezaremos a movernos, pero ese pensamiento no es más que una excusa.
  • Eso es solo para algunos afortunados que tienen suerte. La ley universal de la causa-efecto nos enseña que la suerte es algo que se tiene porque previamente se crean y se fabrican las circunstancias que conducen a ella.
Las demandas absolutas generan en el sujeto una tensión emocional que da lugar a dos tipos de perturbaciones psicológicas: la ansiedad del yo y la ansiedad perturbadora.
  • Ansiedad del yo: se produce cuando se altera la imagen de uno mismo y cuando el individuo se auto-condena por no satisfacer las peticiones absolutas que se hace a sí mismo.
  • Ansiedad perturbadora: tiene lugar cuando no se satisfacen las peticiones dogmáticas que crean bienestar y condiciones de vida cómoda. Está provocada por las demandas que el individuo dirige a otros o al mundo.

“Si crees que no me debes nada,nada me debes, porque respeto todas las creencias y porque todas las creencias son iguales. Todas son creencias.”
-Antonio Porchia-


Fátima Servián Franco