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domingo, julio 03, 2016

Tu miedo indica aquello a lo que necesitas dirigirte

¿QUÉ HACE CONTIGO TU MIEDO?


La reacción natural es huir del miedo. Evitar las situaciones que nos asustan nos sale solo.

Sin embargo, ya sabes que esto sólo empeora las cosas. Tienes un alivio momentáneo, sí…¿Pero a qué precio?

Al precio de ir tiñendo de gris tu día a día poco a poco y sin darte cuenta.

Al precio de que tu mirada pierda el brillo y tu voz el entusiasmo.

Al precio de sentirte cómodo en un espacio cada vez más pequeño.

Al precio de renunciar a tu poder y sentir una culpa extraña e inconsciente por ello.

Tu miedo, literalmente, te está empequeñeciendo hasta que no logres ni verte en el espejo.

NO ES LO MISMO SENTIR MIEDO QUE TENER MIEDO

Todo el miedo siente miedo en determinados momentos y se trata de algo bueno para ti.

Cuando el miedo se transforma en algo verdaderamente molesto y que te aleja de aquello que amas, sea lo que sea, es señal inequívoca de que te has identificado con él

Ese es el verdadero problema. Ahí empieza la frustrante limitación.

Te identificas con tu miedo cuando suplantas tu verdadera identidad por una impostora (el Ego).

No te conoces lo suficiente o, lo que viene a ser lo mismo, te olvidas a menudo de quién eres.

Cuando te sitúas en tu verdadera identidad, conectas con un potencial que va mucho más allá de las limitaciones absurdas que sueles dejar que te frenen y que, en la mayor parte de los casos, tú sólo te has auto impuesto. La bruma se disipa.

Te pongo este curioso vídeo en el que una hormiga cree que no puede salir de un círculo pintado para que reflexiones sobre las limitaciones que crees tener.





ÁNCLATE EN TU PODER

Así pues, cuando estás centrado en quién realmente eres y anclado en el momento presente, puedes sentir el miedo.

Sin embargo éste no te domina. Lo sientes y lo dejas ir. Y tú sigues adelante con tu vida.

En cambio, cuando estás identificado con la entidad impostora (por lo tanto, renunciando a tu verdadero poder), cuando llega el miedo, te aferras a él como a un clavo ardiendo.

Has hecho tuyo el miedo por identificarte con quién no eres e ignorar a quién sí eres.

Esto es tener miedo.

¿Te parece ésta una actitud inteligente?

Siente el miedo, no rehuyas de él, no lo esquives (esto es tener miedo al miedo).

Siéntelo. ¡Pero no te lo quedes, hombre!


VE A POR ÉL

Volviendo al tema inicial de este artículo, toda mi experiencia me dice una cosa: el miedo es un indicador de algo que está por resolver en nosotros mismos con respecto a un asunto.

Realmente no se trata de la situación que te acobarda, sino de ti.

Eres tú y sólo tú quién está sintiendo el miedo. Y tú, con el entrenamiento adecuado, puedes alterar y dirigir tu percepción.

Luego, tú puedes convertir el miedo en otra cosa.

Si no fuera así, no tendrías en tu historia personal la constancia de haber trascendido un miedo que parecía insuperable.

Y todos tenemos de eso.

¿Que es más real, lo insuperable del miedo o tu capacidad para afrontarlo y vencerlo?

Pues depende del “lugar” desde el que estés observando las cosas.

Antes de derrotarlo, es invencible. Una vez traspasado es sólo una anécdota.

En conclusión, no te queda otra. Tienes que dar un paso al frente en dirección a tu miedo.

Y luego otro. Y otro más.

Concluyendo, cada vez tengo más claro que el miedo es una especie de indicador que nos muestra la vida de cuál es el siguiente paso a dar si lo que quieres es vivir plenamente, crecer y disfrutar de tu propio descubrimiento.

EN SERIO

Si esto lo conviertes en un modo de vida y, por sistema, cuando algo te da miedo, vas para allá… (Aunque te cueste la vida).

Sin excepciones, sin retrasos, sin excusas…

¿Quién sabe lo que puede pasar?

¿Qué experiencias vivirás?

¿Cuántas cosas aprenderás?

Y sobretodo: ¿En quién te puedes convertir?

Cristina Hortal