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viernes, junio 17, 2016

Fui todo lo que pude ser, ahora soy todo lo que quiero

He vivido completamente engañada durante mucho tiempo y, lo peor de todo, ni siquiera era consciente de ello: pensaba que mi vida tenía todo el sentido que le había querido buscar hasta queme di cuenta de que solo había estado siendo lo que podía ser, no lo que quería ser.



No es que me hubiera engañado nadie, no es eso, es que yo no había sido sincera conmigo misma. Es una sensación sumamente rara porque en esa burbuja de comodidad no eres capaz de darte cuenta de que no estás exprimiendo tu esencia al máximo o, lo que es lo mismo, que te sientes tranquila y bien pero no completamente llena de vitalidad.

“¡Levántate! No seas más una mentira viviente”
-W. E. Henley-

Y cuando la vitalidad llega de verdad… Resulta que te autodescubres y entonces sí ves cómo llega la energía positiva en cada cosa que haces o en cada acontecimiento que te ocurre. La autoestima por fin parece estar en su sitio adecuado y los sueños y las metas un poco más cerca.

La transcendencia de ser autentico

Me atrevería a decir que la autenticidad tiene que estar en los bolsillos de cada hallazgo que pretendamos encontrar, pues solo las cosas realmente puras tienen un valor incalculable. Así que desde luego, imagina el precio que tendría llegar a los demás tal y como te gustaría y no como las circunstancias te lo permiten.

La transcendencia de ser lo que se quiere y no lo que se puede radica justamente en la libertad de dar todo lo que hemos ido cultivando durante años, experiencias, sentimientos. Nos forman las vivencias, el cúmulo de momentos que hemos ido atravesando hasta llegar al presente y no hay nada más gratificante que ser consciente de ello y poder compartirlo.

“Cuando nos miraba parecía que buscaba la verdad dentro de nosotros o que sabía que detrás de cualquier cosa había algo más”
-Clara Sánchez-

Ser autentico, además, es la única manera de la que disponemos para que nos quieran sinceramente y uno de los mayores motivos por el que aquellos que nos rodean deciden quedarse a nuestro lado: no hay mentiras para nadie, ni siquiera para ti, y las relaciones son sanas y fuertes.

Puedo ser lo que de verdad quiero

Ser lo que se quiere ser siempre cuesta un poco más que ser lo que se puede ser y, aunque esto parece un trabalenguas, si lo piensas detenidamente es una certeza rotunda: la sociedad, con sus todavía faltas de respecto o ausencia de tolerancia, dificulta mucho que nos abramos al mundo con toda la ropa tirada en el suelo.

Sin embargo, nunca olvides que todo eso puede dañar solo si le das la autoridad para hacerlo: actúa conforme sientes, siempre y cuando tú también respetes al otro y deja de lado todas las trabas que te colocan o te colocas en el camino para no hacerlo. Lejos de querer parecer un tópico, estás más cerca de poder.

Si además estás en esa situación en la que ni siquiera eres consciente de que no eres tú al cien por cien, también podría ser el momento de que lo plantees despacio contigo misma. Quien sabe, quizá encuentres alguna serendipia que le de aún más felicidad a tu vida.

¿Cómo lo consigo?

Esta respuesta es probablemente la más complicada de responder, puesto que dependerá mucho de cada uno, de lo que sienta y hasta dónde esté dispuesto a llegar. No obstante, podría decirte que uno de los procesos que he seguido para conseguir ser lo que quiero ser es aprender a estar sola para encontrar mi paz interior.

Es decir, si pretendes darte al resto con honestidad primero necesitas serlo contigo misma y eso pasa por escucharte, conocerte, entender que no precisas una compañía que te complemente, ser consciente de tus defectos y de tus virtudes, reconocer aquello que te molesta y lo que te agrada, aparcar errores, relativizar daños… En definitiva, organizar tu tiempo e indagar en la autocomprensión.

“Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia”
-Heráclito-

Solamente cuando te das cuenta de que ahora sí eres quien de verdad querías ser, es cuando también entiendes que antes no lo eras. El “chip” ha cambiado y parece que todo el círculo que rodea tu vida lo ha hecho contigo: sonríes más, los retos resultan más sencillos y las pequeñas cosas dejan de pasar desapercibidas. Por lo tanto, te animo a que ceses de seguir buscando en el sitio equivocado, para que tropieces con tu verdad y no con el caro accidente de haber perdido el tiempo.

Cristina Medina Gomez