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domingo, junio 05, 2016

¿Cuándo ser uno mismo se convierte en obsesión?

¿Sabías que ser uno mismo puede llegar a convertirse en una obsesión? El doctor en Filosofía y Medicina David R. Hawkins describió el contexto del autoconocimiento con una frase muy ilustrativa: “Cuando tienes molestias, vas al médico o al psiquiatra, al psicólogo o al astrólogo. Te haces de una religión, estudias filosofía, te das un empujoncito con las técnicas de liberación emocional (EFT). Equilibras los chakras o pruebas con reflexología, acupuntura…”.



La frase del doctor Hawkins es mucho más larga, lo que ilustra el enorme número de opciones que se ofertan. Por otro lado es verdad que unas tienen validez científica y otras no, pero no es menos cierto que de todas ellas existen partidarios y, por supuesto, también detractores.

No obstante, es evidente su significado. El hecho de ser uno mismo inmerso en un mundo de autoconocimiento se ha convertido en una industria poderosa. Así pues, dedicarte a ti ya no solo te interesa a ti sino a otras muchas personas que de alguna forma se van a lucrar por ello.

El materialismo espiritual

En referencia a la industria del autoconocimiento, se ha acuñado un singular término, el materialismo espiritual. Es decir, que el ser humano está evolucionando hacia nuevas formas de mercantilización y consumismo.

Sin embargo, las nuevas formas de consumo no se refieren a la obtención de bienes materiales, sino al desarrollo espiritual y personal. Es decir, que vivimos en una era en la que el autoconocimiento se puede convertir en una herramienta comercial de gran poder.

Pero debemos recordar que el materialismo espiritual, tal como comentaba el doctor Hawkins, puede estar rodeado de un innegable negocio que revierte en pingües beneficios para una sector en alza y que en muchos casos está lejos de ofrecer realmente lo que promete su publicidad.

Nuevamente recordando al doctor Hawkins, ya sea teñido de autoayuda, desarrollo personal, tarot, chakras, psicología, psiquiatría, yoga, terapia Gestalt, acupuntura o cualquier otro método, el ser uno mismo puede convertirse en una especie de peligrosa “religión” que ronde lo obsesivo.

La era de ser uno mismo

En este momento se está viviendo un proceso de cambio que podríamos llamar la era de ser uno mismo. El autoconocimiento, el desarrollo personal y los procesos de autoayuda se han puesto de moda, creando un espacio el “mundo transpersonal”.

No obstante, no todo vale ni es útil en el mundo del autoconocimiento. El hecho de que aparezcan infinidad de modalidades para ser uno mismo a través de ayudas que tienen un precio, está provocando un nuevo modelo de insatisfacción, la obsesión por ser uno mismo.

¿Qué sucede en este caso? Que el ser humano que prueba todo tipo de técnicas para conocerse a sí mismo no es capaz de ser feliz. Es decir, el individuo se centra tanto en su interior que roza lo obsesivo, olvidando que hay todo un mundo por delante del que disfrutar.

Síntomas provocados por el exceso en el autoconocimiento

Finalmente, tras caer en manos de “profesionales” poco preparados y buscar los caminos del autoconocimiento hasta el límite, se crean una serie de dificultades mentales y emocionales de toda índole. Hay que recordar que no es bueno estar todo el día analizando cada uno de los pensamientos y sentimientos que pasan por nuestra mente:
  • Obsesión: como bien reza el título de este artículo, el permitir que ser uno mismo se convierta en obsesión solo permitirá que pasemos un día tras otro analizando cada detalle de cuanto pasa por nuestra mente. Un estado de alerta perenne que podría acabar en la hipocondría.

“La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa”
-Paul Carvel-

  • Confusión: una persona que pasa gran parte de su vida analizándose termina por no ser capaz de diferenciar entre los sentimientos reales y los sugeridos.
  • Problemas de convivencia: la convivencia también se ve afectada por aquellas personas obsesionadas con ser ellas mismas. Las necesidades acaban siendo tan elevadas que el propio sentido de relación termina por distorsionarse.
  • Realidades disociadas: la introspección de una persona que desea obsesivamente ser una misma acaba por ser tan elevada permite que la realidad se disocia. Provoca una alejamiento de cuanto la rodea.
  • Parálisis: todo el sistema cognitivo puede acabar paralizado, provocando el bloqueo del individuo. Estar en exceso pendiente de uno mismo termina por inmovilizarnos psicológicamente.
  • Posesión: finalmente, una persona que está constantemente preocupada por sí misma termina por estar poseída por sus propios fantasmas y fantasías.

“La obsesión acompañada de sensibilidades extremas genera monstruos”
-Arturo Pérez-Reverte-

Ser uno mismo es una gran filosofía de vida. El autoconocimiento es muy importante para un ser humano feliz y equilibrado. Sin embargo, llevado al límite del exceso, tan solo provoca trastornos obsesivos verdaderamente peligrosos para la estabilidad mental del individuo.

*Nota de edición: no todas las opciones que se exponen en este artículo tiene la misma validez para nosotros. Sin embargo, no podemos esconder la realidad y no es menos cierto que una persona sin conocimientos, que acude al mercado del auto-conocimiento, se encuentra con un montón de alternativas que se ofertan y que no podemos obviar. Así, nuestro espíritu no es ignorar la realidad, sino presentarla y en algunos casos dar nuestra opinión, al igual que nos encanta escuchar la vuestra.

Pedro González Núñez