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viernes, junio 10, 2016

Cuando en mi vida todo es negro o blanco (TPL)

Emociones extremas, pensamientos recurrentes sobre la autolesión, intentos de suicidio, intolerancia a la frustración y sentimientos crónicos de soledad son algunas de las características que el TLP (trastorno límite de la personalidad) manifiesta en los individuos que la padecen.



Son muchas las personas que reniegan de esta patología, manifestando su desaprobación ante su posible existencia. Esto sucede porque el TLP es un trastorno difícil de identificar debido a que su gran amplitud de síntomas que también aparecen en el diagnóstico de otras enfermedades, como la depresión o la ansiedad.

“Es muy fácil perder el control…”
-Anónimo-

Personas que se mueven entre extremos

El trastorno límite de personalidad también se conoce como trastorno borderline. Las personas que lo sufren se mueven entre dos extremos: sentirse bien y sentirse mal. No logran mantener un verdadero equilibrio en sus vidas y si lo consiguen es por un periodo de tiempo muy reducido.

Suele aparecer en edades tempranas como la adolescencia, aunque a veces no se diagnostica hasta la edad adulta, ya que los cambios de humor y vaivenes emocionales pueden justificarse con la revolución hormonal que se sufre entre los 11 y los 19 años.

Pero, el TLP no desaparece por sí solo. Sin el debido diagnóstico y el paso de los años, este trastorno irá progresando y haciendo que la vida de los que lo sufren sea un tormento. ¿Quieres descubrir algunas de las situaciones más características de las personas que padecen esta enfermedad?

  • Cuando están cerca de un abandono, ya sea temido o real, realizan esfuerzos desesperados para que esto no suceda. Aquí empiezan a aflorar las conductas autolesivas o las amenazas de suicidio.
  • Las relaciones que mantienen con otras personas son muy intensas y presentan una primera idealización de la persona que, después, se torna en menosprecio.
  • Hay un claro trastorno de la identidad que hace que la persona no sepa quién es y busque desesperadamente su lugar en el mundo.
  • Manifiesta una gran impulsividad que la lleva a la autolesión, a padecer trastornos de la alimentación o al consumo de drogas.
  • Muchas de las personas con TLP afirman sentir un vacío crónico interior que intentan suplir de diferentes maneras.

“Un nivel constante de intensa destrucción…”
-Anónimo-

Estas son algunas de las realidades que caracterizan al trastorno límite de la personalidad, aunque es necesario incidir en una de las más llamativas: la autolesión. Las personas que padecen esta enfermedad no son capaces de lidiar con sus emociones y las sienten hasta tal extremo que su única salida es inflingirse dolor físico.

Es cierto que no todas las personas con TLP presentan este rasgo de conducta, aunque tal vez el hecho de hacerse daño venga dado por otras formas de actuación. Un ejemplo serían los trastornos de alimentación, dejar de comer o comer en exceso y vomitar.

Relaciones caóticas y emociones inestables

A pesar del vacío interior que puedan sentir y de las emociones tan intensas con las que intentan lidiar, las personas con TLP tienen otra asignatura pendiente muy difícil: las relaciones interpersonales. Aquí es donde continuamente chocan contra un muro que no logran saltar.

Es necesario mencionar que este trastorno tiene su pistoletazo de salida en la infancia. Aunque no siempre se cumplirá, los factores que pueden hacer a una persona más propensa a padecerlo son abusos durante la infancia, una comunicación deficiente en la familia, desestructuración familiar, abandono en la niñez o adolescencia, etcétera.

Todo esto marca un antes y un después en las relaciones. Una continua búsqueda de esa persona que las libere del vacío interior que sienten, pero la constante frustración de no encontrarla. Esto no hace más que provocar que todas las relaciones, tarde o temprano, se vuelvan tóxicas.

“Tenía miedo, era frágil… las relaciones nunca terminaban bien y todo era culpa mía”

Incluso en las relaciones de amistad, una mentira o un desengaño puede provocar toda una espiral de decepción que conducirá a la ira y, posteriormente, a la tristeza. La situación se hace insostenible y, en ocasiones, las personas con este trastorno empiezan a aislarse para evitar las decepciones.

Es normal que ante todas estas circunstancias se presenten cuadros de ansiedad y de depresión que puedan confundir el diagnóstico del TLP. Para brindar un poco más de luz sobre todo esto, te animamos a que veas el testimonio de Aroa Sáez una afectada por esta enfermedad.



Como bien dice Aroa, con un tratamiento adecuado este trastorno puede controlarse y llevar una vida normal. Los altibajos ya no serán tan frecuentes, las relaciones mejorarán… También, lograrás ser responsable con tu trabajo, pues muchas personas con TLP han dejado su trabajo o se han visto imposibilitadas para un día levantarse y cumplir con sus obligaciones.

El trastorno límite de personalidad es más común de lo que parece

La vida no solo es blanca o negra, hay matices que las personas con trastorno límite no logran percibir. Su gran sensibilidad y la sobredosis emocional que experimentan provocan que se muevan entre extremos. A pesar de ser muy difícil, con el tratamiento adecuado se puede salir adelante.

Raquel Lemos Rodríguez