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sábado, junio 11, 2016

3 ingredientes para crear una buena vida

Es habitual querer tachar algunas etapas de nuestra vida, borrarlas de nuestra historia vital porque parece que, posemos donde posemos nuestra memoria, solo encontramos recuerdos amargos. Fallos, equivocaciones, impotencia. Situaciones que nos llegaron demasiado pronto, oportunidades que aparecieron disfrazadas y no supimos ver o amores que se insinuaron y a los que no supimos acercarnos. Todo con un poso de verdad.



Aprender de las decisiones que tomamos y ser responsables de las mismas nos permite sentirnos libres durante toda nuestra vida. Todo comienza aceptando quienes somos, las razones del por qué las llevamos a cabo. Pero existe una franja en nuestra cultura que nos invita a constantemente poner en entredicho nuestras elecciones, conduciéndonos a pensar que estamos siempre equivocados o nos somos lo suficientemente “buenos” para vivir.

Cuando sucede esto último podemos ser víctimas de las propias creencias negativas que hemos creado y alimentado. Pensamientos que son como la lluvia, son expertos en encontrar la huecos en nuestra fortaleza para envenenarnos. Para que nos neguemos. Porque negar nuestro tiempo es negarnos a nosotros.

Dicho lo cuál, nuestra vida la vamos cocinando a fuego lento (a veces rápido) con infinidad de ingredientes que nosotros, poco a poco, vamos echado a nuestra mochila, a nuestra olla, a nuestro sabor. Si quieres que sepa bien, cuando la recuerdas, puedes probar a echarle estos tres ingredientes.

“Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es, sencillamente, cambiar”
-José Saramago-

Sentirte orgulloso de ser tú mismo

Es habitual confundir el amarse a uno mismo y estar conforme con cómo se actúa y se es en cada momento con el tener un ego elevado o tener una personalidad egoísta. Puede, además, que haya personas que te intenten hacer sentir inferior a lo que eres, pero nunca olvides que tienes todo lo que necesitas para sentirte orgulloso de ti.

Cuando hablamos de amarnos, respetarnos y querernos no estamos haciendo daño a nadie, pero sí contribuimos a seguir desarrollando nuestra vida. Para ello, es vital desechar el arrepentimiento, una vez sanado. Podemos aprender a vivir de forma plena y sin ataduras con el pasado. Tan solo viviendo el presente y respetando el momento con herramientas como las que te comparto en este vídeo:

Ser quién toma la iniciativa

Cuantas veces nos han debido de avisar que “somos demasiado decididos o mandones”. Tomar la iniciativa nos lleva a pasar a la acción y dar el primer paso, mientras otros aún están pensando. Dar este paso adelante, en muchos casos es una decisión inteligente, ya que sino decidirán por nosotros.

Si te sucede, recuerda que no hay nada de malo en ser quién crea el primer “movimiento” , ya que no existe experiencia más liberadora que no depender de los demás para actuar consiguiendo lo que deseas. Si quieres algo ve a por ello, comienza el camino que te conduzca a ello y entiende queequivocarte y pedir perdón es algo tan natural como acertar y celebrar. 

Cuidar tus expectativas

Solemos preferir la comodidad de lo conocido. Por ello, somos muy dados a investigar en exceso los posibles escenarios que se nos pueden presentar y así descubrir el que realmente es mejor para nosotros. De forma similar sucede con las relaciones y las personas que amamos. Nos encanta generarnos expectativas de cómo van a actuar unos y otros continuamente para protegernos.

Muchas veces esas “ideas preconcebidas” no suceden como esperamos y comenzamos a generar emociones poco positivas, sintiéndonos mal por ello o que hemos fracasado con determinada persona. Recuerda que eso es problema de quien se genera dichas expectativas, no de quien debe cumplirlas. Lo más importante es cuidar de lo que esperamos de nosotros mismos. No de nadie más.

Sea para sentirte orgullosos de ti, para cumplir con las expectativas que has generado o para no decepcionar a quienes te quieren, cuando decidas, hazlo siempre con el corazón. De esa manera seguirás coleccionando arrepentimientos, pero estos no serán amargos. Incluso irán acompañados de una sonrisa dulce y traviesa por la aventura que viviste.

Así, la vida no deja de ser una aventura, la única y la más extraordinaria. Una aventura a la que has sido invitado y en la que te han dado un montón de recursos (aunque sean menos que a otros, pero no dejan de ser un montón) para que la hagas, a fuego lento o rápido, maravillosa.

“20 años más tarde estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta las amarras, navega lejos del puerto seguro y atrapa los vientos favorables en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”
-Mark Twain-

Paula Díaz