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martes, mayo 03, 2016

Por Qué las Personas Menos Amorosas Gobiernan el Mundo y Cómo Esto Está a Punto de Cambiar

Hay un fenómeno muy curioso en nuestra sociedad: muchas veces, las personas menos amorosas acaban siendo líderes.



Esto es muy evidente en política, por ejemplo, pero sucede también en muchas otras áreas.

Ya desde pequeños, en los patios de las escuelas, los niños más dulces suelen quedarse en un segundo plano, mientras que los demás se erigen como líderes.

En los institutos, los que adoptan una actitud más “chulesca” muchas veces son los que más atención reciben.

En las empresas, a menudo las personas que menos piensan en las demás acaban siendo jefas.

No siempre es así, por supuesto, pero pasa mucho.

Y no es que estas personas se hagan con el poder a la fuerza y luchen para mantenerlo. Muchas veces nosotros mismos los elegimos.

¿Por qué sucede esto?

Ya sea en política, en las empresas o en los grupos de amigos, ¿por qué seguimos a los menos luminosos?

Hay una explicación muy profunda para este fenómeno.

Un fenómeno que, por cierto, está a punto de terminar.

Qué Son Realmente las “Malas Personas”

Lo primero es dejar claro que en este mundo, ni en ningún otro, no hay malas personas. La maldad pura es algo que en realidad no existe, aunque muchas veces parezca que sí.

Lo que sí hay son varios niveles de conciencia. Hay personas con la conciencia más amplia, y personas con la conciencia más estrecha.

Cuando nuestra conciencia es amplia, percibimos la belleza pura del Universo y la Unidad entre todo lo que existe, y actuamos siempre con amor y armonía.

En cambio, cuando nuestra conciencia es estrecha nos sentimos seres aislados, y esto nos lleva a enfrentarnos a los demás.

Así pues, no es una cuestión de bondad o maldad, sino del nivel de conciencia.

Y el nivel de conciencia depende de la evolución que cada uno ha seguido. A grandes rasgos, depende de cuántas encarnaciones llevamos en la Tierra.

Es un poco como en la escuela. En general, los niños que están en quinto saben más que los que están en primero. Y no es que sean mejores, simplemente llevan más tiempo estudiando.

Pues en la Tierra pasa lo mismo. Los que llevan más tiempo aquí, en general tienen la conciencia más amplia.

Cómo Elegimos a los Líderes

Teniendo en cuenta que no hay malas personas, el punto más importante para entender cómo elegimos a nuestros líderes es que la mayoría de personas percibimos el mundo como un lugar hostil.

Cuando vivíamos en cavernas, había una hostilidad más o menos real, pues la vida era realmente peligrosa para nosotros: animales salvajes, enfermedades infecciosas, falta de alimentos, clima adverso, etc.

Ahora en cambio, hemos superado todo esto, pero seguimos percibiendo hostilidad en el mundo. Básicamente, porque los hostiles somos nosotros mismos. En lugar de colaborar, competimos los unos con los otros, y esto nos hace temer por nuestra supervivencia: perder nuestro empleo, quedarnos sin nada, etc.

Y esta es la clave para entender cómo elegimos a los líderes. Nuestra necesidad más básica es la supervivencia, y nuestro anhelo más grande es sentirnos seguros.

Y buscamos personas que nos hagan sentir esta seguridad.

Miramos a nuestro alrededor y pensamos: de las personas que veo, ¿cuáles parece que están más preparadas para sobrevivir en este mundo hostil? Me da igual si son compasivas y amorosas, lo que quiero saber es cuáles son las más fuertes. ¿Cuáles son las que vencen cuando hay una batalla? ¿Cuáles son las que me dan mayor probabilidad de sobrevivir si estoy a su lado?

La gran mayoría de nosotros hacemos esta reflexión interna, aunque muchas veces lo hacemos de forma inconsciente y no nos damos cuenta.

Por esto seguimos al chico de la clase con la actitud más altiva.

Por esto votamos al político que grita más alto.

No es que realmente prefiramos estas cualidades, ni que no nos demos cuenta de que no son las mejores.

Simplemente necesitamos sentirnos seguros.

Los Futuros Líderes de Nuestra Sociedad

Esto ha sido así durante siglos y siglos: los menos luminosos casi siempre han acabado teniendo el poder. Eran los que más seguridad nos transmitían en un mundo aparentemente hostil.

Pero esto está a punto de cambiar.

La humanidad está dando un gran salto evolutivo. Cada vez somos más los que nos damos cuenta de esto.

Este salto está provocando grandes cambios, y uno de los más importantes es que la simple supervivencia está dejando de ser nuestra prioridad.

En primer lugar, nos estamos dando cuenta de que en realidad somos eternos, así que no hace ninguna falta preocuparse por la supervivencia. Nuestra forma física puede cambiar, pero nuestra existencia profunda no corre ningún peligro.

Y, además, aunque no tengamos en cuenta que somos eternos, también estamos tomando conciencia de que sobrevivir sin más no tiene mucho sentido. Lo que realmente importa es hacer algo hermoso con nuestra vida.

Por primera vez en nuestra historia, ya no nos preocupa sobrevivir. Lo que queremos es vivir.

Este cambio se está produciendo de forma lenta y progresiva, y por esto a veces cuesta verlo. Pero ya está en marcha, y no hay vuelta atrás.

Y a medida de que vaya cogiendo fuerza y que más personas se sumen a él, veremos un efecto maravilloso en la sociedad.

Los líderes van a cambiar.

Porque, ¿qué sucede cuando la simple supervivencia deja de preocuparnos, y empezamos a buscar la plenitud, la paz y la armonía? Pues que buscaremos personas que tengan estas cualidades y nos fijaremos en ellas. Nos apartaremos de los que hacen ruido, y querremos estar cerca de los que transmiten paz.

Votaremos a los políticos que muestren integridad.

Seguiremos a las personas que muestren amor.

Hace 2000 años, Jesús pronunció una frase maravillosa que a muchos les costó creer: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra.”

Es hora de empezar a creer, pues este tiempo ya ha llegado.

Es lento. Mucho más lento de lo que nos gustaría.

Pero ya ha empezado. Y está aquí para quedarse.

http://www.jananguita.es/