Logo

Logo

miércoles, mayo 25, 2016

Las Tres Fases para Llegar al Amor Incondicional

El amor incondicional es un paso importantísimo en nuestro crecimiento personal.



De hecho, es imprescindible para sentirnos completos.

En el fondo de nuestro corazón, sabemos que somos todos uno, y nuestra alma está buscando recuperar esta unidad.

Nuestra alma está buscando volver a sentir el amor incondicional.

Hoy hablaremos de cómo lograrlo.

Es un camino aún más hermoso y profundo de lo que parece.

El Primer Paso Hacia el Amor Incondicional

Cuando pensamos en el “amor incondicional”, lo primero que normalmente nos viene a la cabeza es la idea de amar a todas las personas: ser capaz de expresar amor sincero por todo el mundo.

Este es, sin duda, un paso muy importante; tanto para la paz en la Tierra como para la paz en nuestro interior.

A nivel profundo, sabemos que estamos todos unidos, así que siempre que tenemos un pensamiento de rechazo hacia alguien, una parte de nuestra alma siente dolor. Siempre.

Así pues, solo encontraremos la paz y la felicidad cuando nuestros pensamientos sean de amor hacia todo el mundo. No hay alternativa posible.

Amar a todo el mundo nos resulta difícil, pero no porque realmente lo sea. En realidad, amar es nuestro estado natural. Solo tenemos que recordarlo.

Este es el primer gran paso.


La Segunda Fase del Amor Incondicional

Amar a todo el mundo es el primer gran paso hacia el amor incondicional.

Pero no es el único. Ni siquiera es el más difícil

Amar incondicionalmente significa amarlo todo. Todo, todo.

Y una de las cosas que más necesitan nuestro amor actualmente son los instantes del tiempo.

Si te fijas, nuestra vida está hecha de instantes del tiempo que se van sucediendo uno detrás de otro. En algunos instantes pasan cosas que nos gustan y en otros no. Y, normalmente, despreciamos los instantes que no nos gustan.

Esta es la base de la impaciencia. Cuando no nos gusta lo que está sucediendo, queremos que el tiempo pase más deprisa y que cambie. Decimos: no me gusta este instante del tiempo en el que estoy ni lo que está sucediendo en él. Quiero otro instante diferente y lo quiero ya.

Esto no es amor incondicional.

El tiempo es un elemento muy importante en la Tierra. En parte es una ilusión, pero es una ilusión muy valiosa. Sin él, no podríamos estar viviendo esta experiencia humana.

Y tenemos que amarlo. Tanto el tiempo en sí mismo, como todos los instantes que contiene.

Cada ser vivo del universo merece ser amado por el simple hecho de existir.

Y los instantes del tiempo también.

La Tercera Fase del Amor Incondicional

El primer paso es amar a todas las personas, y a todos los seres en general.

El segundo paso es amar todos los instantes del tiempo.

Y el tercer y último paso es amarte a ti mismo.

Esta es la gran puerta que lleva al esplendor máximo: ser capaz de amarse a uno mismo de forma plena y completa.

Sin embargo, es importante diferenciar el amor “egoísta”, aquel que nos hace creer que somos más que los demás, del amor puro y sincero. El amor verdadero a uno mismo es aquel que nos permite ver que somos una parte maravillosa del universo, igual que todas las demás, y que gracias a nosotros el mundo es un lugar más luminoso.

Este paso es el último porque necesita los dos anteriores para poderse completar del todo: mientras no amemos todo lo que nos rodea, una parte de nosotros sentirá que no lo está haciendo del todo bien. Nos sentiremos culpables y nos costará mucho amarnos plenamente.

En cambio, si dejamos que todo nuestro amor fluya con libertad, nos convertiremos en personas tan enormemente luminosas, que nos enamoraremos completamente de nosotros mismos.

Así que ama todo lo que te rodea, ama todos los instantes del tiempo y ámate a ti mismo. Este es el camino.

Hay personas que piensan que esto es totalmente imposible. Hay cosas en este mundo demasiado horribles para poder amarlas.

Pero no es verdad.

Es verdad que hay cosas terribles, pero no es verdad que no podamos amarlas. Nuestra luz es tan fuerte que, si lo permitimos, puede iluminar cualquier cosa. Por muy oscura que sea.

Y esto es lo que nos hace tan increíblemente maravillosos: el amor incondicional está en nosotros.

Lo creamos o no, está en nosotros.

Solo hay que dejarlo salir.

http://www.jananguita.es/