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lunes, abril 04, 2016

No pierdas un solo día sin acercarte a tu sueño

Malala es una adolescente pakistaní que con 15 años sufrió un atentado del que se salvó y con 17 ganó el Premio Nobel. Ella es una joven con el sueño de que todas las niñas tengan acceso a la educación, con 15 años sufrió un atentado del que se salvó y con 17 ganó el Premio Nobel.



Es una chica con dos vidas, la de una adolescente a que le gusta bromear y jugar con sus hermanos y se preocupa por sus estudios y la de una activista que se ha reunido con presidentes y ministros de todo el mundo y ha hablado en la ONU. Malala nos ha enseñado una importante lección: no debemos rendirnos a la hora de perseguir nuestro sueño.

Cuando somos niños nuestro futuro se parece mucho a un horizonte sin final, a una barra de plastilina recién sacada del envoltorio. Pero, al pasar el tiempo vamos enterrando nuestros sueños debajo frases como “qué se le va a hacer”, “así es la vida” y olvidamos lo que tanto habíamos soñado realizar, hasta que nuestro horizonte se estrecha y nos conformamos con lo que tenemos.

“La mejor manera de hacer realidad tus sueños es despertar.”
-Paul Valéry-

Ha llegado el momento de poner cada sueño sobre el papel, hacer un listado con cada cosa que queramos hacer, por muy disparada que parezca (ser astronauta, ser cantante, viajar por todo el mundo, ir a un concierto de nuestro cantante favorito) y elegir de manera consciente el rumbo de nuestra vida.

Razones para tener un sueño

Tener un sueño no significa simplemente tener una idea de algo que nos gustaría hacer, sino que es mucho más. Significa sentir cómo huele en ese momento, pensar en qué conversación tendríamos con las personas que estén ahí alrededor, vivir la sensación de ver nuestro sueño cumplido, etc.

Es decir, tener sueño se trata de crear una realidad que podamos ver, tocar, oler, sentir cada vez que soñemos, incluso despiertos. Se trata de hilvanar una prenda mental que sirva como cimiento para nuestras esperanzas, que sirva de colchón en los pasos más delicados en los que necesitamos hacer equilibrismos para seguir avanzando.

Precisamente porque pensamos que es bueno poner conciencia a una tarea que a menudo intuimos que es solamente cuestión de inercia, a continuación, os proponemos algunas razones por las que es bueno tener sueños y que al a os pude servir como motivación para pensar un rato en ellos de manera global.

Quien sueña puede lograr más cosas

Soñar significa tener una meta y una meta nos motiva para seguir adelante, para superarnos a nosotros mismos a lograr algo nuevo cada día. Una persona que no sueña limita su realidad construyendo muros y esa limitación le impedirá ver el futuro como una oportunidad.

“Nunca te rindas tratando de hacer lo que realmente deseas hacer. Donde hay amor e inspiración, nada puede salir mal.”
-Ella Fitzgerald-

Los grandes sueños no son patrimonio de personas más capacitadas. Muchas veces hemos visto que quien cumple un sueño es simplemente porque lo ha intentado y aunque haya fracasado mil veces, no ha “apeado del burro”. Ha aprendido de cada error y lo ha sabido trasformar en una oportunidad.

Una de las historias más famosas de perseverancia es la de Thomas Edison, el inventor de la bombilla eléctrica. Para conseguir el filamento de bombilla idóneo probó con diferentes tipos de fibras, hasta que en el año 1880 logró fabricar la primera bombilla que duraba encendida 1500 horas. ¿Qué destacó en la labor de Edison? La perseverancia y su gran fuerza de voluntad.

Nunca subestimes la importancia de hacer las cosas de forma divertida

La diversión es un elemento fundamental de cualquier sueño. Un sueño debe ser divertido, nos debe provocar una sonrisa, una pasión por alcanzarlo. Pasamos muchas horas trabajando así que, ¿por qué no hacerlo de forma divertida?

Un dato curioso: existe el Día internacional de la Diversión en el Trabajo. Se celebra el día 1 de abril y la finalidad es llevar el humor a las empresas para transmitir la idea de que unir diversión y trabajo puede hacer que los trabajadores disfruten y cumplan sus objetivos de forma más efectiva.

Elige un resultado que importe y no una meta fácil. Cuando elegimos una gran meta, tenemos que asegurarnos que la inversión que vamos a tener que realizar por el camino va a merecer la pena.

Tómate tu tiempo para fijar tu sueño. Aunque parezca irrealizable o muy complicado, escribe su historia. Dale un sentido completo de manera que quede integrado en tu vida. No hables de ese sueño como si fuera un párrafo a parte, sino como una parte importante del destino que escribes cada día.

Arantxa Alvaro Fariñas