Logo

Logo

martes, abril 05, 2016

La muerte es el síntoma de que hubo vida

Hablar sobre la muerte en nuestra sociedad suele ser algo tabú, ya que es un tema que causa rechazo, miedo y angustia a muchas personas. Sin embargo, la muerte es la esencia misma de la vida, es la verdad a la que todos nos enfrentamos antes o después y está constantemente presente en nuestra existencia.



Dependiendo de la creencia que tengamos acerca de la muerte así viviremos, esta idea que nos formamos dice mucho de nosotros y de cómo nos situamos ante nuestro propio camino. Ya sea a través del miedo, del aprendizaje, la eternidad, el castigo, la recompensa e incluso la creencia de que no habrá nada y morir da fin a todo.

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.”
-Antonio Machado-

El misterio de la muerte

Lo que sucede cuando llega el momento de morir ha sido en todas las culturas un misterio, la construcción de creencias está fuertemente arraigada a la religión, los rituales, la espiritualidad, filosofía, etc. La ciencia ha hecho muchas investigaciones al respecto dejando tras de sí muchas incógnitas.

¿Existe la vida tras la muerte? Nos aferramos a pensar que existe algo, una energía que trasciende, ya sea en forma de reencarnación o de habitar otra dimensión. No sabemos muy bien lo que ocurre, aunque lo cierto es, como dijo Immanuel Kant, que todo individuo tiene una necesidad de creer en algo para dar un sentido a su existencia.

¿Qué nos sucede cuando alguien cercano muere? La idea de perder a un ser querido es algo que puede resultar aterrador, se vive con un gran dolor, una perdida que nos pone a prueba y nos hace tener más presente la muerte. Por unos días somos conscientes de lo efímero que es todo, que nada es permanente. Y nos topamos de frente con la realidad, dándonos cuenta de lo absurdas que son muchas de nuestras preocupaciones.

“La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.”
-Horacio-

Tomando conciencia de lo inevitable

La idea de que vamos a morir cobra su máximo sentido cuando nos ayuda a reflexionar sobre el valor de la vida. Tomar conciencia de lo inevitable supone un proceso de maduración en el que nos encontramos con nosotros mismos.

No sabemos lo que sucederá cuando llegue, a pesar de nuestra fe y creencias. Lo que sí sabemos seguro es que llegará el momento en el que nuestra forma de vida, tal y como la conocemos, se transformará. Ser conscientes de ese momento nos hace ver la vida de un modo más realista, disparándonos de bocajarro al momento presente.

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.”
-Jorge Luis Borges-

Al tomar conciencia también surgen los temores hacia ese fin desconocido, aunque este paso nos ayuda a enfrentarlos cara a cara, para que ya no nos dominen de forma inconsciente, sino que lo tenemos presente para poder tomar así nuestras propias decisiones. Si atendemos a lo simbólico que contiene la muerte entenderemos su significado de renovación, de una creación constante de energía.
¿Es la muerte distinta de la vida?

Lo que sí sabemos es que morir forma parte de la vida, de hecho es de las pocas cosas que podemos afirmar con rotundidad. Creemos que el hecho de morir pone fin a todo lo conocido: es así comointentamos construir puentes entre lo conocido y lo desconocido basándonos en nuestras creencias.

Una de las claves está en las enseñanzas acerca de este tema que nos dejan los moribundos (persona que está a punto de morir), cuando se les pregunta sobre sus vidas, nos hacen recordar que lo único que tenemos es lo que estamos vivenciando en este preciso momento, y hay que hacer lo posible por vivirlo con toda su plenitud.

El famoso psiquiatra Carl Gustav Jung dedicó reflexiones muy profundas acerca de la muerte: las personas cuando viven con miedo al fallecimiento se petrifican, muriendo antes de tiempo, ya que no viven pensando acuerdo a las líneas de la naturaleza.

“Para el alma la muerte es tan importante como el nacimiento y, como éste, un elemento integrante de la vida. No se tiene el derecho de preguntar al psicólogo lo que acontece finalmente con la conciencia desligada. Sea cual fuere la posición teórica que adoptara, sobrepasaría sin esperanza los límites de su competencia científica.”
-Carl Gustav Jung-

Rafa Aragón