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viernes, abril 15, 2016

El destino es la sabiduría de saber elegir

¿Crees en el destino? ¿Consideras que hay un camino predeterminado para cada uno de nosotros? En ocasiones, pensamos que nuestra vida ya está condicionada y que no podemos hacer nada para cambiarla. Nada más lejos de la realidad, el destino no es algo en lo que ya está todo dicho, ¡tú tienes la última palabra!



“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es”
-Jorge Luis Borges-

Soy responsable de la vida que he elegido

Como seres humanos, a veces somos muy irresponsables con las experiencias y circunstancias que nos toca vivir. Cuesta hacerse responsable de algo que no nos gusta y que rechazamos. De esta manera, culpamos al destino de nuestra propia vida. Pero, ¿es que alguien ha elegido esa vida por ti?, ¿realmente es culpa del destino? No, la vida que estás viviendo es la que tú, libremente, has elegido.

Nadie tiene una vida predeterminada que le haya tocado vivir. Incluso las circunstancias que te hacen ser tremendamente infeliz pueden ¡ser cambiadas! El problema es que nos obcecamos en ver lo negativo de cada situación, mientras queremos salir de algo en lo que no ponemos ningún empeño.

Imagínate que no estás contento con la situación que estás viviendo ahora en tu vida. ¿Qué te impide cambiar? ¿Son límites que realmente existen o te los impones tú? ¿Realmente te estás esforzando por solucionar esa situación o te estás dejando llevar?

“El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino”
-Stephen Crane-

Todos los límites que podemos ver existen mucho más en nuestra mente que en la realidad. Es decir, nosotros mismos nos limitamos porque no queremos esforzarnos en derribar todos esos límites que se imponen ante nosotros. Porque sí, puedes derribarlos. No hay límite que se te resista si así tú lo eliges. Tu mente es poderosa. Si quieres alcanzar algo lo lograrás.

Asume el riesgo de vivir

“Vivir” es una palabra que se dice a la ligera, pues todos estamos capacitados para vivir. Pero, ¿es fácil? La verdad es que no y esto se hace patente cuando no asumimos el riesgo que supone vivir. ¿Por qué lo denominamos un riesgo? Porque cuesta, porque la vida no es todo un camino recto, sino que tiene sus subidas y bajadas constantes.

Cuando asumas tu propio riesgo de vivir, sabrás que tú eliges la vida que se presenta ante ti y que no existe ningún destino que te obligue a estar viviendo una vida que no deseas. Esta es una forma muy cómoda de ver los problemas: “no tengo posibilidad de cambio y con esto tengo que conformarme”.


No importa que seas joven, maduro o una persona ya mayor. Durante todas las etapas de tu vida encontrarás dificultades, dolores, angustias, pérdidas… Ante todo esto, podrás sobreponerte, pues tienes la fuerza y capacidad necesarias para hacerlo. Pero, no le eches la culpa al destino. Vivir tiene algunas consecuencias y estas son solo algunas de ellas.
“Puede que el destino te lleve a un cruce de caminos, pero eres tú el que decide la dirección de tu vida”

Es importante, también, asumir riesgos en cuanto a la vida para cambiar esa situación que no te gusta. Salir de tu zona de confort y decidir modificar todo en lo que ahora mismo estás ¡cuesta! y es un riesgo porque no sabes si saldrá bien o mal. ¿No estás dispuesto a comprobarlo?

El destino se forma con tus elecciones

¿Recuerdas la cantidad de veces que dices querer volver atrás para cambiar algo? Ese pasado que quizás no contenga actos de los que te sientas muy orgulloso. Sí, podrías volver atrás, pero si hubieses actuado de otra forma o hubieses elegido otras opciones, tu destino hubiese cambiado.

Nuestro destino no está marcado, sino que lo vamos labrando nosotros poco a poco. Durante todas las etapas de nuestra vida debemos elegir y con cada elección nos abrimos camino por un nuevo sendero. Es importante que escojamos bien, aunque también es importante equivocarnos y saber escoger otra opción.

Si nos diesen la opción de dar vuelta atrás y cambiar algunos de nuestros actos, hasta la más mínima modificación significaría un cambio absoluto del presente de nuestra vida. Entonces, seríamos conscientes de lo importante que son nuestras elecciones y que nuestro destino cambia con respecto a ellas.
“El destino no es lo que te va a pasar, sino lo que tú quieres que te suceda”

Ahora que sabes que el destino depende de tus elecciones, asume el riesgo de elegir y equivocarte, ten el valor para enfrentarte a tu vida si no estás conforme con ella y nunca te permitas pensar que no puedes hacer nada, porque tú tienes la última palabra.

¿Cambiarás tu destino?

Raquel Lemos Rodríguez