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miércoles, marzo 16, 2016

La ira y el odio son emociones que se derrotan a sí mismas

Un niño estaba siempre de mal humor, sentía odio y se pelaba con sus compañeros de colegio.Un día el padre le propuso clavar un clavo en la puerta de su habitación cada vez que discutiera con algún compañero. El niño clavó muchos clavos en la puerta, pero como le costaba un gran esfuerzo, dejó de discutir con sus compañeros.



El padre le propuso desclavar un clavo por cada día que no se enfadase y el niño lo hizo, pero el padre le mostró las señales que dejaban los clavos en la puerta y le dijo: no lo olvides nunca, la ira y el odio dejan señales en nuestro corazón.

“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que a cualquier cosa en la que se vierte.”
-Mark Twain-

La ira y el odio como un problema

Una persona puede sentir ira y odio como una reacción de irritación o de cólera causada por la indignación de sentir vulnerados sus derechos. Todos nos hemos indignado en alguna ocasión porque ha sucedido algo injusto en nuestro entorno (un político que ha actuado fraudulentamente, una mujer que ha sido maltratada) y esa indignación ante una injusticia es digna de respeto.

Pero el problema se plantea cuando la ira y el odio, se utilizan como tapadera de nuestro miedo, de algo que hemos hecho mal. En estos casos, cuando la indignación ya no tiene el objetivo de reaccionar frente a una injusticia, se convierte en una simple manifestación de ego, que demuestra la imposibilidad de controlar y gestionar correctamente nuestras emociones.

La ira y sus causas

Según Raymon Novaco, experto en psicología sobre el enfado, la ira es una emoción que tiene una función comunicativa importante porque nos permite expresar nuestras emociones negativas, pero suele confundirse con la agresión, que es un comportamiento. El límite entre una y otra a veces es complicado.

Novaco sostiene que existen cuatro clases esenciales de provocación que pueden ser la causa de nuestra indignación:

  • La frustración o imposibilidad de satisfacer una necesidad o deseo puede generarnos sentimientos de ira, como por ejemplo cuando ante una mala nota en un examen, una persona no llega a su cita.
  • Los sucesos irritantes como un ruido en el piso de arriba que no nos deja dormir, una llave que hemos perdido y no encontramos puede generar enfado.
  • Las provocaciones verbales o no verbales, si lo tomamos como algo personal puede enfadarnos. Un comentario sarcástico de un amigo. Un coche que nos adelanta a gran velocidad y que utiliza el claxon.
  • La falta de corrección y la injusticia como una crítica fuera de lugar de alguien hacia nosotros o un suceso injusto como la muerte de alguien de forma violenta, pueden ser otra de las causas de la ira.
  • Síntomas y consecuencias de la ira y del odio

Detrás de la ira y del odio podremos encontrar la baja autoestima, la inseguridad, la inmadurez emocional, el egocentrismo, la impaciencia, la escasa tolerancia o la frustración. Tras la ira desmedida e incontrolada, se encuentra siempre un niño (ser inmaduro e irreflexivo), frustrado y temeroso, según el psicólogo Bernabé Tierno que, para liberarse de su propio miedo, darse ánimos a sí mismo y asustar al contrario, utiliza la indignación, la furia y la violencia destructiva.

Puede tratarse de un adolescente de 16 años o de un adulto de 50 o 70 años, sus miedos le llevan a comportarse como un niño de 3 años, caprichoso y temeroso, que se enfada porque le han quitado un juguete. La ira es la coraza con la que una persona puede protegerse ante la impotencia de que a veces no se cumplan sus deseos. 

“La ira es un veneno que un toma esperando que muera otro.”
-William Shakespeare-

La ira y el odio que desarrolla una persona puede tener importantes consecuencias como unas relaciones superficiales con otras personas o basadas en el dominio, la necesidad de obediencia, culpabilidad y remordimiento, soledad, falta de empatía con otras personas, creencia de estar siempre en posesión de la verdad.

Cómo actuar frente una persona iracunda

Cuando somos el objetivo de la ira y el odio de otra persona, lo mejor es distanciarse, pero a veces no es posible y se pueden tomar algunas sencillas medidas para no dejar que la ira y el odio se de esa persona se ensañen contigo:
  • No permitas que te ataque cuando quiera.
  • No pierdas tiempo en contradecirle.
  • Recuerda que tú eres el fuerte y el que grita es el débil.
  • Si la situación puede descontrolarte, salte de ella y vuelve para la reflexión conjunta cuando se haya calamado.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil. Pero enfadarse con la persona adecuada, en la medida correcta, en el momento oportuno, con el propósito adecuado y la manera conveniente, eso no está al alcance de cualquiera ni resulta fácil.”
-Aristóteles-

Arantxa Alvaro Fariñas