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domingo, febrero 28, 2016

No soy fría, solo tengo miedo a que me lastimen

Vivimos en una sociedad en la que parece que sentir está mal visto. Niños que aprenden a que llorar es malo, porque es de niñas y demuestra debilidad. Jóvenes que prefieren relaciones de una noche para que no les hagan daño. Adultos que tienen relaciones de pareja con personas a las que no aman. Ancianos que viven en soledad porque se les ve como un estorbo. Es hora de superar nuestro miedo a sentir. ¿Dónde ha quedado nuestra humanidad?



Es difícil ver a dos personas dándose un abrazo en la calle sin que sean pareja, decir “te quiero” sin que suene raro, llorar sin sentirnos culpables o nos de vergüenza. Parece que vivimos en la cultura del “no sentir”, porque si sentimos o hablamos de nuestros sentimientos se nos considera personas débiles. Así, en lugar de recibir un abrazo con empatía y cariño recibimos bromas.
“Cuántas cosas perdemos por miedo a perder.”
-Paulo Coelho-

El miedo a que nos lastimen

Imagina que vas caminando por un bosque y ha oscurecido. De repente ves una sombra y algo se mueve, tu cerebro pone a tu cuerpo en alerta antes de identificar si se trata de un animal o simplemente el viento. Esta forma de reaccionar se debe a nuestro instinto de supervivencia. En el cerebro tenemos una pequeña estructura denominada amígdala, que procesa las experiencias de miedo.

La amígdala es un botón de emergencia que se activa cuando nos acecha un peligro. El catedrático de Psicobiología de la UAM Luis Carretié, sostiene que el sistema es capaz de activar la respuesta incluso antes de que seamos conscientes del peligro.

Dos estudios publicados en el año 2010 en la revista Nature, realizados por el equipo del neurobiólogo David J. Anderson, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), y el del profesor Andreas Lüthi, del Friedrich Miescher Institute (FMI), descifraron en funcionamiento de lo que llaman “el círculo del miedo”.

Los estudios han comprobado la existencia de dos tipos de células neuronales en la amígdala que se turnan para abrir y cerrar las “puertas” del miedo. Pero Carretié sostiene que los estudios realizados deben considerarse con cautela, porque en los humanos intervienen otros factores en relación al miedo. Por ejemplo, también juega un papel importante la corteza prefrontal, que es la que pone la situación en contexto y hace que la respuesta no sea tan automática, sino más elaborada.

“Nos envejece más la cobardía que el tiempo, los años sólo arrugan la piel, pero el miedo arruga el alma.”
-Facundo Cabral-

Si una persona nos hace daño, ya sea una pareja, un jefe o un familiar, incluso con palabras que nos hieren, la respuesta de la amígdala sería responder activamente, pero nuestra corteza pre-frontal pone todo en un contexto y hace que nos tomemos unos instantes de reflexión, si podemos, antes de actuar. Por otro lado, debemos considerar que el miedo está muy condicionado por nuestra experiencia y puede llegar a bloquear nuestros sentimientos.

Cómo superar el miedo a que nos hagan daño

En algún momento, o en muchos, nos han hecho daño, pero eso no significa que vaya a suceder siempre, ni que tengamos que cambiar nuestra forma de actuar . Ante esta situación, os proponemos algunas ideas como una forma de reflexionar y quitarnos la coraza cubre nuestros sentimientos:

Reconocer qué nos da miedo

El primer paso y quizás el más complicado para superar un miedo, es reconocerlo. ¿Qué es lo que ha sucedido en el pasado que nos provoca temor? ¿De qué tenemos miedo y por qué? Una reflexión profunda sobre ello, nos ayudará a entender qué es lo que está sucediendo y a tener una visión realista del problema.

Conocer nuestros sentimientos

Sentimos muchas cosas y a veces esos sentimientos los guardamos en lo más profundo de nosotros por vergüenza o miedo, sin darnos cuenta de que ponernos esa coraza solo nos hace daño a nosotros mismos. Quizás necesitemos ayuda de otras personas para hablar de ello o de un especialista, pero lo importante es aprender a conocernos y a vivir lo que sentimos.

Expresarse a través del arte

La danza, la pintura, la escritura y todas las manifestaciones artísticas nos pueden ayudar a expresarnos y a dejar salir lo que sentimos, con valentía y sin miedo. Lo importante es buscar alguna actividad que nos guste y nos estimule para poder expresarnos y sentir.

“Los sentimientos y las emociones son el lenguaje universal que debe ser honrado. Son la expresión auténtica de quiénes somos.”
-Judith Wright-

Arantxa Alvaro Fariñas