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jueves, enero 21, 2016

La dura decisión de perdonar

Perdonar es un acto liberador, muy poderoso, pero también muy difícil de llevar a cabo. No siempre estamos dispuestos a perdonar, lo que lo hace un acto aún más valioso.

Son muchas las circunstancias que nos llevan a personar a alguien. Quizás nos haya decepcionado, quizás no hayan hecho algún mal… Eso sí, perdona implica muchas más cosas de las que pensamos.


El hecho de no aceptar el perdón de alguien, implica que generemos sentimientos de rencor hacia la otra u otras personas. Esto no es beneficioso para nosotros ya que nos veremos con una serie de emociones negativas que no sabremos cómo gestionar.

La vida se vuelve mucho más fácil cuando aceptas una disculpa que nunca llegó. A esto se le llama perdonar en tu corazón

Perdona

En muchas ocasiones, pensamos que perdonar a otra persona implica darle la razón. Esto no es cierto.Perdonar no implica darle la razón al otro, significa liberarse de las ataduras de la amargura.

Además, el perdón es una decisión totalmente personal e independiente. Si has cometido un error, pides perdón; si te sientes mal por algo negativo que has hecho, pides perdón. En manos de la otra persona queda concederte ese perdón o no. Eso sí, este debe ser sincero.

Para entender un poco más en qué consiste realmente el perdón, perdonar a otra persona que ha hecho algo negativo y se arrepiente, es necesario que sepamos algo más sobre esta acción “desinteresada”.

“Has personas que no perdonan y prefiere odiar, porque odiar les hace sentirse fuertes y con control. En cambio, perdonar los enfrenta a su más profundo dolor.”
-David Fischman-

Hoy vas a descubrir qué significa realmente perdonar a alguien, sin albergar odio alguno, pero tampoco sin olvidar. Aceptar el perdón de otra persona tiene que ser un acto que nos libere, pero para ello debemos conocerlo en profundidad.
Perdonar no es justificar al otro

Cuando perdonamos no lo hacemos por lo que hizo el otro, es decir, no es una justificación de sus actos. Simplemente, el hecho de perdonar a la otra persona tiene que ver más con tu respuesta que con lo que ha hecho el otro.

Perdonar tampoco es olvidar

Las personas piensan que una vez son perdonadas todo se olvida y esto no es correcto. Ha sido una situación difícil, amarga, una experiencia más que como tal no es olvidada. Pero no confundamos esto con el rencor, pues a veces si no perdonamos de verdad podemos albergar este oscuro sentimiento.

Cuando perdonas, a pesar de que no olvidas, sientes una paz interior que te libera y te hace sentir bien. No hay espacio para el rencor, ni tampoco para los odios. Todo está en equilibrio.

Perdonar no es minimizar, sino sanar ese dolor

El objetivo de perdonar a alguien es sanar un dolor que nos han causado y que, inevitablemente, nos duele. Somos seres emocionales y es normal que nos duelan las cosas. Pero si perdonamos, será como soltar a ese alguien que teníamos prisionero y te darás cuenta de que ese alguien eras tú.


Perdonar es un acto que te hace cerrar el pasado

En ocasiones nos centramos demasiado en cuestiones pasadas que nos impiden ver nuestro futuro y aún menos centrarnos en nuestro presente.

Es por eso por lo que cuando perdonamos no albergamos rencor alguno, aunque no olvidaremos, porque cerraremos ese pasado y miraremos hacia el futuro. Realmente liberaremos toda emoción negativa que tengamos, porque es normal que sintamos decepción, dolor, frustración, rabia, etcétera.

“Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar.”
-Mahatma Gandhi-

¿Tú sabes perdonar? No cualquiera es capaz de esto, ya que es algo que requiere de fuerza interior, de la liberación de los miedos a que nos vuelvan a fallar, a decepcionar.

Siempre va a haber alguien en tu vida que te haga daño, ya sea tu pareja, tus hijos, tu familia, tus amigos… Siempre, nunca lo olvides. Por eso es necesario que aprendas a perdonar, porque no te quedará otra que aceptar que las personas hacen daño, incluso tú mismo puedes hacérselo a otras (sin querer, tal vez) y querrás ser perdonado.

Raquel Lemos Rodríguez