Logo

Logo

viernes, enero 22, 2016

Consejos para educar a un hijo en la felicidad

Educar a un hijo en la felicidad es la tarea más importante a la que te vas a enfrentar como padre. Querrás darle una buena formación y valores, pero lo más básico es pintar una sonrisa en su cara cada día de su vida.



Porque si al educar a un hijo, no piensas en su felicidad, nada de lo demás valdrá. La mejor forma de que el niño quiera aprender e interiorice valores es a través de una existencia plena, en la que se siente protegido y disfruta cada día de la alegría de la vida.

Cómo educar a un hijo en la felicidad

A continuación, me gustaría darte una serie de consejos que te pueden ser muy útiles para educar a un hijo en la felicidad. Una tarea compleja, pero verdaderamente inspiradora, que llenará tu alma y corazón de satisfacción y orgullo.

Jamás vuelques tus frustraciones en él

Si quieres educar a un hijo en la felicidad, asegúrate de que nunca, bajo ningún concepto, vuelcas tus frustraciones en él, pues su corazón no será capaz de entender por qué se le exige tanto.

Tal vez tu sueño de infancia era ser el mejor futbolista o el primero de la clase, pero, ¿le has preguntado a tu niño si es eso lo que desea? Ellos se parecen mucho a ti, pues no hay que olvidar que llevan tus genes, pero son personas diferentes, con sus propios anhelos y necesidades.

“Una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder en la vida es tener una infancia feliz”
-Agatha Christie-

Logra una buena comunicación

A la hora de educar a un hijo en la felicidad, es totalmente necesario que tengas una buena comunicación con él. Para ello, hay una serie de aspectos que debes tener en cuenta.

Por ejemplo, es lógico que a veces surja frustración, tanto en los niños como en los padres, dado que el pequeño no ha desarrollado por completo sus habilidades y capacidades comunicativas. Sin embargo, no debes caer en la desesperación.

Cuando trates de comunicarte con tu hijo, u observes alguna conducta extraña o llamativa, piensa en ti. Pero piensa en ti cuando eras un niño. Haz una labor de introspección y retroceso al pasado. ¿Qué sentías? ¿Qué te motivaba? ¿Qué te hacía feliz? Probablemente encuentres mucho de ti en él, y esto te ayudará a entenderle mejor.

Usa la empatía

Enlazando con el punto anterior, a la hora de educar a un hijo en la felicidad, la empatía es una herramienta de gran valor, pues te permitirá entender mucho mejor a tu pequeño.

El ejercicio introspectivo de buscar los anhelos y necesidades de uno mismo cuando era pequeño ayuda enormemente a entender y empatizar con los niños. ¿Qué juegos te gustaban? ¿Qué comidas eran tus preferidas? ¿Cómo te gustaba que te tratasen tus padres? ¿Cómo reaccionabas ante las novedades? Responder a todas esas preguntas y muchas más te ayudará a entrar en el mundo infantil y poder entablar relaciones felices con ellos.

“Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz”
-Tom Robbins-

Dales todo tu cariño

A la hora de educar a un hijo en la felicidad, es importante que les des todo tu cariño. En este apartado, no debes dejarte nada en el tintero. Entrégate a fondo.

Sin embargo, jamás hemos de confundir dar cariño con entregar todo lo que el niño desee. Los pequeños necesitan rutinas y límites. Han de saber qué está bien y qué no, para poder interiorizar valores y sentirse seguros, conformando así su personalidad.

No obstante, un pequeño que recibe todo cuanto desea, ya sea material y sentimental, corre verdadero riesgo de ser un futuro tirano, incapaz de comprenderse a si mismo, frustrado y con serios problemas de autonomía y de relación con el entorno.

Dedícale tiempo

Educar a un hijo en la felicidad requiere mucho tiempo y paciencia. En sus inicios, su familia más cercana es todo su mundo, el lugar en el que él se siente seguro, por lo que has de estar ahí siempre.

Según avanza el pequeño, tendrás que jugar con él, disfrutar de sus aprendizajes, darle protección y cariño, y entregarte a él por completo. Tu tiempo y tu paciencia son de gran valor para ellos, pues tú eres el espejo en que se miran, y con quien realmente desean estar.

No obstante, este punto no debe ser visto como una obligación. Educar a un hijo en la felicidad también te llenará a ti, te hará más pleno, y saldrá de ti de forma natural, el hecho de querer estar siempre a su lado. No lo olvides nunca.

Pedro González Núñez