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sábado, diciembre 05, 2015

Tomarse la vida con demasiada seriedad enferma

No hay nada mejor que permitirme fluir y entregarme a la experiencia, con sus ventajas y desventajas.
Pero, ¿qué temor causa equivocarme? Vienen a la mente muchas preguntas de las cuales no tengo respuestas instantáneas. Estás van apareciendo poco a poco, con el paso del tiempo, conforme voy recorriendo el camino, y quizá en ese momento puedo darme cuenta que todo es más fácil de cómo mi mente lo mostró.
Pareciera que en el interior de mi cabeza habita un juez que resulta ser rígido y exigente, haciendo conciencia me doy cuenta que se trata de mí mismo, me duele y comienzo a despertar una parte bondadosa y compasiva que me hable y me diga que todo está bien, que acepta cada circunstancia en el orden que se presenta, me dice que todo está sucediendo por qué es lo que en este momento requiero para mi crecimiento interior.
feliz
Observo que se trata de confiar en la vida, de aceptar la incertidumbre y abrirme a lo que venga. Que difícil confiar, no sé cómo hacerlo. Justo en ese momento una voz tierna y bondadosa que viene del interior me dice que únicamente me ocupe de lo que hay que hacer, sin poner atención al resultado y querer manipularlo. Atiendo a este mensaje me enfoco en lo que es esencial.
Cuando menos lo espero llega el resultado lleno de beneficios y aprendizajes, todo es mejor de lo que en su tiempo pude haber imaginado.
Caigo en la cuenta que soltar el control por lo que puede o no suceder resulta magnifico, me siento libre, creo que empiezo a disfrutar de la vida, tomo mi responsabilidad y lo que me toca lo hago con amor, ah esto es confiar, puedo hacerlo, soy capaz de desapegarme del resultado.
Aprendo que vivo mejor cuando fluyo con la situación y el universo.
Ana Rocha