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sábado, agosto 15, 2015

Cómo Superar el Miedo a Amar de Forma Definitiva y Abrirte Plenamente a los Demás



Hoy quería hablar de cómo superar el miedo a amar: ese miedo que todos tenemos en mayor o menor grado a abrir nuestro corazón y entregarnos plenamente a la vida.

Es un tema muy importante porque, en el fondo, este miedo es el gran obstáculo de nuestra vida.

Aprender a amar libremente es la clave de la felicidad. Ser capaz de ir por el mundo entregando nuestro amor a todo lo que nos rodea, intentando dar lo mejor de nosotros en cada instante. Este es el camino de la verdadera plenitud.

El problema es que no lo hacemos porque tenemos miedo. Tenemos miedo de que nos pisen y nos hagan daño.

Tenemos miedo a abrirnos.

Pero esto va a cambiar.

¿Por Qué Tenemos Miedo a Amar?

Para entender bien el miedo a amar y poderlo superar, el primer paso es conocer el origen del miedo en general.

El miedo es un mecanismo de supervivencia de nuestra mente que se encarga de prevenirnos de posibles situaciones donde podemos sufrir.

Las fuentes de información que utiliza la mente para decidir qué situaciones pueden ser peligrosas son dos. En primer lugar, el instinto. Estamos programados biológicamente para evitar determinadas situaciones. Y, en segundo lugar, las experiencias pasadas. Siempre que vivimos una experiencia, se almacena en nuestra memoria. Y, si es dolorosa, la mente encenderá una señal de alarma siempre que crea que se puede repetir.

Este segundo caso, las experiencias pasadas, es el origen de la mayor parte de miedos que tenemos actualmente. El miedo instintivo está principalmente relacionado con situaciones de peligro físico. Y, afortunadamente, estas situaciones no son muy frecuentes en nuestra vida actual.

Esto significa que si tenemos miedo a amar es porque hemos sufrido en el pasado y tenemos miedo de que se vuelva a repetir.

Y, en la mayoría de casos, estas experiencias dolorosas son de la infancia; de cuando éramos pequeños y no teníamos la fuerza suficiente para encararlas plenamente.

Así que, ¿por qué tenemos miedo a amar? Básicamente, por situaciones dolorosas de la infancia.
Cómo Superar el Miedo a Amar

El miedo es un mecanismo muy útil, pero tiene una importante limitación: no tiene en cuenta que las personas cambiamos con el tiempo y que algo que en su momento nos hizo daño, no tiene porque hacerlo ahora. No tiene en cuenta que ahora somos más fuertes.

Por ejemplo, si de pequeños nos sentimos abandonados en algún momento, posiblemente seguiremos teniendo miedo al abandono durante nuestra vida adulta; sin tener en cuenta que de mayores tenemos mucha más fuerza y recursos para manejar un abandono en el caso de que se produzca.

Piensa en algún caso concreto de tu vida: un día que tu padre te gritó, un día que los niños se rieron de ti en clase… ¿cómo reaccionarías ahora? No de la misma manera, ¿verdad? Quizás sería doloroso igualmente, pero no tanto. Lo gestionarías mucho mejor. No sería un trauma que te marcaría durante años.

Teniendo esto en cuenta, la manera de superar el miedo es muy simple: decirle a nuestra mente que ya no somos los mismos de antes. Ya no somos unos niños. Ahora somos mucho más fuertes.

El único problema es que, si se lo decimos simplemente de palabra, no se lo creerá.

Se lo tenemos que demostrar.

Tenemos que coger las situaciones dolorosas de nuestro pasado y demostrarle que podemos mirarlas con fuerza y amor.

Hay una manera muy sencilla de hacerlo.
Un Poderoso Ejercicio para Superar el Miedo a Amar

El primer paso es identificar las experiencias dolorosas de tu pasado, especialmente las de tu infancia. No hace falta identificarlas todas, pero sí las más significativas. Las que te marcaron más.

Así que siéntate un momento y piensa en situaciones de tu infancia que te resultaron dolorosas. Es importante que sean situaciones concretas, no situaciones genéricas que se iban repitiendo. Por ejemplo, si te sentías abandonado por tus padres, no pienses “me sentía abandonado”, sino “tal día concreto mis padres no vinieron a recogerme a la escuela y me quedé solo muchas horas”. Tienen que ser casos concretos.

Los que encuentres, apúntalos en un papel.

Luego, para cada caso, tienes que transformar la energía de la situación e iluminarla con la fuerza que tienes ahora.

Una manera de hacerlo es cambiar la situación en tu mente. La idea básica es revivir la situación cambiando mentalmente la manera como actuaste y reaccionaste. Ponte mentalmente en la situación y utiliza todo lo que sabes y toda la fuerza que tienes ahora como adulto para vivirla de forma diferente.

Una imagen muy poderosa es coger al niño que fuiste de las manos y decirle: “no te preocupes más. Ahora yo me ocupo.” Y, con él de la mano, miras la situación y le demuestras cómo te ocupas de ella.

El miedo, en realidad es una simple imagen en nuestra mente. Es una imagen del niño que fuimos, asustado por algo que pasó.

Pero ya no somos ese niño. Ahora somos unos adultos fuertes que tienen una gran variedad de recursos para afrontar la vida. Hemos sufrido mucho a lo largo de la vida, pero también hemos aprendido mucho, ¿verdad?

Es hora de usarlo.

Es hora de decirle a tu mente que has cambiado.

Es hora de mostrarle el poderoso adulto en el que te has convertido.

http://www.jananguita.es/