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lunes, agosto 10, 2015

Cómo Pedir un Deseo: Tres Simples Pasos para Que Se Cumpla de Verdad



Es posible que la idea de pedir un deseo y esperar que se cumpla pueda parecer poco realista, ¿verdad? Hasta hace no mucho, esta era una opinión bastante generalizada entre nosotros.

Pero lo cierto es que la humanidad ha cambiado mucho en los últimos años, y cada vez somos más los que empezamos a ver que, por sorprendente que parezca, así es cómo funciona precisamente el universo. Si deseamos algo, solo tenemos que pedirlo. Y no es magia ni nada parecido, es la esencia del funcionamiento de la vida.

Nosotros pedimos, y el universo da. En esencia, es así de simple.

Lo único que hay que tener en cuenta es que, para que todo funcione de la mejor manera para nosotros, tenemos que pedirlo bien. Tenemos que establecer una buena comunicación con el universo para que le llegue bien nuestra petición, y para que la respuesta que nos da nos llegue bien a nosotros.

Hoy quería hablar de este proceso para pedir un deseo y que se cumpla. Es muy probable que ya lo conozcas y que hayas comprobado lo maravillosamente bien que funciona. Pero vale la pena hablar de ello igualmente, porque es de esas cosas que a menudo olvidamos y que va bien recordar de vez en cuando.

Son solo tres pasos muy simples.
El Primer Paso para Pedir un Deseo

El primer paso para pedir un deseo es, evidentemente, pedirlo. En principio debería ser un paso fácil, pero a la práctica no lo es tanto. Hay que tener muy claro qué pedimos, a quién se lo pedimos y cómo se lo pedimos.
Qué Pedimos

Primero de todo, tenemos que definir claramente lo que queremos pedir. El problema es que a menudo no sabemos exactamente qué queremos, ¿verdad? O pensamos que queremos una cosa y luego resulta que no, o vamos cambiando de opinión a medida que pasan los días.

Para pedir un deseo y que se cumpla es muy importante tener muy claro qué queremos y mantenernos firmes durante un tiempo. Por este motivo, vale la pena tomarse un tiempo para decidirlo bien antes de pedirlo. Fijarnos bien en lo que sentimos y en lo que queremos a un nivel profundo.

¿Qué es lo que realmente sientes? ¿Qué es lo que realmente deseas?
A Quién Se Lo Pedimos

Una vez ya sabemos lo que queremos, el siguiente paso es dirigirnos a quien tiene la capacidad de dárnoslo: el Universo.

Es importante ser muy consciente en todo momento de con quién estamos hablando. No le estamos pidiendo nada a ninguna persona en particular, le estamos pidiendo una cosa directamente al universo.

Este paso es importante, porque a menudo creemos que determinadas personas tienen que hacer determinadas cosas para que nuestro deseo se haga realidad. Y no es así. Nosotros pedimos al universo, y es el universo quien decidirá cómo nos hace llegar lo que hemos pedido y qué personas intervienen en el proceso.
Cómo Se Lo Pedimos

En tercer lugar, al verbalizar la petición, lo mejor es hacerlo en un tono natural. No suplicar nada, ni tampoco exigir nada. Simplemente informar al universo de lo que queremos con humildad y amor. Universo, deseo tal cosa. Me gustaría mucho que me lo proporcionaras, y que el proceso para conseguirlo sea agradable e interesante para mí. Ya está.

La última parte de la petición (pedir que el proceso sea agradable) no es obligatoria, pero es muy recomendable. Muchas veces, el universo tiene que reestructurar nuestra vida para darnos lo que queremos, y a veces el proceso puede ser un poco incómodo.

Si no decimos nada, el universo normalmente toma el camino más directo, sin tener demasiado en cuenta los baches que tiene. Así que si queremos un viaje más plácido, es mejor decírselo claramente. Esto no garantiza que no haya dificultades (a veces son inevitables), pero las minimiza un poco.
El Segundo Paso: Escuchar en Silencio y con Confianza

Una vez ya hemos pedido nuestro deseo, el siguiente paso es esperar una respuesta.

Este es seguramente el paso más difícil, porque hay que escuchar atentamente, y no estamos acostumbrados a hacerlo. Estamos mucho más habituados a hablar y a exponer nuestras quejas y opiniones que a escuchar.

Y en este paso hay que escuchar.

No hay que recordarle al universo cada dos por tres lo que le hemos pedido, ni lamentarnos porque tarda más de lo que nos gustaría. Si estamos hablando, significa que no estamos escuchando. Es muy difícil hablar y escuchar bien a la vez.

Así que simplemente escucha.

En silencio.

Durante el tiempo que haga falta.

Que pueden ser días, meses o incluso años.

¿Sabes una cosa? Aunque a veces cueste creerlo, el universo desea que tengas lo que quieres. De hecho, no hay nada que desee más en el mundo. Él quiere verte feliz y darte todo lo que quieras.

Al oír esto, es posible que pienses: si esto es verdad, ¿por qué no nos lo da de forma rápida y directa? Si le pido dinero, ¿por qué no me cae de cielo al instante? Si le pido trabajo, ¿por qué no me llaman enseguida para ofrecerme un empleo? Si le pido amor, ¿por qué no encuentro pareja al día siguiente en un parque? Se supone que el Universo debería poder hacer estas cosas, ¿por qué no las hace?

Para entender la respuesta, hay que tener en cuenta que el universo tiene una visión mucho más amplia que nosotros. Él sabe mucho mejor que nosotros lo que realmente nos conviene, y lo sabe con un nivel de profundidad que nosotros ni siquiera somos capaces de imaginar.

Este es el motivo por el que la respuesta no siempre llega de la manera que nos gustaría, ni con la velocidad que nos gustaría.

Y por esto es tan importante la fe. Esta es una palabra bastante desprestigiada actualmente, pero en realidad es muy poderosa. Tener fe significa confiar en la vida. Significa estar abierto a todo lo bueno que nos pueda pasar. La fe es clave para poder avanzar.

La petición ya está hecha, y en cualquier momento puede llegar la respuesta.

Solo si estamos atentos podremos oírla.
El Último Paso: Actuar

Si pedimos un deseo al universo y esperamos atentamente una respuesta, la respuesta llega. Siempre. Tarda más o menos, pero siempre llega.

Y cuando llega, hay que actuar en consecuencia.

A veces, la respuesta que recibimos es el deseo tal y como lo habíamos pedido. Quizás pedimos más dinero y nos toca la lotería, por ejemplo. Pero la mayoría de las veces no es así. Lo que normalmente pasa es que recibimos una intuición: “ves a tal lugar”, “haz tal cosa”, “llama a tal persona”.

Cuando esto sucede, durante unos breves segundos lo vemos todo muy claro. Sentimos que el universo ha respondido y que lo que deseamos está en camino. Solo tenemos que seguir las indicaciones.

Pero entonces se mete la mente por medio, con sus habituales dudas y quejas: a lo mejor nos lo hemos imaginado, vete a saber si la intuición era correcta o no, por qué el universo no pone las cosas más fáciles, etc.

Cuando esto suceda, hay que recordar nuestra reacción inicial: lo que sentimos en un primer momento cuando llegó la intuición.

El universo estaba respondiendo, y en el fondo lo sabemos.

También sabemos de forma intuitiva que esta intuición no tiene porqué llevarnos directamente a nuestro deseo. Quizás es solo el primer paso. Quizás después viene un segundo paso y después un tercero. Pero esto ya lo veremos una vez hayamos empezado a caminar.

Lo importante es que ya tenemos una primera indicación. A partir de aquí depende de nosotros ir a buscar nuestro regalo.

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