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viernes, julio 10, 2015

¿Cuando llega la noche oscura del alma y cuales son sus síntomas?



Se dice que dentro del desarrollo personal y espiritual del hombre, hay un proceso llamado: La Noche Oscura del Alma (frase atribuida a San Juan de la Cruz), y es parte del ciclo de nuestra existencia. Cuando existen cambios importantes como un cambio de residencia o de trabajo, y a veces dolorosos, como la pérdida de un ser amado, se desata en nuestro interior un cambio en nuestras emociones y en nuestra forma de pensar; definitivamente evolucionamos, crecemos, maduramos y aprendemos con los cambios radicales que por lo general, generan una crisis existencial (a veces negativa y a veces positivamente) y nuestra visión de las cosas suele ser distinta a la de antes, con sucesos que cambiannuestra realidad. A veces no tener respuesta a nuestras preguntas, nos da la fuerza para reencontrarnos con nosotros mismos de nuevo, nuestra esencia… descubrir por qué y para qué estamos aquí. La crisis y la soledad, por ejemplo, son motivo para valorar lo que aún tenemos, para confrontarnos y encontrar de nuevo el sentido de la vida, con nuevos caminos. Sostenerse después de la tormenta, encontrando la calma y el equilibrio, es un proceso que todos pasamos alguna o varias veces en la vida y que también es conocido como enfrentamiento con la propia sombra.

Nuestro mundo interior necesita redefinirse en la etapa de la Noche oscura del alma, y por ello suelen presentarse síntomas como depresión o soledad, que nos obligan a generar un cambio positivo, dejando a un lado ese lado oscuro que una parte de nosotros piensa que va a quedarse, pero no es y no debe de se así. En la psique del ser humano debe de hacerse de forma consciente, la necesidad de desechar lo inservible, para beneficio de nuestra evolución y eso a veces duele. La separación de las personas, de los pensamientos y de las cosas, duele. Ese dolor es otro de los síntomas. Se incluye en este caso la relevancia del desapego en nuestras vidas; ejercerlo es un acto de valor que nos acerca a lo espiritual, pues con él, llega la luz a nuestras vidas. El proceso se afronta, para encontrar a Dios, y puede presentarse: tristeza, soledad, desesperación, miedo, angustia y a veces, confusión. Así, los síntomas de la noche oscura del alma, pueden aparentar en conjunto, un túnel sin aparente salida, un desequilibrio emocional, que por lo general, luego de ser superado, muestra la luz en el camino y entonces, todo parece más fácil, los procesos creativos surgen luego del proceso del desahogo y el alma renace, dándonos una oportunidad, una vez más, de encontrarla felicidad con lo que hay, con nuestros actos y con nuestras decisiones y forma de vida. Todo lo anterior a voluntad, gracias al crecimiento espiritual que se da cuando la tristeza pareció abatirnos, pero que ahora ello es reemplazado de fe. Para encontrar nuevas etapas, el camino primero se obscurece. En este proceso personal y único para afrontar la vida, puede existir abandono de fe, para luego encontrarla. Existen incluso tentaciones de “tirar la toalla”. Primero, hay que tocar fondo. Ya lo dijoNietzsche , que para renacer, primero hay que convertirse en cenizas

La noche oscura del alma, más que un misterio es una prueba de resistencia. La fase de noche oscura sucede cuando la conexión con nosotros mismos, en apariencia, se pierde. A veces se presenta como efecto de sucesos, otras veces es parte de una decisión consciente; la fase de oscuridad no debe de darnos miedo, es normal y parte del proceso de evolución. Permanecer y fortalecerse, como parte de una metamorfosis. Los Teósofos pensaban que el proceso del que hablamos, era una desconexión con el mundo espiritual y que la guía para la transformación debía ser la fe, justo cuando parecen desaparecer los guías, y la confianza en nosotros mismos y en nuestra esencia, debe de ser encontrada como un aprendizaje. Luego llega la inspiración y la sabiduría. Es inevitable, experimentar noches oscuras, pero ello forma parte de la construcción de nuestra identidad. Saltar es evolucionar, continuar, no claudicar, seguir adelante.

“En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.”
Eugenio Trias