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sábado, junio 13, 2015

Suelta ese peso!



Hace poco tuve la oportunidad de conocer un cañón de 100 metros de profundidad formado en millones de años por la acción erosiva de las aguas.

Éste se caracteriza por tener posas naturales de agua cristalina y varias cascadas que salen de las rocas. Es un hermoso lugar, pero para llegar ahí uno tiene que llevar sólo lo necesario, porque son como 700 gradas las que hay que bajar y el terreno está lleno de rocas, piedras, arena y agua.

Fue un error poner en mi mochila más cosas de las que debía llevar, porque el peso que tenía en mis hombros me desestabilizaba al cruzar determinados tramos. Al encontrarnos en una zona más rocosa y en la cual tuvimos que saltar un par de veces distancias un poco altas, mi guía me la pidió y la cargó.

Me dio pena que él la llevara, por eso al terminar de pasar ese trecho, le agradecí por haberme ayudado y la volví a cargar para seguir el recorrido.

Comparo la vida con un viaje parecido a éste, en el que no todos los tiempos serán fáciles sino que enfrentaremos momentos de mucha presión, en los cuales nuestra fe será probada, pero debemos recordar que no estamos solos y que Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” Mateo 11:28 Sólo entregándole todas nuestras cargas es que podremos seguir adelante, no hay otra forma.

A diferencia de mi guía, Jesús en ningún momento te devolverá tus cargas, no cometas el error de quedarte con peso innecesario ni volver a cargar cosas del pasado como: odio, falta de perdón, amargura, resentimiento, venganza, temores, etc. Entrégaselos todos a Jesús porque Él sabe exactamente qué hacer con ellos. Te está brindando su ayuda porque quiere que llegues a tu destino y así evitar que te desvíes o te quedes en la mitad del camino. Sólo depende de ti aceptarla.

El amor de Jesús es lo único que puede darte la paz y el descanso que has estado anhelando durante tanto tiempo. Y el obedecer los principios que nos dejó en la Biblia, nuestro manual de vida, te asegurará hacer su voluntad y tener contentamiento.

La obediencia con retraso es en realidad desobediencia y esa actitud sólo demora que las bendiciones de Dios lleguen a tu vida.
D/A