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lunes, abril 27, 2015

¡Es ahí, cuando empecé a vivir!

Cuando me di cuenta que la vida no era relativamente ni mala ni buena,
Cuando comprendí que la felicidad no es algo que se busque sino que se crea.
¡Es ahí, cuando empecé a vivir!

Me di cuenta que el tiempo y la distancia sanan heridas, pero sobre todo, el hecho de expresar las emociones en su momento sin quedarnos con menos ni más, suele hacer que vivamos en paz.
Comprendí que las personas en ocasiones lastiman inconscientemente, causan daño y guardamos rencor por todo ello; sanar las heridas no es fácil, perdonar mucho menos, pero contribuye a que tengas un alma llena de bendiciones y una vida llena de plenitud.
Me di cuenta de que mis padres no son perfectos, ellos a su manera me aman y tratan de darme lo mejor siempre; aunque muchas veces me queje de ellos, debo aceptar que mis padres me han hecho lo que soy ahora: una mujer de valores, fortaleza y libertad.
Pero los golpes de la vida me han  hecho un roble, pues he tomado cada caída o error como aprendizajes, no son maravillosos, pero han sacado lo peor y mejor de mí.
Puedo decir que me conozco lo suficiente, sé hasta dónde soy capaz y a pesar de las circunstancias de la vida, no me doy por vencida… soy fuerte, más de lo que pienso. Tengo una serie de cualidades que no dejan de  fluir y estoy aprendiendo.
Aprendí que para conocer la felicidad se debe conocer la tristeza…
Existen series de emociones y sentimientos a lo largo del camino y con ello pintamos nuestras vidas; unas emociones más que otras, dejamos que se encarnen en nosotros, o bien, que tomen las riendas del trayecto.
Comprendí que las heridas, el dolor, todo lo que cause un mal interior, daña todo tu ser. Se trasmite a tu exterior perjudicando tanto a tu persona como a los demás, eso en ocasiones es inevitable pero podemos aminorarlo dejando que no nos afecte tanto, porque todo lo negativo tiene un lado positivo si lo vemos desde una perspectiva diferente. Poner barreras a lo negativo y dejar fluir lo positivo…
Estoy aprendiendo de la felicidad ya que por mucho tiempo estuve viviendo a la sombras de la soledad, debo decir que no todo es risa ni encanto pero trato de vivir como una adulta, divertirme y disfrutar como niña los momentos llenos de armonía y amor…
Y claro que hay tristeza, pero todo tiene solución… los sentimientos y emociones son pimientos que le dan sabor a la vida, pero siempre con cierta medida.