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viernes, noviembre 28, 2014

¿Cómo liberar el pasado y potenciar el futuro?

Muchos expertos del idioma sostienen que usamos mal las inflexiones verbales (yo soy una) y, entre las que más abusamos, está el potencial.  Reflexionando con una consultante, llegamos a la conclusión de que también lo mal utilizamos en la vida.
No dejamos de explotar su tiempo pasado: “debería, tendría, sería, haría, podría…”. Otra forma de nombrar al potencial es llamarlo condicional, por lo que podemos ser infinitamente creativos en imaginar las miles de combinaciones posibles a las dos variables: “yo debería xxx si tan solo hubiera xxx”.

Podemos desperdiciar la vida entera en este juego perverso.  Y es peor aún, porque, al cargarnos de culpas, nos castigamos severamente por las faltas cometidas , ya que toda culpa exige castigo.  Como además somos excesivos en la condena (no prescribe nunca), tenemos el combo perfecto para vivir en el pasado imperfecto para siempre.
¿Cómo escapar?  En principio, es necesario recontextualizar nuestras decisiones pasadas.  Somos jueces implacables con lo que hoy sabemos, pero, en ese otro momento, no teníamos ni la información ni la formación de ahora.  Hicimos lo que pudimos.  Por eso, el perdón es parte esencial de la sanación.  Y la sanación comienza cuando podemos resignificar ese pasado, pudiendo comprender el aprendizaje que traía esa circunstancia.  Es muy distinto castigarnos por una falta de madurez o comprensión o ignorancia que admitir que no sabíamos lo suficiente para decidir o actuar.  Ahora, podemos observarlo, sacar una conclusión, adquirir la enseñanza (y ponerla en práctica a partir de hoy), perdonarnos y cerrarlo.
Esto nos trae al presente.  “Es lo que hay” es una frase que se interpreta como resignación o conformismo, pero que se puede usar para aceptar la situación actual como un punto de partida: esto es lo que soy, lo que es, lo que hay.  Un buen relevamiento de nuestras posibilidades reales es imprescindible para saber con qué contamos.  Muchas personas tienden a evaluar/se tan pobremente que se pierden oportunidades por su baja autoestima y/o desvalorización de las condiciones existentes.

Es extraordinario apreciar que ya venimos con un potencial en nuestro ADN, porque nuestra Alma planificó esta encarnación con determinadas cualidades, desafíos, aprendizajes y regalos que están disponibles para ser liberados y concretados.   Una vez que definimos el presente con estas posibilidades, aparece el potencial en su grandeza: ¿qué podríamos crear para el futuro?
Estas intenciones requieren que seamos coherentes internamente, ya que atraemos de acuerdo a lo que somos, no a lo que deseamos.  También, demandan acción.  Al determinar quiénes somos y qué queremos, comenzaremos a movilizarnos y nuestra Alma nos irá guiando hacia lo mejor para nosotros y los demás.  Es una danza sincronizada con la Vida.  Te animo a que sueltes el pasado, vivas el presente y crees el futuro, con el infinito potencial maravilloso de tu interior, ya que eres una chispa de Dios/Diosa brillando eternamente.
Laura Foletto.