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jueves, septiembre 04, 2014

El camino a la Provisión es la Paz

El camino para la Provisión y todo logro constructivo y perdurable es la PAZ. Una de las principales demandas o peticiones que hacemos los seres humanos es el suministro económico, ya que vemos en éste el camino a la Paz y la Felicidad. Decimos: “Si tengo suficiente dinero podré vivir en Paz”. Con esta postura nuestro enfoque y acciones están en función de obtener dinero, lo cual nos aleja de la Paz y nos produce tensión y, en ocasiones, hasta angustia.
La cosa es al revés: la Paz nos lleva a la Provisión. Cualquier meta se pierde con la tensión. Todo aquello con lo que luchamos lo perdemos. Dice Emmet Fox que para lograr el éxito tenemos que aflojarnos; la clave es divertirnos en el camino a la consecución de nuestros objetivos.
Entonces se trata de que la PAZ esté rigiendo en todo momento nuestra vida. Con ella se logra, como ya se hizo mención, todo éxito verdadero y perdurable. Para vivenciar la Paz lo primero que tenemos que comprender, es que ésta no se encuentra a kilómetros de distancia, sino está dentro de nosotros y es nuestra responsabilidad vivenciarla e irradiarla a los demás.
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¿Cómo le hago para vivenciar y generar la PAZ? La respuesta se resume en los siguientes pasos:
  1. Comprensión. Comprender que vivimos en un mundo inteligente, en el que somos hechos a imagen y semejanza del Creador, con capacidad de moldear nuestra vida positiva o negativamente. Que nuestro universo se rige con principios universales, como el de mentalismo, que dice: “Lo que pensamos y sentimos lo traemos a la manifestación”; o el de causa y efecto: “Lo que hacemos tiene consecuencias”, si hacemos daño seremos dañados, si damos recibiremos; entre otros principios y leyes universales. La comprensión se desarrolla cuando asumimos la voluntad de poner en práctica lo poco o mucho que sabemos de Dios, entre más se practica más comprensión adquirimos.
  1. Paciencia y Tolerancia. Estas virtudes del amor divino se dan en función de la Humildad, y ésta se da cuando reconocemos en nosotros la Presencia de Dios y, sobretodo, en los demás. Cuando asimilamos esa postura, somos pacientes y tolerantes con nuestros semejantes, comprendemos que ellos al igual que nosotros enfrentan situaciones y están aprendiendo. Entendemos que si se comportan de alguna forma que no es de nuestro agrado, es porque se encuentran en otro estado de conciencia en el cual nosotros también estuvimos y por ello, no somos nadie, para enjuiciarlos. De la misma forma, esa paciencia y tolerancia la tenemos que aplicar con nosotros mismos, con las situaciones que pasamos. Aquí es importante comprender que no se trata de dejar los problemas de al lado sino de encontrar a Dios y su Paz dentro del problema. Cada problema es una oportunidad para nuestro crecimiento y evolución. Al observar el aparente problema llega la comprensión, se manifiesta el bien oculto y se acelera su solución.
  1. Servicio. Como estamos observando, el camino a la Paz es el Amor. El verdadero amor se da cuándo amamos con todas nuestras fuerzas a nuestra Presencia de Dios y la Presencia de Dios en el prójimo. El amor es totalmente práctico, intelectualizarlo representa perder el tiempo. El camino para vivenciarlo es lanzarnos a servir a los demás. Podemos empezar con algo simple pero poderoso: dejar de criticar, chismear, juzgar, etc. y esa energía utilizarla en bendecir la presencia de Dios en cada persona, diciendo por ejemplo: “Bendigo tu Presencia de Dios o Bendigo tu Cristo interior”. Lo podemos hacer de forma mental. Practicando ese sencillo paso y poniendo toda nuestra Fe y Voluntad, las oportunidades de servicio amoroso irán acrecentándose. Dios hará las cosas a través de nosotros, así que no debemos preocuparnos de cómo lo haremos, sólo dejemos fluir el amor y la vida.
De esta forma se da la Paz y con ella la Provisión, no sólo económica, sino de todas virtudes de Dios.
Dios Bendice el más alto bien en ti.
Marco PM.