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miércoles, junio 04, 2014

Transmitir respeto a nuestros hijos: 8 claves

hermandadblanca.org hijopadres 300x206 Transmitir respeto a nuestros hijos: 8 claves sabiduria y conocimiento educacion sabiduria y conocimiento para los peques Educación description multimedia
Fundamental para una convivencia sana y pacífica, el valor del respeto es uno de los más importantes que como padres deberíamos transmitir a nuestros hijos. Enseñarles en primer lugar a respetarse a sí mismos, será vital en su aprendizaje, como una forma natural de respetar, después, los diferentes puntos de vista y sentimientos de los demás, aunque tengan una forma distinta de ver el mundo. En el transcurso de este largo camino de aprendizaje, nuestro comportamiento como adultos y nuestra actitud ante la vida, serán de extrema importancia.
El valor del respeto quizá podría resumirse en algunas reglas fundamentales que deberíamos tener presentes a la hora de afrontar la ardua pero gratificante tarea de educar a nuestros hijos.

8 claves para transmitir respeto a nuestros hijos

1. No les faltes nunca al respeto
Castigos desproporcionados, insultos, gritos, amenazas, humillaciones… Como padres, debemos tener presente que ellos están aprendiendo constantemente de nosotros y, por tanto, nuestro comportamiento debe ser coherente con los valores que pretendemos transmitirles.
2. Establece límites claros
Nuestros hijos llegan al mundo sin un concepto claro del bien y el mal, aspectos que van desarrollando de muy distinta forma en función del ambiente y respuestas que les rodean. Las normas de su educación deberían ser claras y concisas y siempre acorde con su edad. Nuestros pequeños deben aprender a actuar con respeto hacia los demás, no para ahorrarse una riña o castigo, sino comprendiendo e interiorizando que su comportamiento puede causar perjuicio tanto a ellos mismos como a los que les rodean.
3. Ámales sin generar dependencia
Besar, acariciar, abrazar, escuchar, decirles varias veces al día cuanto les queremos, pero sin olvidar fomentar su autonomía para que dispongan de herramientas suficientes para afrontar un desarrollo armónico. Niños agresivos, maleducados, extremadamente dependientes, irrespetuosos… son generalmente un reflejo de los errores del educador.
4. Crea un buen clima
Un buen clima lo es todo. Los niños son verdaderas esponjas y se fijan mucho más en el lenguaje corporal y en el ambiente que en lo que decimos, con ellos no sirven las contradicciones. Nuestra ajetreada vida repleta de prisa y tensión no ayuda a la hora de educar a nuestros hijos en el respeto y otros valores esenciales para su maduración.
5. Regálales tu presencia
Es muy importante dedicar un tiempo de calidad a nuestros hijos, sin móvil, prensa o televisión. Un niño que se siente valorado y escuchado, será más respetuoso.
6. Sé empático; ponte en su lugar
Para fomentar el respeto y la comunicación, como padres debemos ser sumamente empáticos y tener en cuenta las motivaciones y necesidades de nuestros hijos.
7. Respétate a ti mismo y exige respeto
Si no queremos que nuestros hijos se conviertan en pequeños tiranos, mimados e irrespetuosos, no debemos tolerar que nos falten al respeto. Si nuestro hijo se enfada y nos insulta o pega, es del todo imprescindible que mostremos nuestro descontento y le exijamos el mismo respeto que nosotros tenemos hacia él.
8. Practica con el ejemplo
- Si nos equivocamos, debemos admitirlo y pedir disculpas.
- Debemos ser educados con nuestros hijos, utilizando las fórmulas de “por favor” y “gracias” cuando les pidamos algo.
- Si su habitación está cerrada, golpearemos suavemente la puerta antes de irrumpir sin permiso en ella.
- Transmitámosles respecto y preocupación por el medio ambiente, los animales y las personas en general.
- Expresemos abiertamente con nuestros hijos nuestra opinión acerca de conductas irrespetuosas que observemos de otras personas.
Un niño educado en el respeto, el amor, la comunicación, la comprensión, la motivación… será sin duda un adulto esencialmente bueno y honesto que es, en definitiva, una de las principales metas que como padres deberíamos marcarnos

Escrito por Josefina Llargués