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lunes, mayo 12, 2014

Soledad y desolación

"Cuando tú estás solo, no estás desolado, estás simplemente solo – y hay una tremenda diferencia entre soledad y desolación. Cuando tú estás desolado estás pensando en el otro, extrañas al otro.

La desolación es un estado negativo. Tú sientes que estarías mejor si el otro estuviera ahí – tu amigo, tu esposa, tu madre, tu amado, tu esposo. Hubieras estado bien si el otro hubiera estado, pero no está. La desolación es la ausencia del otro. 

Soledad es la presencia de uno mismo. La soledad es muy positiva. Es una presencia, una desbordante presencia. Tú estás tan lleno de presencia que puedes llenar el universo entero con tu presencia y no hay necesidad de nadie."

OSHO



Situación actual: solo.
Estoy tratando de entender el porqué con una simple palabra las personas a tu alrededor te etiquetan y hasta sienten lástima por ti.  Frases como “pobrecito”, “su vida ha de ser muy triste”, “es un apartado”, “eres raro, lo normal no es estar solo” son dirigidas a mí con frecuencia como si me conocieran tanto como para saber que esta es una decisión personal.

En los últimos meses he experimentado un cambio en mi vida. Desde siempre he sido poco sociable; voy poco a las fiestas, reuniones, eventos; no tengo muchos amigos y no los frecuento mucho. Hace un par de años me separé y comparto casa con unos compañeros a los que casi no veo en el día.
No soy un ermitaño viviendo en una cueva olvidado del mundo. Tengo dos hijas pequeñas a las que veo casi todos los días, frecuento a mi familia, soy maestro y estoy rodeado de gente, me gusta bromear, interactuar con las personas, escucharlas y apoyarlas. Y si, una buena parte de mi día me la paso en mi cuarto, solo.
En mi juventud y después de mi rompimiento de pareja puedo decir que me sentía la víctima de las circunstancias. Añoraba la compañía, la necesitaba, me sentía apartado, como un ser invisible. Soñaba con alguien que llegara a mi vida, me aceptara y me sacara de ese estado, en otras palabras, estaba desolado.

¿Por qué tenemos miedo de estar sin otras personas alrededor? ¿No podemos soportar un momento con nosotros mismos sin tener que recurrir a la salvación temporal de chatear o hablar por teléfono para contar los miedos, tristezas o alegrías? ¿Nos damos cuenta de que muchas veces realmente no te importa quién sea la otra persona sino tener alguien que te saque de ese estado?

Y quiero ser sincero, en mi desesperación lo que menos me imaginaba era el rostro de la otra persona, yo solamente quería que alguien me tendiera la mano, no me importaba si era hombre o mujer, si tenía años de conocerlo o no, mientras me liberara de esa situación no me importaba su nombre. No tiene que ser situaciones tan extremas como la mía, ponte a pensar de las ocasiones en que usamos a las personas para cubrir esa necesidad. Quieres ir al cine, a cenar, a algún evento pero te da flojera ir solo o te sentirías raro y buscas con quien, lanzas la convocatoria a ver quién puede, por fin alguien acepta y van. Si, te da gusto y platicas y la pasas bien, pero la estás usando inconscientemente para quitar la desolación. No es un daño tan grande para la otra persona, todos lo hacemos, fue hasta que me tocó ser el acompañante que caí en la cuenta de que casi me decía, “como no quiso nadie más que te parece si vamos a salir”. Porque, cuando quieres estar con alguien lo que menos importa es el lugar, primero haces la cita y luego piensan a dónde ir. En fin, es como si te dijeran que quieren ir a una fiesta y que le gustaría que fueras de chofer. Todo por no saber manejar esa desolación y por no estar acostumbrados a la soledad.

Puedo decir que al día de hoy me estoy enamorando de la soledad. Disfruto cada vez más hacer cosas para mí mismo. Me animo a ir al cine, a cenar, a algún evento solo; me gusta estar solo en mi cuarto porque me da la posibilidad de escribir, leer, meditar, estudiar. Voy a cursos y a clases sin conocer a nadie previamente porque me acompaño y me estoy dando permiso de vivir a mi manera aunque los demás no lo acepten. Y sabes, con ello disfruto más la compañía. Porque más que la cantidad de minutos al día rodeado de personas o la cantidad de amigos físicos o virtuales lo que importa es que “conectes” con ellos y te brindes de una forma honesta porque deseas tenerlos en tu vida, no para suplir una necesidad sino porque has llegado a la etapa en que quieres compartir tu desarrollo sin pedir a cambio.

Claro, este avance me ha separado de algunas personas porque ya no pensamos de la misma forma, personas que fueron importantes en momentos de mi vida y que les agradezco su apoyo pero que actualmente no me hablan porque dicen que “he cambiado”. Y es verdad, he cambiado y continúo cambiando. Siento que tengo un desapego emocional hacia otros, es como sentir que no necesitas a las personas pero te da gusto que estén junto a ti, que cada quien tiene su vida, su proceso. Experimentar que no pasa nada si estás solo, que la cultura lo tacha de tragedia cuando es otra forma de vivir. Tienes que mirar hacia dentro primero para luego ir hacia afuera. Intento no aislarme del mundo y sigo disfrutando una buena charla y sigo invitando gente a tomar un café para platicar.

Algunos de ustedes se sentirán reflejados, para otros seré un soberbio, un antisocial. Tanto opiniones positivas como negativas no afectarán mi camino y si disfrutas la soledad como yo haz que lo que digan los demás no te afecten, vive a tu manera, si logras amarte, aceptarte, perdonarte y descubrir la luz de Dios en ti será más fácil poder verla en los demás.

Bendiciones

Wilmer Ramírez