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miércoles, mayo 28, 2014

La importancia de la reflexión

¿Cuál es la meta de la reflexión, qué adquiere el hombre al reflexionar? No es importante lo que se adquiere. ¿Qué adquiere el hambriento después de alimentarse? Su organismo adquiere esto lo que le falta y él se tranquiliza. Sobre la misma base y aquel que reflexiona, adquiere algo que le falta. Y el hambriento, después de alimentarse, se tranquiliza temporalmente, para unas cuantas horas – su descontento e inquietud temporalmente desaparecen. Por lo tanto, para aquel que entiende, la reflexión es una comida Divina. “¿No se puede sin reflexión?” Se puede: si has decidido pasar hambre, se puede y sin reflexión; pero si no puedes aguantar el hambre, reflexionarás. Es natural que el hombre coma; por lo tanto, es natural también y que reflexione. Si dices que y sin esto se puede, tú no comprendes la idea básica de la vida. Como ha venido a la Tierra, el hombre no puede vivir sin alimento. Y si quiere desarrollarse espiritualmente, no puede sin reflexionar. Solo así él puede crecer y desarrollarse. ¿Qué más bonito que esto: que crezcas? Reflexionarás, serás afanoso para que logres algo. Todo lo demás es una comprensión humana que nada atribuye. Cuando reflexionas, llegarás a lo Divino que da sentido a todo – sin él la vida es “no productiva”.

Y así, reflexionad sin preguntar el por qué es necesario esto. “Duro es mi corazón”. Entonces te falta algo. El terruño duro debe ablandarse. Si el terruño es de tierra, golpearás sobre éste hasta que se desmorone. Si tienes un terruño en el organismo, lo harás todo para ablandarlo – no es natural que éste permanezca en el organismo del hombre. Por lo tanto, si tu corazón es duro, agua te hace falta. ¿Qué significa en el caso el agua? Ésta representa una energía vital específica que ablanda las cosas duras. Tienes una maseta en tu hogar. Miras, la flor en ésta se ha secado. ¿Qué le hace falta? Agua. Sácala fuera, de manera que cuando llueva la riegue – la lluvia hará esto lo que tú no puedes.
Y a vosotros digo: cuando os encontréis en una dificultad, dejaos a la Providencia Divina – ella hará esto lo que vosotros solos no podéis; ésta ablandará la dureza que os contra-actúa. La causa de la dureza de vuestro corazón es interna, orgánica. Vosotros la buscáis por fuera en alguna parte, pero no vais a encontrarla. Estás sediento – vendrá alguien por fuera para hablarte palabras dulces, para que no sientas sed. No, las palabras dulces son jarabes dulces, éstos no sacian la sed. Agua le es necesaria al hombre, – cuando la reciba internamente, ésta satisfará su sed. Sin agua no se puede, – ella contiene una fuerza vital necesaria para el organismo. Los jarabes son invenciones humanas, – por muy bonitos que sean, éstos no ayudan. Todas las interpretaciones humanas son siempre jarabes. “Excelentes son los jarabes”. Cualesquiera que sean – humanos son éstos. Las interpretaciones humanas no ayudan a la vida
Lo humano se distingue de lo Divino en esto que no sacia la sed. Cuando viene lo Divino: y la sed, y el hambre están satisfechos. He aquí por qué, si queréis tranquilizarse internamente, aceptad lo Divino y no os entrometáis en sus trabajos. “¿Cómo voy a elevarme?” No pienses en esto. “¿Cómo era mi pasado?” Y en esto no pienses – éste es un trabajo de la vida. El Inicio Divino en ti tiene el cuidado de todo.
Como discípulos vosotros debéis interesarse solo de aquello que hoy os espera para lograr. Éstas son dos cosas: una idea para la mente y una para el corazón. ¿Qué sucederá con vosotros, si en vuestra mente nace la idea de llegar a ser un príncipe? Sin embargo eres pobre, no tienes dinero para pan. ¿Qué príncipe es este que pasa hambre? Es mejor que no seas un príncipe, pero que tengas pan. Que seas un príncipe – esta es una idea que hoy no puede interesarte. Es preferible caminar vestido de una manera modesta, pero con un estómago saciado y con un contento interno, que estar vestido como un príncipe, pero con un estómago vacío. Es preferible llevar privaciones y sufrimientos externos, pero que estés internamente satisfecho. No puedes ser simultáneamente satisfecho y externamente, e internamente. Si eres un príncipe todo lo tendrás, pero internamente estarás no satisfecho, te faltará algo.
Hay dos maneras de reflexionar: la del saciado y la del hambriento. Cuando el saciado reflexiona sobre el pan, esta es una filosofía distraída. Yo comprendo la filosofía del hambriento que ha pasado hambre – solo él puede hablar acerca del pan; si hablas al hambriento acerca de Dios, él tendrá una comprensión correcta de Él. El hombre puede pensar de las
cosas con amor y sin amor. Vosotros pensáis que la inteligencia se encuentra más alto que el Amor – en realidad el Amor crea la inteligencia, él es la causa de la inteligencia humana. El Amor obliga a la madre a pensar. Cuando amas a alguien, tú piensas en qué bien hacerle, piensas en darle tu amor de una manera real, en satisfacerle. Dicho de otra manera: el que te ama, él prevé todas tus necesidades. Puesto que Dios nos ama, Él quiere vestirnos en la ropa de la perfección. Ésta se está cociendo, todavía no está terminada; cada día debemos vestirla, que nos tomen medidas. ¿Cuánto tiempo es necesario para que se cosa la ropa de la perfección, cuántas veces se medirá y corregirá esta ropa hasta que sea cocida? Ésta debe estar lista para el Día de la Resurrección. Bajo Día de la Resurrección yo comprendo el día cuando los humanos se librarán del pecado y de sus debilidades. Entonces ellos se librarán de su amo viejo – el faraón, y ya no van a hacer ladrillos en Egipto.
Recordad: el que no quiere estudiar, no tiene amor dentro de sí; el que no quiere cantar, tiene un amor débil. El Amor despierta todo en el hombre, él da precio a la vida física, a la cordial y a la mental. Si dices que el mundo físico no te interesa, tú no comprendes nada – y el mundo físico es un mundo de Dios; por lo tanto, le darás un precio que le corresponde. Que el Amor sea vuestra medida; no luchéis consigo mismos, sino comprended el Amor.

Maestro Beinsá Dunó