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jueves, mayo 01, 2014

Alegrías y tristezas repentinas



Algunas veces, sin saber el motivo, sentís de pronto una alegría o un pesar. Hay varias explicaciones posibles a este respecto, pero os daré una en la que seguramente nunca habéis pensado. Sin duda, os ha sucedido encontrar en la calle a un o a una transeúnte, cuyo rostro ha atraído vuestra mirada y a quién habéis enviado espontáneamente un pensamiento, un rayo de amor… Esta persona no se ha dado cuenta, incluso, de que la habéis mirado, pero ha recibido lo que le habéis dado de bueno a través de vuestros ojos y ha sentido los efectos.

Cuando sentís de pronto una alegría, se debe quizá a que una entidad del mundo invisible, al pasar, os ha mirado proyectando su amor sobre vosotros, y vuestro corazón ha sido alcanzado. Por todas partes en donde estemos, nos encontramos en medio de una multitud de seres visibles e invisibles, y recibimos tanto buenas cosas como malas, lo que explica muchos de nuestros diferentes estados. El sol, que nos mira todos los días, nos envía también ondas vivificantes. Y como es una imagen de Dios, nuestro sol espiritual, debemos ser conscientes de que a través del sol, es Dios quién nos mira. Amar a Dios es presentarse todos los días ante Él para recibir su mirada.

Omraam Mikhaël Aïvanhov