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viernes, marzo 07, 2014

Aceptar nuestra suerte

Los animales están contentos con su suerte: aunque algunos sean más hábiles e ingeniosos que otros, no ven sus limitaciones, ni tratan, por tanto, de salir de ellas para progresar. Pero esta forma de ser, que es normal para los animales, no es ideal para los humanos… ¡aunque algunos se contenten con ello! Diréis: «Pero entonces, ¿debemos rebelarnos contra nuestra suerte?» No, comprendedme bien: aceptar nuestra suerte es una cosa, pero sentirse satisfechos con ella es otra. Cada uno de nosotros está obligado a aceptar su suerte como consecuencia de las elecciones que hizo en el pasado. Si ahora tiene pruebas que pasar, no debe rebelarse, porque está pagando por los errores que ha cometido en esta existencia o en existencias anteriores.


Son precisos pues esfuerzos para reparar, y al mismo tiempo comprende que debe progresar, mejorar. De esta manera acepta el destino que ha decretado para él la Justicia divina, pero sin estar nunca satisfecho de su grado de evolución actual, se esfuerza sin cesar para salir de sus limitaciones.

Omraam Mikhaël Aïvanhov