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sábado, febrero 08, 2014

Venimos a aprender

Mientras son jóvenes y están sanos, los humanos no piensan nunca en este principio de disgregación que trabaja insidiosamente en ellos y que un día acabará triunfando. Tienen tendencia a creer que el mundo les pertenece y que el futuro se abrirá sin cesar ante ellos. ¡Qué frustración cuando empiezan a sentir que el mundo físico se les está escapando! Y he aquí que, en esta lucha sin cuartel que se está librando en ellos entre el principio de vida y el principio de muerte, algunos quieren retener la vida a toda costa: ponen en la batalla todos los recursos que deberían utilizar para interiorizarse, para profundizar en sí mismos, y lo pierden todo.

No hemos venido a la tierra para quedarnos eternamente jóvenes y gozando de buena salud, sino para hacer un aprendizaje, para adquirir una experiencia. El sabio es aquél que es consciente del declive de su camino y se esfuerza por utilizarlo todo. En el mundo espiritual, la ascensión es ininterrumpida. Aquí abajo, hagamos lo que hagamos, veremos que, poco a poco, nuestra frente y nuestras mejillas empiezan a arrugarse, nuestro cabello a blanquear, nuestros dientes a caerse, etc. Pero debemos comprender que esto no tiene mayor importancia si, detrás del cabello blanco y de las arrugas, se manifiesta la irradiación de la vida espiritual.
Omraam Mikhaël Aïvanhov