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viernes, diciembre 06, 2013

La vida siempre te ofrece oportunidades

En algunas ocasiones podemos entretenernos en recuerdos de lo que pudo ser y no fue, de lo que pudimos hacer y no hicimos, en lo que pudo suceder y no sucedió. Estos recuerdos no pueden ser borrados y tampoco pueden ser revertidos, pero pueden darnos algo de mucho valor.

El valor que tienen las experiencias pasadas, tanto las agradables como las desagradables, son verdaderos tesoros que llegan a ti para señalarte el camino mas adecuado, para darte indicios y luces para redirigirte. Pocas veces atesoramos aquellas pistas maravillosas que el universo nos regala y que ayudan a tomar la decisión de corregir nuestra brújula interior.

Cuando algo no ha funcionado, existen sólidas razones para que eso sucediera así. Puede ser posible que no tengas acceso a esa información de manera consciente en este momento, pero si te reposas, meditas y afinas el oído, posiblemente puedas escuchar perfectamente de qué se trata esa situación.

La mayoría de las veces, cuando algo desagradable nos sucede, hacemos la siguiente pregunta: ¿por qué me ha pasado esto? Esa es una muy buena pregunta, pero pocas veces buscamos la respuesta verdaderamente y otras tantas veces buscamos en el lugar no adecuado. Además, lo que puede ser aun peor, lo hacemos desde la perspectiva de que algo malo nos alcanzó para derrotarnos.

Todo evento no deseado, que dependa de nuestras acciones, se manifiesta cuando no hemos estado lo suficientemente alineados a nuestro bien, cuando alguna parte interna de nosotros se ha resistido y no hemos sido conscientes de esta separación.

Estamos en un camino de reconocimiento de lo que somos y es natural que estas divisiones se produzcan en nosotros mientras aprendemos a alinear las energías en un punto suficientemente concentrado como para conseguir el éxito de nuestras preferencias.

Cada vez que las cosas funcionan de manera contraria a lo que esperamos, se habrán sucedido una o varias oposiciones internas que provocarán ese desenlace. Si pudiéramos ver esas oposiciones físicamente frente a nuestros ojos, resultaría divertido aspirar a desafiarlas, pero como no están tan visibles, el juego deja de presentarse entretenido y hasta puede resultarnos un tormento.

Que no podamos ver las causas de los eventos desagradables, no los convierte en desagradables. Es entonces cuando entra en juego nuestra percepción, las sensaciones, los puntos de vista y nuestra interpretación personal. En realidad no es el evento en si mismo lo que puede generarnos angustia o dolor, sino mas bien, el hecho de no poder observar el espectro completo y amplio de lo que realmente está sucediendo.

Es deseable llegar a conocer la raíz de todo aquello que no nos está funcionando como quisiéramos, pero no es imprescindible. Si ya sabemos que, con el solo hecho de conocer la causa de lo que sucede podemos convertir cualquier situación en una experiencia entretenida, bastará con ceder a esa necesidad de querer explicarlo todo y quedarse en paz sabiendo, que sea lo que sea, todo está muy bien y perfectamente desplegado, tal cual como lo dictan las leyes naturales.

Las leyes explican cada suceso, pero la necesidad de contar con la explicación exacta puede interferir en la utilidad que tienen esos eventos. ¿Podrías sentirte tranquilo y confiado en medio de algo inesperado?

Te resultará más provechoso guardar la calma y el temple para afrontar situaciones desafiantes más que cualquier otra actitud. La paz interior te ayudará a descubrir el tesoro escondido detrás de esa situación con mayor facilidad o podrás superarla aun sin darte cuenta de todo lo que has tenido que ascender internamente.

La calma y la paz no son sinónimos de quedarse detenidos en un estado derrotado donde todo ha acabado. Se trata de un estado de recogimiento, donde se consigue sosiego y armonía interior contigo mismo, cualidades que seguramente habías perdido poco antes de haberse presentado tu situación actual. ¿No seria por esa misma razón que todo sucedió?

La vida siempre te vuelve a presentar una nueva oportunidad para recuperar el equilibrio interior tan necesario para que camines por senderos llanos, serenos y felices. Si te desconectas, ella te lo señala y te lo hace saber por medio de los resultados que estas obteniendo en tu vida cotidiana.

Si consigues un estado de escampada, estando en medio de un desafío en particular, ganarás energía a tu favor que luego te servirá de impulso para un nuevo movimiento, distinto a los que venias haciendo. Nadie puede obtener mejores resultados repitiendo lo mismo y sin mejoras.


Patricia González.