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miércoles, septiembre 25, 2013

Otro cuento...


Los discípulos quedaron desconcertados cuando oyeron al Maestro decir que el mal, visto desde una perspectiva más elevada, es bueno; que el pecado es una puerta de acceso a la gracia.
Entonces les habló de la historia de Cartago, una especie de espina clavada en la carne de la antigua Roma. Cuando Roma, finalmente, arrasó Cartago, se relajó, se debilitó e inició su decadencia.
«Si desapareciera todo mal», concluyó el Maestro, «el espíritu humano acabaría pudriéndose».