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miércoles, agosto 28, 2013

Otro cuento...


Lo que más costaba a los recién llegados era adaptarse a la humanidad y la absoluta sencillez del Maestro, el cual disfrutaba demasiado de las cosas buenas de la vida y de los placeres de los sentidos como para encajar en el esquema de lo que ellos consideraban que debía ser un santo.
Cuando uno de ellos lo comento con un discípulo, éste le respondió:
«Cuando Dios hace de un hombre un Maestro, no deshace al hombre que hay en él».