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miércoles, julio 10, 2013

El espíritu vs el alma y los cuerpos superiores del ser humano


El proceso de fallecimiento, paso de un periodo que llamamos entre vidas y posterior reencarnación es un hecho bastante aceptado por una mayoría de personas, culturas y tradiciones. No todo el mundo cree que existe algo mas allá de nuestro cuerpo físico, pero solo es necesario un poco de desarrollo personal para ver que somos mucho más que un simple trozo de materia orgánica. Los que ya tenemos nuestras pruebas personales de la reencarnación y de quienes somos, en muchos casos tampoco tenemos demasiado claro como funciona todo ese proceso, nada sencillo por otro lado, tremendamente planificado y bien definido, y mucho más complejo de lo que, en muchas ocasiones, podemos llegar a pensar.
Los cuatro cuerpos sutiles
Registros Akashicos  David TopíEl ser humano está compuesto por varios cuerpos sutiles que se superponen al cuerpo físico y se interpenetran unos con otros. Estos cuerpos, además del cuerpo denso, químico y orgánico que es el cuerpo físico, son el llamado cuerpo etérico o vital, el cuerpo emocional, el cuerpo mental y el cuerpo espiritual. Este último, el cuerpo espiritual, es lo que por otro lado algunas personas suelen definir como el cuerpo causal o alma, aunque aquí las definiciones varían según la línea que estudies. En algunos textos el alma suele ser el compendio de estos cuerpos sutiles inferiores y llamamos espíritu a la “chispa” o matriz de luz que los usa como vehículo evolutivo. En otras tradiciones, el cuerpo espiritual es el alma, y los cuerpos sutiles son simplemente capas que la recubren, mientras que el espíritu es un componente aun más interno que no todas las personas poseen. Para hacerlo fácil, hablaremos del espíritu como el cuerpo espiritual y de los cuerpos etérico, emocional y mental como los componentes del alma.
El proceso del fallecimiento
Cuando llega nuestra hora de abandonar el plano físico, lo primero que sucede es que el cuerpo etérico, el cuerpo emocional, el cuerpo mental y el espíritu abandonan, normalmente por la parte de la cabeza, el cuerpo químico. En todos los aspectos, en esos primeros momentos, seguimos siendo “nosotros” al completo, simplemente no tenemos ya un vehículo orgánico del cual preocuparnos. A lo largo de los próximos tres días, aproximadamente, el cuerpo etérico o vital se irá desintegrando. Se produce lo que conocemos como la primera desoma, es decir, ha ocurrido la “primera muerte” y dejamos atrás todo lo que no nos sirve de la parte densa de nuestra vida. Puesto que el cuerpo etérico solo sirve de “molde energético” del cuerpo físico, al no existir este último, el cuerpo vital tampoco es necesario ya. Aun así, este cuerpo etérico que posee aun remanentes energéticos de todas las experiencias vividas por el cuerpo físico las traspasa al siguiente cuerpo sutil antes de desintegrarse, el cuerpo emocional, de forma que en este cuerpo emocional llevamos una carga muy importante de información sobre la parte física y etérica de nuestra anterior encarnación.
La segunda desoma en el plano astral
Mientras que la muerte del cuerpo se produce en el plano físico, y la desintegración del cuerpo vital en el plano etérico, el siguiente paso del proceso de salida de una encarnación se hace ya en el plano astral. Aquí es cuando cruzamos ese “túnel” de luz, y aparecemos normalmente en una de las regiones de los planos inferiores de este plano astral.  Como todo nivel evolutivo, está dividido en siete regiones principales, siendo las tres primeras el llamado bajo astral, la cuarta el medio astral, y las tres siguientes el alto astral. Aquí, dependiendo del nivel evolutivo de cada uno, al cruzar y salir del plano etérico apareceremos en la zona que nos corresponda por frecuencia de vibración.
En estos momentos, el espíritu lleva consigo al completo el cuerpo mental, el cuerpo emocional, y la carga energética/experiencial del cuerpo etérico, en lo que algunas tradiciones ocultistas denominan el “átomo simiente”, que vendría a ser algo así como el contenido energético básico que contiene toda la información del cuerpo sutil en cuestión. Así, nuestro cuerpo emocional lleva un “átomo simiente” o carga energética del cuerpo etérico anterior que le servirá al espíritu para preparar en el futuro el molde físico de su nueva encarnación.
En estos momentos, ese espíritu, suponiendo que se trate de un alma “normal” (en el sentido de que no sea un alma errante o de niveles evolutivos superiores a la 3D, que entonces es otra historia aparte), pasa por un periodo de revisión de vida, en el cual revisamos y volvemos a sentir, principalmente porque se hace a través del cuerpo emocional, todo aquello que nos ha ocurrido en la encarnación que acabamos de dejar atrás. Mientras estamos haciendo está revisión, también el espíritu realiza una limpieza de aquello que ya no le es necesario, y traspasa toda la información y carga energética que desea usar de nuevo del cuerpo emocional al cuerpo mental. Se produce lo que se llama la segunda desoma, la segunda muerte.  En cursos de proyección astral, se puede aprender también a proyectarse con el cuerpo etérico a cuestas, con el cuerpo emocional y mental, o solo con el cuerpo mental. Cuanto menos “carga” lleves, más “alto” en los planos internos puedes “subir”.
Ahora, ese espíritu está envuelto solo por el cuerpo mental, y los dos “átomos simiente” o remanentes energéticos del cuerpo etérico y del cuerpo emocional de la vida o vidas anteriores, con aquello que ha decidido mantener para la siguiente encarnación.
La preparación de la nueva vida, el plano mental
El siguiente paso del proceso ocurre en el siguiente nivel de los planos internos, el llamado plano mental. También dividido en 7 subniveles, los cuatro primeros se asocian a ideas y conceptos relacionados con el pensamiento y la mente concreta, mientras que los tres superiores se asocian a la mente y el pensamiento abstracto. De aquí nacen las fuerzas arquetípicas, los conceptos, las ideas, que luego caerán hacia el plano físico para tomar forma y manifestarse como el mundo que conocemos.
Es en este plano donde también nuestro cuerpo mental realiza una limpieza de aquello que no es necesario mantener para la siguiente vida y es donde se empieza a planificar la entrada de nuevo en el plano físico.
De vuelta para abajo
Así, una vez hemos visto las diferentes opciones que tenemos, hemos escogido lugar, línea temporal, fecha de entrada, lecciones principales a experimentar, misión a cumplir, etc., ese espíritu, revestido solo de un fino envoltorio que es el cuerpo mental, inicia su descenso al mundo físico de nuevo. En un plis plas pasa por el plano astral, donde se forma de nuevo la nueva capa que se va a convertir en el nuevo cuerpo emocional que vamos a tener, usando como semilla para que este germine el remanente energético que trajimos de la vida anterior (de ahí que le llamen átomo simiente). Ahora, en estos momentos, el nuevo espíritu tiene ya un cuerpo mental con la información sobre su propósito, y un cuerpo emocional recién creado con los remanentes de las vidas anteriores que no fueron desechados. El siguiente paso entonces es crear el cuerpo etérico, así que, con materia del plano etérico, bajando un nivel más hacia el plano físico, en otro instante el espíritu se reviste de un nuevo cuerpo etérico, que posee ciertas reminiscencias de los cuerpos usados en anteriores encarnaciones. Este cuerpo etérico marcará como será el nuevo cuerpo físico, hasta el mínimo de los detalles, de forma que si se planea que ese espíritu tenga algún “defecto”, es aquí en este cuerpo etérico donde se diseña ese defecto.
Además, este cuerpo etérico es el que se proyecta y se inserta sobre el bebe en formación en el útero de la madre, sobre el nuevo cuerpo físico que ha de nacer, que a su vez trae la configuración genética heredada de los padres. Si un cuerpo físico tiene un defecto genético heredado, pero el espíritu no considera oportuno manifestarlo, el cuerpo etérico no lo incluirá en el “molde” y ese defecto no se manifestará. Si ese cuerpo físico no trae ningún “defecto” pero el alma necesita alguna disfunción para su aprendizaje, se incluirá en el molde y ese cuerpo físico que ha de nacer lo manifestará.
Así, en ese momento, cuando el nuevo ser humano nace, tiene un cuerpo físico creado por la configuración genética de los padres, un cuerpo etérico resultado de las decisiones del espíritu para la nueva encarnación y con la carga remanente que ha permanecido de los anteriores cuerpos físicos ocupados, un cuerpo emocional nuevo que trae los remanentes energéticos de lo vivido en las últimas vidas y lo que se considera necesario para esta, y un cuerpo mental que trae consigo las instrucciones, planes evolutivos, lecciones, misión, etc. que habrán de ejecutarse para ese espíritu, que está entonces recubierto, encarnado, en un nuevo bebe, y que inicia una nueva aventura en el plano físico.
Registros Akashicos  David Topí
Ahora que hemos visto el proceso evolutivo de los cuerpos inferiores, vamos a detallar más el proceso del último cuerpo, el llamado cuerpo espiritual, ya que, en realidad, no estamos compuestos de cuatro, sino de siete vehículos, siendo los tres más sutiles el compendio de lo que hemos denominado el cuerpo espiritual pero que pocas veces se separa con tanto detalle como cuando hablamos de los vehículos inferiores o alma.
Hemos de entender que podemos dividir al ser humano en tres grandes bloques, el cuerpo físico u orgánico, el alma, como la suma de los cuerpos etéricos, emocional y mental, cuyo proceso de paso entre vidas y reestructuración para la nueva hemos visto en el último artículo, y el espíritu, compuesto de otras tres capas o cuerpos muchos más finos y menos densos.
Eternidad vs Reciclaje
El espíritu es eterno y proviene de lo que llamamos la Fuente, el TODO, el Absoluto, etc.,, mientras que el alma se recicla parcialmente con cada encarnación y proviene del desarrollo orgánico de la vida en este planeta, que ha ido generando cada vez vehículos más avanzados para que las “chispas” de la Fuente los animaran.
Así, cuando hablamos de un alma errante (proveniente de cualquier otro lado de la galaxia), en realidad estamos hablando de un espíritu errante (que no es lo mismo que un desencarnado o persona que recién ha fallecido), pues es el espíritu quien proviene de otros lugares, mientras que el alma es inherente al sistema físico que existe en nuestro planeta para que cualquier espíritu pueda evolucionar, así, aunque solemos decir que hay almas nativas y almas que provienen de otros lados del universo, la terminología correcta sería decir que hay espíritus nativos, creados por nuestro Logos particular y espíritus creados por otros Logos, provenientes de otras partes del universo, que usan las almas del planeta, para encarnar (llamamos Logos a cualquiera de las entidades que conforman los sistemas donde encarnamos en orden descendente: la Fuente –> universos-> galaxias-> soles y estrellas-> sistemas planetarios). Para nosotros, nuestro Logos primario es el Sol, un nivel por encima está el Logos de la Vía Láctea, y un nivel por encima nuestro universo y la Fuente “total”).
Todo es un problema de terminología. La ciencia esotérica nos habla de la “individualidad”, como el espíritu, el ser, compuesto por los tres cuerpos sutiles superiores, siendo la chispa o núcleo puro de energía de la Fuente (que hay quien le llama el cuerpo causal) la esencia más pura de nuestro ser, rodeada por un cuerpo que representa la naturaleza espiritual concreta de cada entidad (hay quien le llama el cuerpo átmico o celestial) y otro cuerpo que representa la mente abstracta o cuerpo superior mental (que también se le llama el cuerpo búdico).
ComponenteCuerpo sutil
EspírituCuerpo causal – chispa, matriz de luz
EspírituCuerpo átmico
EspírituCuerpo búdico
AlmaCuerpo mental
AlmaCuerpo emocional
AlmaCuerpo etérico o vital
FísicoCuerpo orgánico y químico
Por otro lado, hablamos del alma como el cuerpo mental concreto (nuestro tercer cuerpo sutil), el cuerpo emocional o astral (el segundo cuerpo o capa que tenemos) y el cuerpo etérico (la primera capa o cuerpo que recubre el cuerpo físico).
Una vez que estos tres cuerpos superiores han evolucionado totalmente, durante todo el proceso evolutivo desde la primera a la séptima densidad, son al final absorbidos nuevamente en el TODO, en la Fuente, como pura energía o conciencia que vuelve a integrarse en el lugar de donde salió.
El alma como vehículo evolutivo del espíritu
Los cuerpos inferiores: el cuerpo mental concreto, el cuerpo emocional, el cuerpo eterico y el cuerpo físico, se consideran como envolturas temporales compuestas por la materia de sus respectivos planos, que la individualidad eterna que es nuestro espíritu utiliza como meros vehículos y que, colectivamente componen lo que se llama el alma.
Por eso, el alma se forma con objeto de permitir al espíritu, que es eterno y carente de forma, adquirir experiencia en los planos evolutivos inferiores, y queda descartada tan pronto como se deteriora y disminuye su utilidad, siendo absorbidas las experiencias por las que pasó por el espíritu, a través de los llamados “átomos semilla” que hemos visto en el post anterior . Así es cómo este espíritu consigue la evolución a través de las múltiples encarnaciones, mientras que las numerosas personalidades y almas relacionadas con aquélla, meramente nacen, se desarrollan, viven, envejecen y mueren, dejando su huella para la formación del alma de la encarnación siguiente.  
El espíritu es, pues, la unidad de evolución, mientras que alma es vehículo de encarnación.
El alma vista por el espíritu
Esto es más sencillo de entender cuando lo experimentas (en regresión) como errante, y te das cuenta como “te pones” y “te quitas” un alma para poder encarnar. Resumo un trozo de una de las últimas regresiones:
David: estoy arriba… (en los planos no físicos)
Sandra: estás arriba,  muy bien, cuéntame… ¿sigues teniendo conocimiento de tu alma 3D? (tu personalidad en tu última experiencia terrestre?)
D: si, todavía no me la he quitado…
S: ¿y esa alma 3D como accede a esos planos tan altos?
D: es un traje
S: ¿es un traje? ¿como podrías definir ese traje? ¿energético?
D: si
S: ¿y se puede quitar y poner?
D: se ha desvanecido en algún momento, entre la salida del túnel y la entrada en este plano, pero el ser que soy trae todos los recuerdos, ahora, de lo que ha sucedido…
S: ¿que es el alma para ti, desde tu punto de vista ahora?
D: la porción energética que los humanos usan para mantener su conciencia
S: ¿una conciencia que no eres tu?, ¿que no es como la tuya?
D: no, es diferente
S: ¿y a quien pertenece esa conciencia?
D: al planeta donde encarnan, a Gaia… El alma es algo inherente a Gaia…
S: y esos aprendizajes que recoge el alma ¿hacia donde van? ¿hacia Gaia también?
D: no se, se quedan en la esfera terrestre, en sus planos, es para los que encarnan ahí…
S: ¿para un Yo superior, para unas entidades más elevadas que el alma?
D: si, pero pertenece también a los planos de la Tierra, al sistema de vida aquí, ese Yo Superior es la parte no humana de un humano… no tiene nada que ver conmigo…
S: ¿no tiene nada que ver contigo? ¿tu no tienes un Yo superior?
D: buena pregunta, no en este sistema, en el mío si…, pero no se definirlo…
S: bien…entendemos que en la Tierra hay varias densidades…
D: hay varios planos, diferentes niveles energéticos…así es como lo veo
S: en uno de esos planos o niveles se encuentran los humanos, ¿verdad? y después, ¿como continua?
D: hay planos no físicos, hay guías y seres, hay todo un sistema montado de vida en la Tierra a nivel no físico
S: ¿hay algo superior a eso?
D: no que yo conozca desde aquí…
S: ¿tu perteneces a este sistema?
D: no, para nada…
S: ¿a que perteneces tu?
D: a otro grupo de otro sistema que va por ahí ayudando donde hace falta…
S: muy bien… vamos al momento donde se crea el nuevo proyecto para tu nueva encarnación terrestre
D: aquí no es, me lo dirán en los planos internos cuando baje
S: pues vamos allí, vamos a los planos internos…
D: estoy en una sala, plano mental creo…, y entonces otros guías me indican el trabajo que haré… (me dan las instrucciones personales para mi alma, que no para mi espíritu, que son instrucciones diferentes. Mi espíritu tiene la misión del errante, de lo que me propuse hacer, mi alma tienes las lecciones pendientes y su karma)…
S: ¿y que sucede…?
D: me pongo el mismo traje que dejé en la última encarnación (la misma alma, en realidad me vi “recubriéndome” de unos cuerpos energéticos, el alma, que contenían toda la información de las ultimas encarnaciones)… buf, no me lo ponen fácil, me voy exactamente como vine… buf, que difícil va a ser esta vida…
S: pero cuanto mas difícil es porque tienes mas herramientas o potencial para ello, ¿no?
D: si, es que es muy importante para ese alma que voy a usar completar sus lecciones pendientes… y tiene que empezar una parte de cero…
S: ¿y como vas a conseguir o hacer eso?
D: es que… soy consciente de que soy un ser “de fuera”, y me estoy poniendo un traje, que es un alma terrestre, pero el alma es la suma del cuerpo mental y del cuerpo emocional que dejé antes en mi ultima vida… así que ahora llevo un traje, que pesa un montón… porque tiene una carga emocional y energética impresionante… de hecho, el errante que soy está fastidiado por tener que hacer este trabajo con el alma… ¿con todo lo que tengo que hacer y tengo que trabajar para las lecciones del alma? (lo digo con tono fastidiado)… pero así son las reglas…
S: ¿que puede ocurrir si no consigues completar esas lecciones que tiene pendiente tu alma?
D: que tenga que volver (como errante), porque acepté el trabajo de este alma para poder usarla para mi trabajo. Lo acepté…
S: para poder hacer tu trabajo, ¿tienes que hacer el trabajo de alma?
D: si, si quieres entrar en este planeta, tienes que usar un alma, y si quieres usar un alma, tienes que ayudarla a evolucionar…
S: ¿el alma sola puede evolucionar por si misma?
D: supongo que habrá almas que lo hagan. no lo se…
S: ¿tiene capacidad un alma para evolucionar ella sola, o necesita otra entidad que la ayude?
D: no, algo la tiene que animar, un espíritu tiene que animarla, no importa de dónde venga el espíritu, pero tiene que haber un espíritu que anime al alma. El alma es un compendio de capas energéticas… pero esas capas tienen “vida propia” en cierto sentido, conciencia propia, pero dependen de algo mucho más profundo para dirigirlas. Un errante se coge un alma, se la pone, y en todas las encarnaciones acepta el trabajo que se genera con ese alma y con otras para poder usarla.
S: ¿siempre es la misma alma que se va pasando de vida a vida generando karma? ¿entiendes el concepto karma?
D: si, es correcto
S: ¿y hay que ir completando y suavizando ese karma siempre con la misma alma?
D: si. Hay que compaginar, lo que el alma hace con lo que tengo que hacer yo (como errante). Tiene que haber un balance. Es un pacto justo. Es justo si… yo no podría hacer nada si el alma no me permitiera hacerlo…
Esta claro que hay una diferencia enorme entre espíritu y alma cuando lo vives desde el punto de vista del espíritu. También es correcto que, diferentes sistemas planetarios, tengan diferentes tipos de almas que diferentes grupos de espíritus puedan usar. Es probable, imagino, que haya un equivalente a un cuerpo etérico, a un cuerpo emocional y a un cuerpo mental recubriendo los diferentes vehículos orgánicos de cualquier otro planeta, así que muchos de esos “aliens” que pululan por ahí arriba, probablemente tengan una configuración energética similar pero no idéntica a la nuestra, y tendrán un “espíritu” que los anime (o no, hay razas negativas que son solo cuerpo orgánico más alma nativa de su sistema planetario original, sin espíritu) para hacer su trabajo evolutivo. En nuestro planeta, solo una pequeña parte tiene un espíritu “errante” (externo, no nativo de este sistema) que dirija el trabajo del alma, la mayoría de espíritus y “chispas” o matrices de luz que animan a la humanidad provienen o son creaciones de nuestra Fuente, nuestro Logos, que es nuestro astro rey, el SOL, pero esto es un tema muy complejo y que dejaremos para otro día Registros Akashicos  David Topí
David Topí