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jueves, mayo 16, 2013

Otro cuento...


«Mi querido amigo», le dijo el Maestro al luchador por la libertad en su celda carcelaria, «mañana tendrás que hacer acopio de valor para hacer frente a tu ejecución. Y sólo una cosa te impide afrontar la muerte con alegría».
« ¿Cuál? »
«Tu deseo de que se recuerden tus proezas. Tu deseo de que las generaciones futuras aplaudan tus heroicas hazañas».
« ¿Hay algo de malo en ello?», preguntó el condenado a muerte.
« ¿No has pensado nunca que, si la posteridad recuerda tus gestas, no será contigo con quien las relacione, sino con tu nombre?»
« ¿Y no es lo mismo?»
« ¡De ninguna manera, querido amigo! Tu nombre es el sonido al que tú respondes, tu 'etiqueta'. Pero ¿quién eres tú?»
Aquello bastó para que aquel hombre «muriera» aquella misma noche... antes incluso de que fuera a buscarle el pelotón de ejecución al amanecer.